Las cuatro claves del desgaste físico de la Selección en el Mundial
- 🤕 Scaloni tuvo dificultades para armar la lista final por problemas físicos acumulados que afectan el ritmo del juego.
- 👤 Entre los nombres que sonaban como titulares estaban Dibu Martínez, Cuti Romero, Montiel, Nahuel Molina, Leandro Paredes, Julián Álvarez, Nico González, Almada y Messi.
- 🩹 Las lesiones complicaron el panorama: Tagliafico sufrió un desgarro y Balerdi fue reemplazado por Senesi tras desgarrarse el sóleo; Montiel y Molina también estaban en recuperación.
- 🗓️ Las victorias previas dieron días extra para recuperarse; Scaloni descansó a casi todos ante Jordania y entraron Dibu y Lautaro de inicio.
- ⚖️ Aun así, el desgaste se dio frente a rivales que, si bien respetados, no debían significar tanto esfuerzo como Cabo Verde, Egipto y Suiza.
- ⏱️ Los tiempos añadidos terminaron agotando a jugadores que ya llegaban al límite físico.
- 🏁 El mejor partido fue ante Inglaterra, con un esfuerzo emocional y físico clave para darle la vuelta al marcador.
- 🇪🇸 En la final, España mostró control y precisión; para Argentina fue más difícil competir con ese estilo sin recargar energías.
- 🧭 El juego de España, con Rodri, Fabian y Olmo, evidenció la necesidad de un despliegue distinto para no quedar sin baterías ante rivales de alta posesión.
- 🔄 Lecciones para el futuro: gestionar mejor la carga física, ampliar las rotaciones y optimizar la recuperación para no llegar agotados a momentos decisivos.
No fue una previa fácil para Scaloni la conformación de la lista definitiva para el Mundial. Porque físicamente los diferentes problemas se fueron acumulando y mínimamente, no estar al 100% conspira contra el ritmo que se necesita a este nivel. Limita el tipo de entrenamiento, el trabajo colectivo y en algún momento eso se pueda pagar.
Sólo pensando en los que se postulaban como posibles titulares antes del debut con Argelia, la lista es larga y de los que son determinante. El Dibu Martínez, Cuti Romero, Montiel, Nahuel Molina, Leandro Paredes, Julián Álvarez, Nico González, Almada y Messi.
Casi todos en camino de recuperación con algunos casos, como los de Montiel y Molina, que estuvieron a punto de volverse. Como si fuera poco, antes de arrancar la competencia, en el amistoso contra Honduras, Tagliafico sufrió un pequeño desgarro y en un puesto que ya había tenido la baja previa de Acuña. Y para rematar el panorama, Balerdi debió ser reemplazado de la lista por Senesi luego de desgarrarse el sóleo de la pierna derecha.
Los triunfos sobre Argelia y Austria junto con otros resultados en el grupo le había dado a la Selección días extras para recuperarse. Scaloni hizo descansar a todos (o casi todos, porque jugaron Dibu y Lautaro de entrada) contra Jordania. Si bien fueron ingresando, las piernas de los Messi y compañía ganaron un poco de aire y descanso.
El problema fue que terminó gastando demasiadas baterías contra rivales que, sin dejar de respetarlos, no deberían haber significado tanto desgaste en tiempo y en tensión como fueron los partidos con Cabo Verde, Egipto y Suiza.
Los tiempos suplementarios contra los africanos y los suizos, más allá del envión anímico que significaron los triunfos, meterle una hora más en el lomo a jugadores que no llegaban en el máximo de sus potencialidades físicas terminó sumándole problemas.
El mejor partido de la Selección en el Mundial, sin dudas fue contra Inglaterra. Por más que trataran de encapsularlo como “uno más”, en el ADN de cada argentino hace tiempo que jugar contra los ingleses genera un ambiente diferente.
La tensión se vivió desde los 30 segundos iniciales con el primer revuelo entre los jugadores. El compromiso emocional que llevaba, el clima en el estadio de Atlanta y arrancar perdiendo le agregaron una carga impresionante. El esfuerzo extra que terminaron haciendo para darlo vuelta –la corrida final de Messi entre otras cosas– fueron tan importantes y necesarios para cerrar una día más que épico como para desgastar los cuerpos desgastados.
El triunfo de los españoles en la final es inobjetable. Jugaron mejor, controlaron la pelota y el partido, tuvieron las mejores opciones. Ahora bien, para Argentina poder pelearle de igual a igual, necesitaba un despliegue diferente porque el estilo de juego del nuevo campeón te lleva a correr detrás de la pelota como cuando estás jugando un medio, un loco. La precisión agobiante, la sintonía ultra fina de Rodri, Fabian, Olmo y siguen los nombres, apunta justamente a ese desgaste. Ese juntar pase que fue emblema del equipo argentino en Qatar, ahora lo puso arriba de la mesa aprovechándose que la Scaloneta ya no tenía cómo recargar baterías.



