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Fue el primer DT de Santiago Beltrán en el intercountry y confiesa: "De delantero era Francescoli"

Dufume
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Corría el año 2017. Un grupo de chicos de Pueyrredón, un pequeño country ubicado entre los barrios privados más lujosos de Pilar, se preparaba para representar a su barrio en el arranque del torneo frente a Miraflores, uno de los complejos más grandes de la zona. “ Era como si un equipo chico fuera a jugar a La Bombonera”, recuerda Sergio Fernándes, el entrenador. “Vamos con ganas”, les decía siempre para motivar a sus chicos. Los pibes del Puey, además, daban ventaja: eran dos años menores que sus rivales. Pero en aquella primera fecha del intercountry sorprendieron a todos con un triunfo de visitante que tuvo como figura a un delantero que ya empezaba a destacarse por encima del resto: Santiago Beltrán.

“Agarró la pelota de frente al arco después de un centro atrás y, de primera, la puso contra el primer palo”, cuenta Sergio sobre aquel gol que ya mostraba algunas de las cualidades de Santi: velocidad, gambeta y una pegada distinta. Aunque rápidamente quedó claro que su destino estaba en otro lugar. Apenas disputó cuatro partidos como delantero antes de pasar al arco, puesto desde el que terminaría siendo clave para que Pueyrredón se consagrara campeón del torneo intercountry 2017.

En diálogo exclusivo con Olé, Fernándes, el primer entrenador del actual arquero de River, reconstruyó la historia menos conocida de Beltrán: sus días como atacante, el momento en que decidió ponerse los guante s y cómo comenzó a destacarse bajo los tres palos mucho antes de llegar al fútbol profesional.

-¿Cuándo entrenaste a Santi?

-Yo lo dirigí siete años: desde el 2016/17 al 2023. En cierta manera me siento parte del presente de Santi en River. Para que te des una idea, en el primer campeonato que jugamos salimos campeones con él en el arco. Y el primer partido de ese campeonato, ganamos con gol de Santi jugando de delantero…

-Lo dirigiste en su etapa de delantero…

-Exacto. En el primer torneo que jugamos, él arrancó jugando de delantero. Jugó algunos partidos en esa posición y después agarró el arco. Lo suyo siempre fue el arco.

-¿Y Santi hizo el primer gol del equipo?

-Hizo el primer gol del primer partido contra Miraflores, que es uno de los equipos más grande del torneo intercountry en el que jugamos. Nosotros, Pueyrredón, éramos un club chico jugando en La Bombonera. Teníamos un equipo chico de edad, pero con tres o cuatro pibes diferentes. Entre ellos, Santi.

-¿Cómo fue el primer gol?

-Me acuerdo perfectamente. Centro atrás de Manuel Fernándes, mi hijo, Santi entra de frente y la pone en el primer palo. Todavía lo estoy gritando.

Video: Olé

-¿Cómo era como delantero?

-Era un zurdo rápido de piernas, con una pegada tremenda. Anormal. Era un nueve muy goleador. Guapo, goleador… En fin: distinto. como Francescoli.

-¿Cuál era su fuerte como delantero?

-Tenía mucho mano a mano, porque era muy rápido. Y la pelota parada también la pateaba él. Imaginate: jugando era distinto… Atajando, un monstruo.

-¿Tenía gambeta?

-Mucha gambeta y cambio de ritmo.

-¿A qué delantero te hacía acordar?

-Como delantero era Francescoli. Elegante, alto, con buena pegada y buen gol, pero zurdo. Un Francescoli zurdo.

-Por su expulsión ante Bragantino, Viña tuvo que ser arquero de River. En el hipotético caso de que Beltrán hoy tenga que atajar: ¿sería buen delantero?

-Hoy como delantero sería mejor que muchos que están jugando en otros equipos de Primera. Tiene una pegada tremenda.

-¿Cómo fue el momento en el que dejó de ser delantero para agarrar el arco?

-Él siente el arco en el alma. Había otro arquero que teníamos (Cortese), que empezó atajando, y era bueno también. Santi sentía que quería ser arquero y me dijo: “Dejame atajar un partido”. De ahí en más, nunca soltó el arco. Ama el arco. Nadie le podía hacer un gol.

-Perdiste a tu mejor delantero para ganar a tu mejor arquero…

-Me dijo que quería atajar, probamos y con un partido fue suficiente. Santi me sacó campeón del intercountry dos veces, eso se lo voy a agradecer toda la vida.

-¿Tuvo que aprender cosas o desde el principio entendía todo?

-Mirá, te voy a contar algo. Yo fui el vecino de Santi, de toda la vida. Vivía en la casa de al lado, perimetral a la de los Beltrán. Mi hijo es uno de los mejores amigos de Santi. Recuerdo de aquellas épocas, que Santi se la pasaba en el patio de su casa pateando con su abuelo, con su viejo… Practicó, pero muchas cosas las trae de cuna: los reflejos, como pararse, la concentración. El fútbol lo entendió siempre porque le sobra cabeza a Santi, tiene una cabeza muy diferente a la media.

-¿Cuándo dimensionaste eso?

