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Correa, el Ángel de la recuperación futbolística de River

Dufume
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AI
  • ⚽ Ángel Correa es la figura de River Plate en el Clausura: dueño de la pelota, motor del ataque y jugador más decisivo.
  • 🎯 En 7 partidos y 523 minutos, lleva 3 goles, 1 asistencia y 2 penales generados; promedia 1 gol cada 174 minutos y 2.7 tiros al arco por encuentro (1.3 a la meta).
  • 🧠 Más allá de las estadísticas, su virtud es inspiración, picardía y ADN de potrero; se le describe como magia en el juego.
  • 🤝 No llegó como la estrella del mercado (Thiago Almada ocupaba ese rol), pero Angelito asumió la responsabilidad gracias a su talento y gambetas.
  • ⚡ Es la chispa que enciende los ataques, contagia atrevimiento y confianza, y se potencia al jugar junto a Almada y SD9.
  • 🎭 Es sorpresa y desequilibrio constante: pases clave (emboquillada a Driussi) y penales “inventados” por su agilidad.
  • 🧭 No es un conductor de juego; es un creativo que suelta su magia cuando tiene libertad y está cerca del área, con instinto goleador y capacidad para absorber la presión.
  • 📺 Fuente de la cobertura: ESPN presenta y sustenta estas referencias sobre su rendimiento.

No es el 10 de River que marca el estereotipo de la casa, con el Beto Alonso como máximo exponente del modelo. Pero Ángel Correa sí reúne los otros requisitos que exige esa camiseta repleta de historia y de gloria: ser la figura del equipo, el dueño de la pelota, el jugador más decisivo y autor de los goles que ganan partidos. Por eso, la influencia del rosarin o de 31 años campeón del mundo en Qatar 2022 en la recuperación del equipo bajo el mando de Leonardo Ponzio es esencial: hoy Correa es el Ángel de River.

Tres goles, una asistencia (de crack, a Driussi de vaselina ante Banfield) y dos penales generados en los 523 minutos que lleva en cancha en el Clausura, distribuidos en siete partidos. Un promedio de un gol cada 174’ y de 2,7 tiros al arco por encuentro de los cuales el 1,3 fueron a la meta. Más allá de la contundencia de estos números ofensivos, la principal virtud de Correa no se puede medir en estadísticas. Porque es inspiración, picardía, atrevimiento, ADN de potrero. Magia, como lo describe el formador Fernando Kuyumchoglu, que lo hizo explotar en San Lorenzo, con el apodo de Aladino.

Correa no llegó a River como la estrella del mercado, ya que ese lugar fue ocupado por su amigo Thiago Almada, la compra más cara de la historia del fútbol argentino y reciente subcampeón del mundo con la Selección. Sin embargo, Angelito se puso al hombro al equipo a partir de su genética natural para acelerar y gambetear que potenció desde chico a fuerza de esquivar patadas en los picantes potreros de Rosario. Es la chispa que enciende los ataques del equipo en cada aparición y que contagia de atrevimiento, juego y confianza a sus compañeros, como queda en evidencia cada vez que se junta con Almada o se asocia con la calidad técnica y capacidad de definición de #SD9.

Angelito es sorpresa y desequilibrio constante. Imprevisibilidad fenomenal, como lo demostró con su maravilloso pase de emboquillada a Driussi en el Sur, en los penales que inventó con la agilidad de piernas delgadas (de Leonardo Costa ante IRM y de Gabriel Florentín vs. Argentinos) y en lo que genera cada vez que la pelota pasa por sus pies.

Créditos: ESPN.

No es un futbolista conductor de juego. Es un creativo que suelta su magia cuando se siente con mayor libertad y más cerca del área, ya que también tiene instinto de goleador para empujarla a la red o meterla tras un rebote. Es, a la vez, quien absorbe las presiones con la naturalidad de su talento y el desparpajo de su alegre y competitiva personalidad de campeón.

Video: ESPN

Créditos: ESPN.

Tello había sancionado tiro libre pero cambió a penal tras el llamado del VAR. Créditos: ESPN.

Video: ESPN

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