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Hace tres años que sale todos los días a festejar el Mundial: "Si falto es porque me morí"

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El famoso dicho “las promesas se cumplen” es de esos que generan opiniones divididas. Pero si hay alguien que tiene bien en claro su veracidad es Guillermo Ortiz, un vecino de Villa Domínico e hincha de Boca que hace tres años que sale todos los días con una bandera argentina para recordar que somos los últimos campeones del mundo: “Es por la gente, lo hago para dar alegría”, le cuenta a Olé.

Si bien explica que “nació así de la nada”, desde aquella derrota contra Arabia en el debut en Qatar, Guillermo firmó un pacto con él mismo. “Di mi palabra de que lo iba a hacer hasta el próximo Mundial 2026 y no paré”, cuenta. Y, claro, va por más: “Todavía me quedan un par de meses para completar. Si llego a faltar algún día es porque me morí. Yo la palabra la cumplo”.

Con 61 años, se siente bendecido porque “Dios me acompaña y me mandó a mi hija el 12/12”, aludiendo al día del hincha del Xeneize. Y tiene una rutina bien marcada: “Trabajo, vuelvo, descanso cuando puedo, estoy un rato con mis hijas y mi señora... Y cuando llega el horario de las nueve de la noche salgo a hacer el recorrido, como todos los días desde que perdimos con Arabia”.

Sí, de 21 a 22 horas, Gustavo se pega su caminata sobre la Avenida Mitre, en distintos puntos entre Sarandí y Wilde “para no molestar a los vecinos porque la cantidad de saludos y bocinazos son impresionantes”. Y agrega que, a pesar de hacer el recorrido solo, “la gente acompaña con saludos. Camioneros, colectiveros, motos, bicicletas y autos. Todos ellos son el 90% del apoyo”. Motivación a full...

“En ese partido con Arabia fue algo inesperado que me surgió porque me moría, literalmente. Necesitaba salir y expresar toda esa euforia que tenía dentro”, inicia. Aunque también cuenta que la cosa fue variando: “Después cambié la bandera porque tenía una más chica. Se acercó un señor y me dijo que me iba a traer una grande que tenía guardada. Y desde ese momento hasta hoy tengo esa”.

Guillermo, además, deja entrever que su recorrido tiene un trasfondo sentimental para con el 10: “ Yo quería que mi país estuviera arriba de todo junto a otro grande que es Messi. Y que el mundo hablara de nosotros como en otras veces. Era un ‘ahora o nunca’ para coronarlo a Messi”.

A tres años de la final con Francia, Guillermo cuenta una anécdota increíble: “Fue de puro nervios. Me tuve que ir de mi casa. Yo vivo enfrente del Parque Domínico. Me fui en el segundo tiempo porque no podía más y me quedé hasta que salimos campeones. No vi la tanda de penales. Nunca me pasó, fue ese Mundial en especial. Me di cuenta cuando empezaron a gritar todos, una alegría total de la gente”.

Si bien su historia tomó trascendencia, el vecino de Avellaneda le adjudica la fama a la Celeste y Blanca: “Ahora capaz que la gente me reconoce un poco más. Siempre digo, esto es la bandera. Salgo con ella y me reconocen. Si camino por el barrio no lo hacen. Yo cuando estoy con mi bandera estoy con todos los clubes”.

Y ojo, porque también hasta se anima a dejar abierta la puerta a extender la locura: “La palabra era hasta el otro Mundial. Si caminar significa tener que poner mi granito de arena, yo estoy ahí. Y seguirlo, yo creo que voy a pasar otros cuatro años más -dice entre risas-. Y Dios quiera que tenga que hacerlo”. ¿Será?

Este jueves, de 19 a 22, el partido ante Francia será transmitido por TyC Sports.

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