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Murió Rómulo Berruti, el reconocido crítico de cine que marcó una época con el ciclo televisivo "Función Privada"

Murió Rómulo Berruti, el reconocido crítico de cine que marcó una época con el ciclo televisivo "Función Privada"
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El periodista falleció a los 88 años, tras una trayectoria de más de seis décadas dedicada al cine, el teatro y el espectáculo. Su legado quedó asociado a la divulgación del cine de autor y a una mirada crítica que formó generaciones de espectadores.

El periodista y crítico de cine Rómulo Berruti murió este domingo 22 a los 88 años en la Ciudad de Buenos Aires. La noticia fue confirmada oficialmente por la Asociación Argentina de Actores, que comunicó su fallecimiento a través de un mensaje difundido en redes sociales y expresó el pesar del mundo artístico.

En su mensaje, la entidad destacó la dimensión de su legado: “Despedimos con profundo pesar a Rómulo Berruti, destacado periodista especializado en cultura y espectáculos, cuya trayectoria dejó una huella imborrable en la difusión del teatro, el cine y la actividad artística de nuestro país”. El comunicado agregó un mensaje de acompañamiento a familiares, amistades y seres queridos.

Berruti fue una figura central del periodismo cultural argentino desde comienzos de la década de 1960. Con una carrera que atravesó medios gráficos, radio y televisión, construyó una mirada analítica reconocida por su rigor y su compromiso con la producción artística nacional, en un contexto en el que el cine y el teatro encontraban escasos espacios de difusión.

Para el gran público, su nombre quedó indisolublemente ligado al ciclo televisivo Función Privada, que condujo durante años junto a su amigo Carlos Morelli. Ese programa se convirtió en una referencia ineludible para varias generaciones de espectadores y dejó una marca profunda en la historia de la televisión cultural argentina.

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Rómulo Berruti nació el 23 de octubre de 1937 en la ciudad de Buenos Aires. Desde muy joven, su vida estuvo atravesada por el mundo del espectáculo, en gran parte influenciado por su tío, el dramaturgo Alejandro Berruti, quien además presidió Argentores entre 1940 y 1942.

Sus primeros pasos en el periodismo gráfico se remontan a 1960, cuando comenzó a escribir en los diarios El Mundo y Crítica. Aquel inicio marcó el comienzo de una carrera sostenida y en constante crecimiento dentro del ámbito cultural y periodístico.

El punto de consolidación llegó en Clarín, donde trabajó durante 26 años. Allí se desempeñó como jefe de la sección Espectáculos y creó la columna “Telones y Pantallas”, que se transformó en una referencia obligada para comprender el pulso del cine, el teatro y la televisión.

Además de Clarín, su pluma dejó huella en publicaciones como La Prensa, Somos y Gente. En esos espacios combinó análisis, sensibilidad y una notable capacidad para narrar el detrás de escena del mundo artístico, siempre con una mirada respetuosa hacia creadores y trabajadores del sector.

La televisión le ofreció un nuevo escenario para ampliar su influencia. Con Función Privada, Berruti no solo presentó películas, sino que contextualizó obras, rescató clásicos y acercó el cine de autor a un público amplio, muchas veces relegado en la programación comercial.

La radio también fue un territorio central en su recorrido. Allí condujo ciclos como Detrás del espejo, que se mantuvo 15 años al aire, y más tarde Plumas, bikinis y tangos, desde 2008, un programa dedicado a homenajear la revista porteña y la identidad musical de Buenos Aires.

A lo largo de su carrera, participó como jurado en premios fundamentales para la actividad artística, como los María Guerrero, Martín Fierro y Cóndor de Plata. En 1987 recibió el Premio Konex, reconocimiento que coronó una labor sostenida y respetada por sus pares.

