Coudet y un partido especial ante Huracán: su paso por San Lorenzo y una estadística auspiciosa
Los 15 mil hinchas de Huracán que podrán decir presente en el Tomás Ducó le darán una bienvenida hostil, como a cualquier entrenador que se sienta en el banco de suplentes visitante a espaldas de la platea Alcorta. Sin embargo, a Eduardo Coudet le agrandarán el combo en Parque Patricios por otro aspecto clave, que no se relaciona a su debut como entrenador de River sino a su pasado como jugador, que incluye haber vestido la camiseta de San Lorenzo.
En total, fueron 65 partidos los del Chacho en el Ciclón, contando sus dos ciclos en el club. Sus ocho goles y 10 asistencias no incluyen al Globo, aunque sus únicos dos enfrentamientos le dejaron una sonrisa porque formó parte del 2-0 en el Apertura 1998 y del empate 1-1 en el Clausura 1999 en el Palacio, donde tuvo como rival a un Lucho González que en julio se sumará a su cuerpo técnico en Núñez tras finalizar su vínculo como ayudante técnico en Porto.
Su regreso a Boedo en 2005 coincidió con el paso de Huracán por la ex B Nacional y no hubo reencuentro, pero con la banda roja en el pecho estiró su racha positiva ante los Quemeros en los cinco duelos que protagonizó dejando el surco como volante por derecha, con tres contundentes goleadas (6-0, 4-0 y 4-1), un empate y apenas una derrota, aunque otra vez sin poder convertirle.
Cuando se puso el buzo de entrenador, la tendencia se mantuvo, con estadísticas que en los papeles generan expectativa en Núñez, donde necesitan imperiosamente que el Chacho comience con el pie derecho para que imponer su impronta sea un proceso más sencillo y con menos presión. Comandando a Rosario Central fueron dos empates, ambos 1-1, mientras que en Racing hilvanó una racha ideal ante Huracán, con tres triunfos (todos en el Cilindro de Avellaneda) y marcando una superioridad que se refleja claramente en el balance de goles: ocho a favor y apenas uno en contra.
Seis años después en los que el hombre de la bufanda sumó experiencia en Brasil y España, su reestreno en la Argentina será ante un rival que tiene el matiz de haber sido su clásico. Por eso, cuando ingrese al Palacio, al margen de los silbidos cuando la voz del estadio lo anuncie, buscará cumplir su primera misión: robarse la corona y sumar sus primeros tres puntos.