-En un partido contra La Lomada: nos habían cobrado penal y para mí no había sido penal. Entonces yo, como técnico, protesto mucho esa jugada. En ese momento se me acerca con una tranquilidad tremenda y me dice: “Sergio, yo lo voy a atajar. No protestes más. Olvidate, yo lo atajo”. Y lo atajó. Ese es el video que tienen todos, donde después de atajarlo me señala a mí.

-¿Siempre fue así?

-Siempre. Abanderado en el colegio. Te sentás en una mesa con él y no hay tema del que no hable con critero. Él nunca llegó segundo a un entrenamiento. Era un nene de 12 años jugando un intercountry y ya era un profesional. Cuando yo llegaba y estaba él paradito esperando. Siempre era el primero. Pero en los penales se distinguía.

-¿Cómo viste los penales contra San Lorenzo?

-Los penales contra San Lorenzo son la prueba fehaciente de que se ganó el arco de River.

-¿Por qué?

-Porque River perdía por dos penales y él sabía que iba a atajar los que venían. Lo demostraba con su cara. No tenía dudas de que lo iba a atajar. Desde el sillón de mi casa se lo dije a mi mujer: “Quedate tranquila, Santi lo ataja”.

-Lo sabías…

-Cuando iba perdiendo la tanda, dos penales abajo, me llamó uno de los chicos de aquel equipo y le dije: “Olvidate, tranquilo que este partido lo gana Santi”. Estaba seguro yo. Y aparte tiene aura…

-¿Cómo que tiene aura?

-El último penal pega en el palo y recorre toda la línea. A otro, quizás le pegaba en la espalda y entraba. A él no: tiene ese aura. Y esas cosas le van a pasar, porque es un arquero ganador. Aparte después fue a saludar al otro arquero, un gesto formidable. Me hace acordar a cuando Messi fue a saludar solito al Dibu luego de la tanda de penales con Países Bajos en el Mundial. Otra cabeza.

-Era cómodo jugar con un arquero como Santi…

-En los últimos partidos de juveniles, cuando empezó a probarse en River, ya nadie podía hacerle un gol. Tenerlo era una tranquilidad para mí: mandaba a todo el equipo para adelante porque sabía que él me arreglaba todos los problemas. Era imposible que le hicieran un gol.

-¿Cómo fue el momento en el que Tato Montes se lo llevó a River?

-Tato fue DT de Pueyrredón y él me dirigió a mí cuando jugaba acá en el club. Tato ya lo había visto y me marcaba que era bueno. Pasa que él quería terminar el secundario y no estaba tan convencido de ir a River…

-¿Y cuándo terminó yendo?

-El padre de Santi, Matías, me pidió si le conseguía una prueba en River. Fue, hizo la prueba y Tato Montes me dijo: “¿Qué me mandaste? Este pibe es un monstruo”.

-Ahora agarró el arco de River y tuvo la personalidad para mantenerse…

-Si vos me preguntás quién es el tipo que juega más concentrado a algo, ese es Santi Beltrán. La concentración que tiene es supina. Nunca te va a regalar nada.

-Da la sensación de que no hizo extrañar a Armani y ya se adueñó del arco de River: ¿sentís lo mismo?

-Sí, claro. Y voy un poco más lejos: creo que merece estar entre los tres del Mundial. Donde vaya, va a triunfar.

-¿Es mejor que el Dibu?

-Sacando al Dibu, hoy Beltrán es el mejor de todos. El Dibu es palabras mayores, no me animo a ir tan lejos. Pero, en un futuro, para mí Santi termina en el arco de la Selección.

-¿Merece ser el primer suplente en el Mundial?

-Sin lugar a dudas. Y él lo va a demostrar.

-¿Seguís en contacto con la familia Beltrán?

-Constantemente. Su hermano, Francisco, de 18 años, juega en Pueyrredón. Es extremo. Tiene una potencia y un cambio de ritmo que me hace acordar a Santi.

-¿Y con Santi?

-Nos vemos todas las semanas. Es muy amigo de mi hijo. Viene a casa, hacemos asado. Cuando puede, viene a los partidos del Puey a ver a su hermano.

-¿En esos encuentros seguís marcándole cosas como técnico?

-Lo vuelvo loco. Lo enfermo. Mi mujer me dice: “Dejalo tranquilo”, pero yo me le tiro encima y le marco todo. También le pregunto muchas cosas sobre los entrenamientos de River porque quiero aprender. Me emociona hablar con él. Y casi siempre me pide hablar por teléfono…

-¿Cómo es eso?

-Claro, me llama. Él me dice DT. “Hola DT, ¿cómo estás? estás para hablar?”, me escribe. Lo llamo y hablamos. Generalmente charlamos de fútbol, de la vida.

-¿Te pide recomendaciones?

-Hablamos de fútbol. Todo fútbol. Fútbol de River y de Pueyrredón. Por su hermano y porque todos los amigos de él juegan en Pueyrredón. Ayer me llamó mientras estaba yendo a Ezeiza y hablamos.

-¿El fútbol de intercountry es mejor que el de potrero?

-Supera todo. Porque los chicos de intercountry están bien alimentados, es hiper competitivo por la pica que hay en los country y los pibes de country generalmente entrenan entre seis o siete veces por semana. La diferencia física es brutal, lamentablemente es así.

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