Los mundiales no siempre fueron así

Los periodistas Leonardo Torresi y Ariel Borenstein buscaron y encontraron historias mínimas y desopilantes de las copas del mundo. Aquí, cuatro de las que rescataron para el libro "100 historias asombrosas de los mundiales".
- 🎨 Brasil lanzó un concurso para rediseñar la camiseta tras la derrota en el Maracanazo; el ganador fue Aldyr García Schlee, de 18 años.
- 🧭 Aldyr García Schlee nació en Jaguarão, en la frontera con Uruguay, y fue hincha de la Celeste; falleció en 2018.
- ⚽ La solución final: camiseta amarilla y verde; pantalones y medias azules y blancos.
- 🦶 India abandonó el Mundial de Brasil 1950 por no competir descalza y por resistencia al calzado; la FIFA insistió en calzado y India no participó; Brasil llevó 13 equipos.
- ⚽ En ese Mundial, el grupo 4 se definió en un único partido, con Uruguay goleando 8-0 a Bolivia.
- 🥅 En el Mundial de 1974, el gol de Jürgen Sparwasser para Alemania Oriental frente a la Alemania Occidental fue un hito de la Guerra Fría.
- 👖 En la era denominada Pacto de Gijón (1982), México probó una camiseta verde Levi’s con franjas blanca y roja; fue diseñada por el entrenador José Antonio Roca; debutó en Rosario Central y terminó con derrotas, culminando el experimento.
- 📚 Este resumen se apoya en el libro 100 historias asombrosas de los mundiales (2026), de Leonardo Torresi y Ariel Borenstein, 104 páginas, editorial librofútbol.com.
Y no: la camiseta de Brasil no fue siempre amarilla y verde. Hasta la Copa que organizó en 1950, el equipo usaba casacas blancas, a lo sumo con un vivo azul. Pero la decepción por la derrota ante los uruguayos en el Maracanazo empezó a forzar el cambio y, tres años después, un aviso en un diario llamó a un concurso de diseñadores para crear una nueva y superar la decepción.
La consigna era clara, pero el desafío, complejo. La nueva indumentaria debía combinar los cuatro colores de la bandera. Complicado. A la compulsa lanzada por la Confederación Brasileña de los Deportes (CBD) y anunciada en el diario Correio da Manhã se presentaron 301 postulantes. La ganó el diseñador y caricaturista Aldyr García Schlee, entonces un muchacho de 18 años.
En una solución inteligente, el chico probó con más de cien bocetos hasta que descartó el amontonamiento de colores y pensó en el conjunto: amarillo y verde para la casaca, y azul y blanco para los pantaloncitos y las medias. Quizá la “azzurra” italiana, la naranja de Países Bajos o la blanquiceleste argentina... ¿Cuántas camisetas pueden disputarle con chances el escalón de arriba del podio a la icónica “verdeamarela”?
Brasil disfrutó de toda su gloria con esa ropa, aunque el creador, que murió en 2018, toda su vida fue hincha de la “celeste”. ¿La explicación? Había nacido en Jaguarão, un municipio limítrofe con Río Branco, localidad uruguaya con nombre ciertamente brasileño. Apenas un río las separa y la pasión de niño cayó hacia el otro lado.
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La “baja” de India del Mundial de Brasil fue insólita y además colaboró con el desbarajuste organizativo que provocó que uno de los grupos estuviera integrado solamente por dos equipos. Y en consecuencia, se definiera en un único partido. India se había independizado del Reino Unido hacía apenas tres años y el entusiasmo era muy grande.
La ilusión se asentaba en el antecedente de 1948, en los Juegos Olímpicos de Londres: el equipo había sido una de las sorpresas, pese a perder en octavos de final con Francia. Pero, además, había un detalle que los distinguía. La mayoría de los jugadores salían a la cancha descalzos, como mucho con una venda de protección.
A la Copa brasileña llegaron sin obstáculos porque su rival clasificatorio, Birmania (hoy Myanmar), desistió de participar. Pero la FIFA se puso firme con el tema del calzado y los indios no estuvieron dispuestos a revertir la costumbre. Y desistieron de participar. Nunca más jugarían un Mundial.
