
Para los que habían olvidado el concepto, el significado de la frase, esto es un triunfo "a lo Boca". Un gol gritado sobre el filo del pitazo final después de haber sufrido y tal vez sin merecerlo. Vaya por todos los partidos de esta incipiente era Vasco en los que el equipo jugó bien y no alcanzó para los tres puntos, esta vez Boca estuvo para perderlo desde el principio con los cabezazos en el travesaño hasta el final con esa tapada fantástica de Montero que vale esta victoria épica.
- 🔥 Boca ganó en el último minuto ante Lanús, dándole un bálsamo emocional tras la lesión de Aranda.
- ⚽ Lanús dominó gran parte del partido; Boca aprovechó el cierre y Montero atajó dos remates clave para evitarlo antes.
- 🎯 Belmonte, que entró poco antes, definió con suavidad ante la salida de Losada para sellar la victoria.
- 🗝️ La vuelta de Paredes ya se siente: disputó media hora y podría volver a ser titular, aunque necesita un compañero que no lo obligue a cubrir tanto de 5 como de enganche.
- 🛡️ Jagger Herrera demuestra que puede convertirse en un central de alto nivel; su rendimiento en el segundo tiempo ya no es solo una ilusión.
- 🩹 La lesión de Aranda abre un hueco difícil de llenar; Velasco no rindió y Palacios apenas entró; habrá que ajustar los roles, especialmente alrededor de Paredes.
- 🚨 Flores recibió una amonestación que, según el partido, parecía roja; Enner y Villa deben ponerse a punto y Rey Domenech/Delgado evaluarán la distribución de mediocampo ante la ausencia de Paredes.
- 📅 Con Vélez como próximo rival, Boca debe buscar solidez y mantener el impulso; la victoria aporta confianza para seguir adelante.
Por eso el grito desde las entrañas, con el último suspiro, el abrazo transpirado, la agitación, la garganta inflamada y con arena. Boca necesitaba ganar más que jugar bien, otro empate lo hubiera dejado lejísimo y en una semana donde recibió el golpazo de la lesión de Aranda, necesitaba un bálsamo, una sonrisa, una pequeña alegría para colgarse de ella y rebotar hacia otras más grandes.
Boca metió uno de esos golpes emocionales que impulsan. Ahora deberá aprovecharlo, pero es una plataforma desde donde esperar, altivo, los próximos compromisos, que no son fáciles. Durante todo el partido, salvo algunos ratitos, Lanús fue más. Se lo vio mejor trabajado, más seguro de lo que quería y solo le faltaba hacer la diferencia en la red. En ese último minuto frenético lo tuvo y tapó Montero, volvió a tenerlo y volvió a desviar Montero, y el lance final, el filo mortal que rompió el partido y sus ilusiones fue de uno de sus hijos dilectos, Belmonte, que había entrado un ratito antes y definió con suavidad y exquisitez ante la salida pronta pero insuficiente de Losada.
En la última conferencia, ante algunos elogios al juego de Boca, Arruabarrena había sido claro: este no es un campeonato de merecimientos sino de puntos y el equipo no los estaba consiguiendo. Más allá del mano a mano por la Sudamericana, se había convertido en Deportivo Empatar Siempre. Y hay pocas cosas menos tolerables que la tibieza de un puntito para la idiosincracia del club que sí festeja, tal vez como ninguno, estos partidos de infarto que se ganan con el último aliento.
¿Qué se saca en limpio de todo esto? Lo más importante, la vuelta de Paredes, que tuvo media hora de entrenamiento calificado antes del choque con Vélez. Pero también es un punto altísimo la confirmación de que Jagger Herrera apunta a ser un central del carajo: no había sido una ilusión óptica su segundo tiempo frente a Racing. Y está bueno que el arquero gane confianza con atajadas que valen partidos. Y que el Ruso Ascacíbar siga siendo protagonista de marquesina con otra asistencia.
También hay conclusiones que no son tan buenas pero deberían servir para tomar decisiones. La lesión de Aranda deja un agujero imposible de llenar para un chico mal aspectado como Velasco, que volvió a generar impaciencia cuando no urticaria y se fue entre silbidos. Si en Boca pensaban solucionar la ausencia del mejor proyecto del fútbol argentino con Velasco, él mismo se encargó de demostrar que no está a la altura. Palacios -el otro que insólitamente se mencionaba en la semana-, apenas si sale del banco para calentar y volver a sentarse. Y Paredes necesitará un interlocutor que no lo obligue a ser 5 y enganche al mismo tiempo.
Con Flores habrá que hablar: la amonestación era en realidad roja y recién había iniciado el partido. Inexplicable, insóltia, imprudente, pudo haber sido imperdonable. A Enner habrá que ponerle WD40 en las articulaciones para desentumecerlas. Villa tendrá que lograr una puesta a punto que le permita volver a ser aquel jugador veloz que rompía todo en el uno contra uno (más allá de un par de buenos desbordes). Y el Vasco deberá reconsiderar lo de Rey Domenech: si no está Paredes, el 5 debe ser Delgado. Y armar a su alrededor.
Por suerte, todo esto se podrá corregir desde la tranquilidad de una victoria que tiene un enorme valor. Detrás de la euforia, hay bastante para evaluar y reflexionar. Hay que trabajar sobre la necesidad de solidez, tratar de hacer coincidir los buenos rendimientos con los resultados, calmar los desbordes juveniles y recuperar a los líderes de experiencia. Vélez es la próxima parada y habrá que alinear todos los planetas para seguir adelante. Esta alegría enorme ayuda y fortalece. Empecemos el fin de semana con estas hermosas sensaciones que solo dan los triunfos en el último instante. Los mejores. Los más gritados. Los más lindos del mundo.

