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Locomotora desenganchada

Locomotora desenganchada
Dufume
escenario

La estrategia económica actual beneficia solo a minería y finanzas mientras industria y construcción se desploman. Consumo cae 4,7%, inversión se desploma 45% y el "derrame" prometido no llega. Los números oficiales confirman una economía de enclaves desconectada.

El San Martín partió de Retiro. Los últimos vagones iban a Traslasierra, en V. Mercedes se desprendían y otra locomotora los arrastraba por el Valle del Conlara. Con el sol alto se detuvo. Un auto dejaba una polvareda inmensa y se oía, a lo lejos, la bocina, mientras un pañuelo se agitaba llamando la atención. 

El automovilista, testigo de que la Locomotora se había desenganchado de la formación, avisaba. 

El maquinista no tenía idea. Tal vez, por eso, celebraba la velocidad mayor a la acostumbrada.

El testigo, veía el panorama, logró que dé marcha atrás. 

Anécdota de la infancia: metáfora del presente. 

Los vagones desenganchados no se mueven: gente a la intemperie.

Nuestro pasado. En 1930 nos desenganchó la Locomotora del Imperio Británico; había brindado mercado y capital, nuestra economía creció incorporando factores: inmigración desprovista de todo, salvo brazos y necesidad; y tierras que generaban recursos porque había mercados. 

“Ventajas comparadas” con Locomotora e inteligencia estratégica de gobierno. Políticas de enganche. La Argentina prosperó.

Ya en 1925, L. Olariaga – orteguiano – avisaba la necesidad de pensar la probabilidad del desenganche que él anunciaba inevitable. Se produjo. La inteligencia estratégica de los que gobernaban supo la manera de sustituir la Locomotora. Sustitución que, por simplificación, se llamó Industrialización Sustitutiva de Importaciones, cuando en realidad era la sustitución de la Locomotora desenganchada. 

El éxito de la estrategia fue tal que la Argentina fue uno de los primeros en salir de la depresión de los 30. Una Locomotora propia se había puesto en marcha. 

Cuando mermó la velocidad, Guido Di Tella acuñó una expresión que sigue a la metáfora: fuimos más despacio porque arrastrábamos a todos los vagones: disminuía la pobreza (4% 1974), incorporábamos clase media (la mayor de los países en vías de desarrollo), disminuíamos las desigualdades (Coeficiente de Gini 0,34, 1974). La menor velocidad fue el costo de la ganancia social. 

Tuvimos, en ese período y a pesar de esa vocación incluyente, la segunda década de mayor velocidad del crecimiento del PIB pH de nuestra historia. En 1964/74, 3,4% acumulativo por año y sin ninguno de caída. La de mayor crecimiento fue, con Locomotora Imperial, 1874/84. 

Si hubiéramos crecido de 1975 a 2025 al mismo ritmo de la década 1964/74, el PIB pH sería hoy 5 veces mayor.  

A esta segunda Locomotora, de sustitución, la detuvo el golpe a la industrialización que provocó la Guerrilla Urbana socialista y la respuesta de terror criminal de lesa humanidad de la Dictadura. 

Los desenganches, todos, son consecuencia de “hechos revolucionarios” y los enganches (la inclusión económica y social) consecuencia de decisiones políticas. La consecuencia de conversar. Llevamos medio siglo sin conversar.

Aquí y ahora, estamos en un “proceso revolucionario” que decidió suprimir conversación y política: un dramático proceso de desenganche. 

La sociedad otorgó Poder – casi sin límites – a un “líder popular revolucionario libertario” que gobierna explícitamente para beneficio de una minoría: lo señalan su política fiscal, de ingresos y económica sectorial. Las modificaciones tributarias han tornado más regresivo al sistema, la política de ingresos ha reducido el poder de compra de los salarios, la política económica ha reducido el empleo y ha volcado a la informalidad una parte sustancial del mismo. 

El propósito es esperar a que llegue “el derrame” generado por las fuerzas del mercado una vez que, la “Locomotora elegida”, alcance velocidad. Hasta tanto habrá que esperar. “Milei pidió paciencia a los argentinos” tituló La Nación (24/4/26).

En los últimos meses unos sectores crecen a tasas extraordinarias, otros permanecen estancados. Las “nuevas locomotoras” están desenganchadas de los demás vagones. 

La “esencia del desarrollo” – cualquiera sea la definición – es el éxito en el proceso de integración productiva y social. La contracara de la productividad sistémica. 

No es la “economía de enclave”: la mega inversión aislada, de ganancias que emigran sin relacionarse con la economía local: no hay derrame porque no hay enganche. Guyana: petróleo (crecimiento 30% anual), enfermedad holandesa y pobreza; la costa petrolera sin derrame y el interior atascado. Estado rentista: regalías a pesar de las renuncias fiscales. Gobernadores.

Eso es el RIGI y el Super RIGI, sin política de desarrollo o enganche. Ambos garantizarán la continuidad de la “enfermedad holandesa” “auto infringida mediante medios financieros” por Caputo. Apenas garantizarán, porque los dólares que produzcan los incentivos a la familia RIGI, no están obligados - a poco tiempo de iniciados – a ser liquidados en el país. 

Los elegidos, simplificando, la Cordillera y Peter Thill, aquello que produzcan (casi no pagan impuestos) lo embolsan…y afuera. 

