Del “guardia alta” al “caretas”: los contrapuntos que calentaron River-Central
Un crudo posteo de Ángel Di María en Instagram, un tuit de Rodolfo D’Onofrio y una serie de stories de Juan Cruz Komar funcionaron como una especie de tensiómetro del Central-River de semifinales. Un partido que dará inicio cuando Nicolás Ramírez dé la señal de arranque, pautada para las 19.30 del sábado, pero que comenzó a jugarse en el metaverso de las redes. Con un descargo profundo de Fideo, vinculado principalmente a las declaraciones de Diego Milito al romper relaciones diplomáticas con Viamonte, el alerta del ex directivo vinculado a la labor de Darío Herrera en Rosario frente a Racing y las respuestas del zaguero, posteriormente enviadas a la papelera.
Este River versus Central que deportivamente será atractivo (por caso, entre titulares y suplentes podría llegar a haber hasta cinco campeones del mundo en Qatar) no deja de tener una lectura periférica a lo futbolístico. Es una especie de Aleph borgiano en el que confluyen distintas miradas, cuando no colisionan.
La reacción de Di María, por caso, no nació únicamente por las críticas arbitrales de Milito. En Arroyito sienten desde hace tiempo que cada logro deportivo del club queda rápidamente bajo sospecha y asociado a una eventual cercanía política con la conducción de la AFA. Por eso Angelito salió a responder con dureza, apuntando contra quienes cuestionan fallos y poniendo el foco en que Central también sufrió arbitrajes adversos sin generar el mismo revuelo.
Ahora bien: esa grieta entre parte del fútbol doméstico y Central se abrió cuando el equipo de Ariel Holan fue ungido Campeón de Liga en las oficinas de Puerto Madero por haber terminado #1 en la Tabla General. Una sorpresiva consagración, fuera de la agenda y del reglamento 2025 de la que los clubes menos alineados a la gestión de Claudio Tapia se despegaron. Algunas fueron explícitas y simbólicas (el pasillo de espaldas de Estudiantes) y otras más políticas.
Por caso, cuando River señaló la imprevisibilidad en la gestión de AFA, un ejemplo fue aquel título que el CARC celebró en el Gigante con su gente en los octavos de final del Clausura (quedó eliminado ante EDLP). Esa clase de movimientos fueron y son -entre otros- los que no hacen match con el estilo de gestión que pregonaron desde Núñez al comunicar el 5 de marzo que el club se retiraba de las reuniones de CE al considerar que “las discusiones sobre el futuro del fútbol argentino deben darse mediante procedimientos claros y previsibles”.
De hecho, Ignacio Villarroel -vicepresidente de River- había explicado en una reunión de CD de su club que la premiación a RC había llegado "sin ningún tipo de expresión de voluntad, consentimiento o voto". Y si bien en los pasillos del Monumental se encargan de aclarar que las relaciones con AFA no están rotas, sí existen diferencias evidentes.
Aunque en Central, en contrapunto, creen que miradas como las que se hicieron sobre la cuestionada premiación minimizan el crecimiento deportivo real del club, su ordenamiento económico con Gonzalo Belloso y la repatriación de Di María, de la que el presidente fue precursor. Angelito quiso entonces legitimar esa pole position obtenida hace un año que le permitió jugar la Copa Libertadores. Y, aunque reconocen que hubo fallos discutibles a favor, rezan que también los hubo en contra y sostienen que el arbitraje forma parte del juego y rechazan la narrativa de las “ayudas”.
¿Tuvo que ver la “guardia alta” de D’Onofrio con esa lógica de pensamiento? En un River que no atizó más el fuego durante el jueves por lo pronto no olvidan que su penúltima visita a Arroyito dejó una fuerte sensación de fastidio por decisiones puntuales de Yael Falcón Pérez. El propio Lucas Martínez Quarta se había quejado el 5 de octubre del año pasado de que “las faltas mínimas” eran para el equipo de Di María luego de un 1-2 con controversias.
Porque Falcón Pérez, por caso, había castigado severamente (bien) a Juan Carlos Portillo con dos amonestaciones, aunque no observó que la primera había llegado producto de una reacción a un intento de patada de Angelito desde el piso. Y porque antes hubo una amarilla a Franco Ibarra tras una dura falta sobre Marcos Acuña (tuvo que ser reemplazado) y un offside mal cobrado a Miguel Borja en un avance peligroso que terminaba en gol.
Dentro de ese contexto toman fuerza las publicaciones que subió Komar. Pegándole a Racing (“¿Cuando salieron campeones con este gol el fútbol argentino no estaba roto?”, posteó recordando un gol de Racing en Rosario en 2014) y también a River.
“Acá había que tener la guardia alta”, escribió Komar acompañando a la recordada acción en la que Pinola podría haber sido expulsado ante Independiente en la Libertadores 2018. El marcador central también compartió sin comentarios el video de un penal mal otorgado a River frente a Gimnasia de Jujuy durante su paso por la BN. Y en la última, junto a la frase vinculada a Harry Potter y un irónico “penalazo” refiriéndose a un penal que le cobraron en la derrota ante Atlanta disputada en la cancha de Vélez. Todas esas postales digitales durarían un rato en línea antes de desaparecer súbitamente. El mensaje ya estaba claro.
La colisión entre dos posiciones antagónicas del fútbol argentino también son el subtexto de este partido. Que no arrancó, pero ya se está jugando.