Tras conocerse la muerte de Rómulo Berruti, Carlos Morelli publicó un extenso texto titulado “Adiós al amigo y compañero de ‘Función Privada’”, en el que reconstruyó casi seis décadas de amistad y trabajo conjunto. El mensaje comienza con una evocación precisa: “Nos habíamos conocido en 1965, y en Mar del Plata”.

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En ese pasaje inicial, Morelli detalló que por entonces Berruti ya era crítico teatral de Clarín, mientras él colaboraba en La Nación. “Allí y entonces habíamos ido, casi en modo ‘vacaciones profesionales’, invitados a la presentación de un espectáculo de revista producido por el Teatro Maipo porteño”, escribió, y definió ese momento como el punto de partida de “nuestra amistad, nuestras coincidencias y nuestra pequeña, feliz historia en sociedad”.

Dos años después, el recorrido profesional volvió a cruzarlos de manera decisiva. “Rómulo Berruti ‘me llevó’ a su diario”, contó Morelli, al relatar su ingreso a Clarín como aspirante, donde llegaría a desempeñarse como Prosecretario de Redacción del Suplemento de Espectáculos, siempre bajo la jefatura de Berruti. “Ambos continuaríamos ejerciendo activamente en esas páginas como críticos, en nuestras respectivas especialidades”, subrayó.

La radio apareció luego como un nuevo espacio compartido. “Y, de pronto, la radio”, escribió Morelli, al recordar la incorporación de ambos al exitoso ciclo El Clan del Aire en Radio Mitre. A ese paso le siguió la televisión, primero con Buenas Tardes, Mucho Gusto y luego con el noticiero Actualidad en 24 Horas, en el Canal 13 de Goar Mestre. “Y hubo bastante más, en ambos medios”, resumió.

El texto avanza hacia 1977, cuando desembarcaron en el viejo Canal 7 con Microcine 7. Para Morelli, ese programa fue clave: “El primerísimo embrión de nuestra marca, de nuestra propuesta y de nuestra huella esenciales y definitivas”, escribió, al situarlo como antecedente directo de lo que vendría después.

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Antes del gran salto, recordó otros proyectos compartidos, como Sábado Segunda Noche y distintos especiales en la actual Televisión Pública. Sin embargo, el punto de inflexión llegó en 1983, tras la recuperación democrática. “Nos llamó Miguel Ángel Merellano”, relató, al reproducir casi textual la propuesta que cambiaría sus carreras: “De ahora en más, cine argentino. Con lo mejor de lo mejor. Lo nuevo y, especialmente, lo viejo que la tele nunca mostró”.

Morelli también evocó la intimidad de las decisiones previas al debut del ciclo. “Después del primer café con Merellano, el segundo fue a solas, y en el emblemático Rond Point”, escribió, al describir cómo digirieron “la sorpresa y el peso del encargo”. Allí surgieron ideas que definirían la identidad del programa, desde el uso de archivos históricos hasta la elección del nombre.

“Allí nació otra ‘Función Privada’. La segunda y definitiva”, afirmó. Según recordó, el ciclo se mantuvo doce años en Canal 7 y luego cinco más en Space, convirtiéndose en una referencia ineludible de la televisión cultural. “Dejó una impronta, forjó algo parecido a una leyenda, y nunca se fue de las retinas, los afectos y la gratitud de su gigantesca platea”, escribió.

En uno de los tramos más personales, Morelli repasó el clima íntimo del programa: “Con la cara de Marilyn y con la música de ‘Amarcord’. Con la barra y con la champagnera”, enumeró, y destacó el rol del equipo, de la productora Susana Tenreiro y de sus propios hijos en la realización.

El texto cierra con un tono de despedida contenida. “Ahora, Rómulo nos dejó. Y el vacío es tan abismal como doloroso”, reconoció. Pero también apeló a la memoria compartida: “Prefiero regresar a ese pasado que se confunde con el presente, levantar con mi amigo y mi compañero la copa del cierre de cada emisión, y despedirlo, apenas, hasta el sábado que viene”.

RV CP

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