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Las locas anécdotas del Chacho Coudet como jugador de River

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Desde dejar "ciego" al Bichi Fuertes con un matafuegos hasta ir a un entrenamiento en un Fiat 147 y en un Lotus antiguo con gorro y anteojos de conducción al estilo Juan Manuel Fangio. El Chacho Coudet no sólo dejó una huella en su paso por River como futbolista en dos etapas (99-2002 y 2003-2004) sino que en los pasillos del Monumental también lo recuerdan por sus habituales locuras, sus bromas con los compañeros y ocurrencias que sólo un personaje como él podía tener en una época en la que aún no existían los memes ni las redes sociales. Es cierto que cuando asuma con el sucesor de Marcelo Gallardo en las próximas horas su perfil será diferente por el rol que tendrá que ocupar, aunque seguramente sacará alguna sorpresa de esa mente siempre positiva, alegre, divertida y con enorme imaginación que siempre lo ha distinguido.

En su etapa como jugador de River, el Chacho lució generalmente su pelo teñido de platinado. Y esa costumbre personal lo impulsó a hacerles una propuesta a sus compañeros para festejar el título del Clausura 2002 con Ramón Díaz como entrenador: el 19 de mayo de 2002, ya con el trofeo en las vitrinas del Monumental, el equipo del riojano visitó a Central en el Gigante de Arroyito (ganó 3-1) con todos los integrantes del plantel teñidos de diferentes colores. Una idea de Coudet que quedaría en el recuerdo para siempre.

"En una concentración, en River, hubo un problema acuático. Se empezaron a tirar agua y yo estaba tirado en la cama en mi habitación", contó Coudet en una entrevista con Infobae. Aunque ese recuerdo fue apenas el principio de esta anécdota. “El Bichi (Fuertes) se me metió adentro de la pieza, yo estaba con el Coco Ameli. Y empezaron las patadas voladoras, de todo, a la puerta, de los que estaban afuera, para poder entrar. Teníamos un matafuegos, como de un metro. Cuando abrieron un poquitito la puerta, metí el piquito de matafuegos en el hueco. Nunca había tirado y nunca creí que se iba a armar lo que se armó, jaja". Claro, el gas y el resto de los productos que contenía el matafuegos en su interior cayó en la cabeza del delantero de aquel plantel... "Lo más cómico fue el llamado a Pepe (Luis) Seveso (ex médico del plantel), diciéndole que el Bichi estaba ciego. ‘Estoy durmiendo, que se joda’, respondió. ‘Si no ve el arco durante los partidos...'", se río el Chacho.

Video: Infobae

En 2002, en un pico de la inseguridad que incluyó el secuestro de familiares de futbolistas como el hermano de Román Riquelme (Chanchi) y luego del padre de Leonardo Astrada, el Chacho Coudet apareció en el predio de River en Ezeiza en un Fiat 147 que reemplazó la 4x4 en la que se trasladaba habitualmente desde su casa hasta los entrenamientos. "Ando corto de billete y esto es re seguro, te lleva y te trae", bromeó el ex volante. Pero hubo una anécdota más de EC con los autos, porque cuando regresó a Núñez en 2023 llegó a la práctica en un Lotus antiguo sin techo, manejando con un gorro y anteojos acordes a la época de ése vehículo de colección y con su amigo Astrada como acompañante. "Parezco Pierr Nodoyuna", dijo en alusión al maligno personaje de Los autos locos para luego despedirse con un "Chau, me voy con Patán" ante los periodistas presentes en el ahora River Camp.

Video: ESPN

Lucho González, ex compañero, amigo y ayudante de campo de Coudet en el cuerpo técnico que el Chacho tiene pensado para River, contó hace un tiempo en TyC Sports que el ex volante derecho casi genera un accidente en el micro que trasladaba al equipo a la Bombonera en el superclásico de la Copa Libertadores 2004: "Cuando fuimos a jugar la semifinal contra Boca llevamos bombos y banderas arriba del micro, y había fuegos artificiales. El Chacho agarró un tres tiros y le pidió al chofer que abriera la ventanilla de arriba para poder tirarlo, pero le salió al revés y explotó adentro del micro. Casi llegamos lastimados al estadio...".

Coudet solía volver locos a los chicos del club que subían a Primera como una especie de bautismo y, a la vez, como forma de acercarse a ellos y que entraran en confianza a través de su particular humor. A Javier Saviola, por caso, lo despeinaba porque el Pibito se paraba el cabello con gel y se enojaba mucho cuando el Chacho le destruía su look con un manotazo. Con Pablo Aimar, el método del ahora entrenador de 51 años era sentarse al lado de él en la mesa y hablarle hasta que el Payasito explotara. Otra víctima de Coudet, y casi tan chispita como el ex platinado, era Andrés D'Alessandro, a quien le puso múltiples apodos y hasta bautizó la característica gambeta con pisada del Cabezón como "La Boba". Claro que los pibes no eran los únicos que padecían las locuras del Chacho: también volvía loco al doctor Seveso con la simulación del maullido de un gato ("miauuu) porque decía el médico tenía el rostro perecido al de un felino. Y algo similar hacía con un ex directivo de baja estatura que hasta celebraba las bromas del deté que sucederá a Gallardo al mando del plantel de River.

Coudet también se distinguió como futbolista de River por sus locuras con la pelota, más allá de que le encantaba tirar caños. De hecho, una de sus jugadas que se volvió viral fue la rabona en el aire que tiró en un partido en el Monumental, o su festejo con un vuelo contra los carteles de publicidad en un gol contra Boca en la Bombonera: el segundo del 3-0 de abril de 2002 con la vaselina de Ricardo Rojas como frutilla del postre de esa goleada que encaminó al equipo hacia el campeonato.

La rabona que tiró Coudet ante Deportes Tolima.

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