Hagamos un viaje a través del EMAE (2004/2026). El promedio del EMAE de período Milei, respecto del promedio de 22 años de la serie, refleja un comportamiento muy dispar en sus componentes. “Intermediación Financiera” – que es donde militan las autoridades económicas – creció en promedio con Milei, respecto de la serie, 9%. En marzo 2026, respecto del total de la serie, el crecimiento fue 21,6%. Pesca, en marzo 2026 respecto del total de la serie, creció 46%; y Minas, misma comparación, 33,6%. Agro en marzo apenas 1,6% respecto del promedio de la serie. Los más veloces emplean y derraman poco. 

Los que derraman, que emplean mucho, en marzo 2026 estuvieron estancados. Respecto del promedio de 22 años: Industria 14% abajo y Construcción 2% abajo. Debajo del promedio de 22 años es peor que estar parado. Los que “crecen” no derraman o, lo que es lo mismo, “no tienen encadenamiento”. Desenganchados. 

Es grave que, el gobierno de Milei - influido de manera escandalosa por los estudios de abogados de las compañías mineras y petroleras y además por el lobby a puertas abiertas de Peter Thiel - ha definido a sus “Campeones Nacionales”: sectores elegidos para premios estatales. Nada más alejado del “mercado”

¿Caraduras? P. Lavigne ,Secretario de Producción, milita en contra de las "políticas sectoriales" y de "elegir ganadores" (El Litoral, 12/24) porque, dice, “generan distorsiones destructivas”, “el Estado no tiene capacidad de determinar qué industrias son viables” y esas políticas responden al lobby empresarial”. ¡Que tal! A confesión de parte… 

La política para Caputo y Milei es “nivelar la cancha, dejar al mercado. ¿Caraduras? Crearon un régimen extraordinario para mega-proyectos específicos (energía, minería, inteligencia artificial). Reparten millones de dólares. Los “elegidos”, liderados por capitales internacionales, disponen de capital propio o de acceso al mercado. Por eso estos incentivos estatales no están referidos a “la formación de capital” – que es lo que demandarían las inversiones de largo plazo de empresarios nacionales – sino al “aumento de la ganancia natural del mercado”: beneficios tributarios, arancelarios, preferencias y liberalidades, que pone a disposición de grandes capitales destinados, básicamente, a explotaciones extractivas. Milei, libertario, enemigo de las políticas sectoriales (como la industrial) y devoto del mercado, opta por políticas sectoriales, elige campeones nacionales, con la particularidad de promover enclaves, muchos de enormes riesgos ambientales, de consecuencias imprevisibles y “desenganchados”. 

A poco de andar y cuando todavía, salvo en energía, las inversiones no han llegado, ya se hace evidente la concepción de desenganche y sus consecuencias. 

La medida más concreta de derrame de cualquier signo de prosperidad es la reacción del consumo interno. 

La reciente reducción de la velocidad de la inflación no ha influido positivamente. “Esa extraña falta de influencia” señala, en realidad, lo que gravita la alteración gubernamental a la medición de la inflación (“efecto Moreno”) vía la Canasta. Lo señaló FMI. Están alterando la medida de inflación a sabiendas que, el mayor peso de los servicios, en la nueva Canasta, reflejará el impacto en el Nivel General, de la modificación de las tarifas y del clásico ajuste de precios relativos, a favor de los servicios, cuando se atrasa el tipo de cambio. 

La derivada pérdida de ingresos reales por la verdadera inflación, es el derrumbe del consumo masivo: supermercados, autoservicios y comercios de cercanía cayeron 3,8% interanual y 4,7% respecto a marzo. (Scentia, Abril). En el primer cuatrimestre el consumo masivo tuvo una contracción del 3,3%. (Perfil). Supermercados y mayoristas en abril caída de 4,5%, autoservicios 3%, kioscos o almacenes 4,8%. (Infobae). Patentamiento y venta nacional de vehículos de 19,9% en febrero y 45,9% interanual. 

Para Fundación Capital, la inversión bruta interna crecerá 1,1%. Para O.Ferreres cayó 11% anual en abril. Entre enero y abril, las importaciones de bienes de capital cayeron 14% interanual, importación de piezas y accesorios para maquinaria 30%. La producción local de maquinaria y equipo cayó 19,7% en el primer trimestre (INDEC). La inversión del Estado nacional se proyecta a 0,4% del PBI.  La IED sólo alcanzó US$ 3.100 millones, Brasil, con Lula, lidera con US$ 77.000 millones, México supera US$ 40.000 millones. (OCDE) ¿Qué tal? 

Las exportaciones 33% más que en abril 2025, 29 meses de superávit. La “Locomotora desenganchada”: Combustibles y Energía, Vaca Muerta y Guerra. El crecimiento de la exportación industrial oculta el peso de la minería (oro y litio están ahí). 

En abril despacho de cemento cayó 13,2% interanual, la producción automotriz 17,5% y 18,6% en el primer cuatrimestre. Recaudación nueve meses de caída: y el FMI desconfía del “equilibrio fiscal”. Es decir, parió la abuela. Consecuencias tempranas del desenganche o estrategia equivocada. 

El que mira todo el panorama agita el pañuelo: el maquinista dejó la locomotora desenganchada, pero él cree que mejoró la velocidad: simplemente el pasaje está desenganchado...en la vía.

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