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Crónica del entrenamiento de Messi en el cierre de una jornada delicada

Dufume
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AI
  • ⏰ Son las 6:02 PM en el Centro de los Estados Unidos; el reloj está a la vista y nadie tiene su smartphone bloqueado en el Compass Minerals Center.
  • 🗞️ Más de 200 periodistas acreditados de distintos países siguen a Messi; rumores sobre el padre de Leo circularon y luego fueron desmentidos por un comunicado familiar que pide respeto y humanidad.
  • 🛡️ Messi sale rodeado por Nahuel Molina, Rodrigo De Paul y, al entrar, Nicolás Otamendi; luego se suman Cuti Romero y Lisandro Martínez, formando un círculo protector alrededor del 10.
  • ⏳ “Quince minutos”: Nicolás Novello marca un countdown; las cámaras se sitúan a lo largo de la cinta y Luis Martín encabeza los pelotones.
  • 🏃‍♂️⚽ Messi hace un calentamiento en una sesión tipo fútbol-tenis, se descontractura y bromea con Otamendi al recibir o interceptar un balón.
  • 🦵 Tagliafico regresa a la cancha con botas y participa del calentamiento; su sóleo izquierdo evoluciona, mientras Montiel no está en campo y permanece en el gimnasio.
  • 🧑‍🏫 Más lejos, Emiliano Martínez y otros (Rulli, Musso, Beltrán, Maxi Leguizamón) entrenan con el entrenador Tocalli; la atención sigue centrada en Messi.
  • 🌆 La tarde toma un tono más solemne; se cierra la ventana de entrenamiento y los equipos empiezan a desarmar sus dispositivos.
  • 🚌 Al salir, no hay saludos ni palmadas; la prensa toma buses escolares amarillos hacia el punto de encuentro y el sol se oculta en un ambiente de respeto.

Son las 6.02 PM en el Centro de los Estados Unidos. Hay que buscar en los clips para conocer el horario exacto: nadie en el Compass Minerals Center de Kansas tiene su smartphone bloqueado, con el reloj a la vista.

La masa de periodistas acreditados, más de 200 que van desde argentinos hasta japoneses y británicos, apuntan con sus lentes a Lionel Messi. Al capitán de la Selección Argentina en un día delicado, atravesado en la mañana del Midwest por los trascendidos en torno al papá de Leo. Versiones luego desmentidas por el comunicado familiar pidiendo “respeto” y “humanidad”.

Messi sale a la cancha mirando hacia abajo siendo el centro de una imagen simbólica: arropado por aquellos con los que ha ganado todo. Primero, Nahuel Molina. Del otro lado, Rodrigo De Paul. De una puerta lindera a la del gimnasio con una coordinación casi perfecta irrumpe Nicolás Otamendi. Salen luego Cuti Romero y Lisandro Martínez. Todos lo rodean como si se tratara de un círculo protector para el #10. Ese símbolo que mostró la piel de sus sentimientos en esa emoción profunda contra Argelia.

“Quince minutos”. Nicolás Novello, el jefe de prensa de la Selección, advierte que comenzó el countdown. Las cámaras se reparten longitudinalmente por la cinta extensible que sirve de límite geográfico. El que divide a la prensa del plantel que trabaja en distintas estaciones. El profe Luis Martín es quien encabeza los distintos pelotones.

Leo está en uno de ellos entrando en calor en una especie de fútbol tenis en ronda. Parece descontracturarse dentro del terreno. Se ríe cuando a Nico Otamendi se le va larga una pelota y lo señala, compinche, en broma. Cuando le lanzan alto un balón, lo doma en pleno aterrizaje con la zurda. Casi que la hace picar sobre el empeine y luego la pasa de aire, cara interna. Brillo sagrado, intacto, que reluce en los ejercicios lúdicos que funcionan como activación.

Alrededor de Messi hay novedades en el entrenamiento. Nico Tagliafico sale a la cancha con botines y trabaja el primer tramo de los trabajos a la par del grupo: entra en calor, acelera, el físico parece responder en plena evolución de la lesión en el sóleo izquierdo que lo dejó afuera del debut ante Argelia y que posiblemente también lo margine de la segunda fecha. Falta uno: Gonzalo Montiel no aparece en el campo: está transitoriamente en el gimnasio, bajando levemente la intensidad por una carga física.

A lo lejos, más allá de la frontera de la primera cancha, Emiliano Martínez, junto a Gerónimo Rulli, Juan Musso, Santiago Beltrán y el sparring Maxi Leguizamón, trabajan con el EA Martín Tocalli. Pero el foco está en Lionel. Lo siguen todos: las cámaras giran de manera sincrónica enfocándose en no perder ningún gesto de la Pulga.

La tarde es diferente. El clima es distinto: el habitual bullicio vespertino de los días anteriores ha mutado a una especie de solemnidad cuidada. Profesional. “Último minuto”. Se acaba la ventana abierta. Los trípodes empiezan a desarmarse. Los micrófonos, a guardarse.

La marcha avanza. No hay saludos de lejos, no hay palmadas. No es un atardecer yanqui de clima argento. El respeto se impone también entre los periodistas que van alejándose por la escalinata que lleva a la salida. A los buses escolares amarillos, de ésos que salen en la tele en series estadounidenses, que traslada a la prensa del predio del Sporting Kansas City al punto de reunión para los medios. El sol se oculta. Ni el viento aparece. Como si entendiera que era tiempo de respetar los espacios.

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