River y el director deportivo: dos apellidos, otros dos bajo llave y una elección
“Ahora tenemos que compensar lo que Gallardo hacía con muchas personas, profesionales del fútbol. Vamos a buscar un director deportivo con metodología, como ocurre en el mundo, y debajo ir robusteciendo áreas de fútbol para generar volumen de conocimiento e información para la toma de decisiones”.
Hace poco menos de un mes, cuando rompía el silencio luego de la salida de Gallardo, Stefano Di Carlo anunciaba el comienzo de una búsqueda inédita en el fútbol argentino. No tanto por el puesto en sí mismo, sino por el perfil a incorporar: alguien sin un nombre tan rutilante para el hincha argentino, pero especialista en el puesto, de mucha metodología y con capacidad de generar gran cantidad de información.
Con la idea de que sea un nexo entre la presidencia y la secretaría deportiva a cargo de Francescoli y Ponzio, actualmente en la dirigencia hay cuatro nombres sobre la mesa que se están analizando minuciosamente, aunque a este listado no hay que descartar que se sumen contendientes, teniendo en cuenta que la decisión final se dará en algunos meses. Dos de ellos están bajo llave, en tanto que los otros dos son los españoles Ramón Planes Novau y Pablo Longoria.
Apellidos poco conocidos para el argentino en general, pero que en principio aplican a lo que busca Di Carlo. Planes, con experiencia calificada en el puesto en clubes como el Espanyol, Tottenham, Barcelona, Betis y Al Ittihad (además, Elche, Rayo Vallecano, Getafe y algunos más), tiene 58 años, todavía está en funciones en Arabia Saudita y tiene como gran carta fuerte el descubrimiento de Pedri.
Allá por el 2019, en un Barsa sumergido en una crisis financiera, a Planes lo llamó uno de sus tantos contactos para avisarle que en Las Palmas había un chico de 16 años que sobresalía. Fue hasta Marbella, donde el club que en ese momento jugaba en Segunda estaba haciendo la pretemporada, para verlo en tres amistosos, pero le bastó solo parte de uno para convencerse. Lo difícil para él fue convencer a Bartomeu de pagar 5 millones de euros por quien hoy es la máxima figura del equipo y una de las banderas de la selección española para el Mundial, pero lo logró.
Con las promociones a Primera de Gavi y Nico González también como una medalla para colgarse (fue él quien se los recomendó a Koeman en su momento), el nacido en Lérida tiene una historia que lo vincula nada menos que a Gallardo: fue él, en el cargo actual que ocupa en el Al Ittihad desde principios del 2024, el que lo despidió a mediados de ese año.
Por su parte, Pablo Longoria, de 39 años, actualmente está sin trabajo luego de su salida como presidente del Olympique de Marsella el 23 de marzo (ocupaba ese cargo desde febrero del 2021). Su carrera, iniciada en el Newcastle en el 2007, tiene un perfil un poco más relacionado al scouting que el de Planes: ocupó esa área en el club inglés y el Atalanta y fue director de contratación del Recreativo Huelva, Sassuolo y Juventus, además de director deportivo del Valencia y el Marsella, antes de asumir la presidencia.
La historia de este español que dice que “adora” Buenos Aires es novedosa, no tan común. Si bien de chico jugaba al fútbol, a los 12 años se puso como meta trabajar en un club. En su escritorio abundaban los libros y las carpetas: anotaba las formaciones de todos los equipos de Europa y, además, grababa 20 cintas de VHS con partidos todas las semanas. “Intentaba anticiparme a los jugadores de 16 o 17 años que iban a convertirse en jugadores importantes más adelante”, contó.
A los 16, les escribió una carta a todos los clubes europeos para ofrecerles su servicio, aunque solo tres le respondieron: PSV, Bayer Leverkusen y Newcastle le agradecieron, aunque este último lo aconsejó para redactar mejor los informes.
Un día, el jefe de los ojeadores del Newcastle fue a Madrid para ver un partido de clasificación de la Europa League y Longoria pasó el día con él. Le envió un mensaje para agradecerle que lo hubiera recibido y le respondió que quería verlo en Newcastle para hablar personalmente: ahí lo contrató, con tan solo 20 abriles. A partir de ese momento, empezó a trabajar con un agente de fútbol que vendía un servicio de ojeo externo a clubes como Huelva y Santander.
¿Cómo describe su idea? "Lo que más me gusta del fútbol está contenido en estos valores: el orden, la excelencia, la disciplina y la cultura del trabajo duro. Además, nunca trato de encontrar excusas para una derrota. Nunca debes aceptar la derrota. Me gustaría inculcar este rechazo a la derrota en el club. He trabajado en muchos clubes y me he dado cuenta de que cada uno de ellos es muy diferente: tienen un corazón y un alma. Hay un sentimiento único que se transmite de generación en generación. Esa pequeña cosa especial que te hace apoyar a un club de fútbol y no a otro, esos valores. Hay que entenderlos para gestionar un club de fútbol. No se puede crear un proyecto sin respetar la identidad del club".
Si será Longoria, Planes u otro para River, el tiempo lo dirá...