Entre esa decisión de India y la de varios países europeos que rechazaron la invitación por los problemas económicos en la era de la posguerra, en Brasil solo participaron 13 equipos, dos menos que en la Copa anterior. Eso produjo que el grupo 4 quedara integrado por dos equipos y se resolviera en un solo partido, en el que Uruguay, el posterior campeón, vapuleó 8 a 0 a Bolivia.
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Hay un gol de los mundiales que se convierte y se grita todos los días, muchas veces, como un gol permanente que congela la historia en un instante. Sucede al borde del río Spree, cerca de la Puerta de Brandeburgo, en Berlín. En el DDR Museum, los visitantes pueden manejar virtualmente un viejo Trabant, el autito cuadrado de líneas soviéticas más popular de la Alemania comunista, o vivenciar, metidos en una réplica, la atmósfera de un departamento familiar de aquellos años.
Pero la atracción más convocante para los futboleros es un metegol muy especial. Se trata de un “medio metegol” en el que se ataca para un solo lado y tiene como fin meter las veces que uno quiera el real y famoso gol que rompió la lógica en el cruce más curioso de la Copa de 1974.
El partido entre las “dos Alemanias”, la Federal y la Democrática u Oriental, fue uno de los más increíbles de los mundiales. Fue el único oficial entre las dos naciones divididas desde 1961 por el Muro de Berlín; se jugó en el Mundial organizado por una de ellas, lo perdió el candidato y se desarrolló bajo medidas de seguridad inéditas, con francotiradores y helicópteros.
La Alemania comunista era un equipo respetable que había ganado la medalla de bronce dos años antes en Múnich, también en la Alemania Federal. Pero el triunfo ante su “par” local, luego campeón mundial, no dejó de ser una sorpresa.
El gol de Jürgen Sparwasser, un ingeniero mecánico de 26 años, resolvió un partido chato y le dio la chance a su equipo de pasar de ronda. Fue un resultado de mutua conveniencia, porque le posibilitó a la Alemania de Franz Beckenbauer caer en el grupo definitorio supuestamente más accesible. En lo político, un éxito del Este en el marco de la Guerra Fría, cuando cada éxito deportivo contaba en la disputa.
Días más tarde, Alemania Oriental jugó el último partido mundialista de su historia, contra Argentina. Dos años después se superó en el deporte amateur y ganó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Montreal. Llegó a participar de las eliminatorias de Italia 90 y, ese mismo año, el 12 de noviembre, cerró su historia con un triunfo en un amistoso con Bélgica.
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Su equipo salió último en la Copa, pero “el de la melena de México” fue tal vez el jugador más icónico del Mundial en Argentina. Leonardo Cuéllar, ese es su nombre, tuvo directamente que ver con otra gran rareza: una selección de fútbol que usaba una camiseta marca Levi’s.
¿Qué tiene que ver Levi’s Strauss & Co. con el fútbol? Se diría que nada. Pero sucedió que en 1977 la marca buscó desembarcar con una campaña en México y consultó a los locales sobre el “símbolo” que asociaban con el concepto de “freedom image”. Y la gente votó por Cuéllar, su estilo de vida y, claro, el pelo.
Bueno, el extremo izquierdo de Pumas fue contratado para protagonizar unos comerciales y por esa vía llegó el contacto con la federación de fútbol. La marca de jeans hizo una oferta superior a la que habían hecho las tradicionales firmas deportivas y se selló el acuerdo. A la camiseta verde se sumó una alternativa blanca con una franja verde y otra roja en el medio, diseñada por el propio entrenador, José Antonio Roca.
Esa camiseta debutó en el estadio de Rosario Central, en una tarde negra para los mexicanos, que perdieron 3 a 1 con Túnez. El primer partido de la Levi’s verde resultó una catástrofe numérica: derrota 6 a 0 con Alemania Federal. Con Polonia, último partido, repitió la verde y volvió a caer, otra vez 3 a 1.
Los malos resultados marcaron el rápido fin de la historia de México en Argentina y también de la camiseta tan ajena al ambiente. Cuéllar contó para el libro Atlas mundial de camisetas, de Pablo Aro Geraldes, que conservó celosamente sus casacas y siempre se las reclaman para exhibiciones.
TÍtulo: "100 historias asombrosas de los mundiales" Autores: Leonardo Torresi y Ariel Borenstein Género: Periodístico Año: 2026 Páginas: 104 Editorial: librofútbol.com
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