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La última batalla: cómo vive Otamendi las horas previas a su partido Final con la Selección

Dufume
mundial-2026
AI
  • 🕰️ Otamendi está ante su final con la selección argentina, cerrando una era de 6.270 días, cuatro Mundiales y varios títulos.
  • 🧭 Es uno de los sobrevivientes de la vieja guardia y ha mantenido su vigencia desde los inicios de la era Scaloni.
  • 👕 Ya no vestirá la camiseta con el dorsal #19 tras la Copa del Mundo y el cierre de esta etapa.
  • ⏳ En este Mundial fue subcapitán y tuvo menos minutos por la dupla titular Romero-Licha, pero aportó su experiencia y carácter.
  • 💬 Repite que es la "última batalla" y que deben llegar de la mejor forma para competir y ganar.
  • 🗺️ En las últimas horas solo le queda disfrutar y mantener su foco, cerrando su jornada en el MetLife de Nueva Jersey.
  • 🎭 Ha vivido golpes duros: eliminación en cuartos de Sudáfrica 2010, dos finales de Copa América perdidas y el episodio de Rusia 2018.
  • 🏆 Es uno de los 13 jugadores que disputaron todas las finales de la era Scaloni, con 138 partidos, 8 goles y 3 asistencias.
  • 🔜 Tras la Copa, podría volver a River y sueña con cerrar su palmarés con otro título, manteniendo su mentalidad ganadora.

Una final. Un final. El domingo, cuando el árbitro dé el pitazo definitivo del Argentina-España, se cerrará un ciclo: el de Nicolás Otamendi en Argentina. Una era de 6.270 días, cuatro Mundiales, otro poker de títulos. Uno de los sobrevivientes de la vieja guardia que trasladó su vigencia más allá de los límites geográficos de la rotación que se produjo en la génesis de la era de Lionel Scaloni. Y que ya no lucirá la #19 en su espalda cuando, post Copa del Mundo, la Selección vuelva a jugar de manera oficial.

“Es la última (batalla): dije que si Dios quería iba a llegar al último día, y se dio así”. Otamendi sonríe y disfruta. Verbo que ha hecho carne: desde que se sumó a la convocatoria de la última fecha de Eliminatorias de 2025, aquella en la que anunció que estaba jugando sus últimos partidos clasificatorios con la Mayor, el defensor se dispuso aprovechar cada instante. Saborearlo desde donde le toque. En este Mundial, como subcapitán, su rol fue diferente, con menos minutos producto de la sinergia en la dupla titular -Cuti Romero-Licha Martínez- pero con el apoyo y el empuje característico de su estilo.

“Seguimos haciendo historia pero con la humildad y el trabajo que siempre tuvo este grupo. Jugar la final de una Copa del Mundo es algo grandioso, algo glorioso y bueno, nos queda un pasito más, tenemos que llegar de la mejor forma y tratar de competir y bueno, Dios quiera”.

En ese plan de disfrute con responsabilidad es que Otamendi transita estas últimas horas como jugador de Selección. Sabiendo que ya no habrá un mañana después del domingo en Nueva Jersey. Que en el MetLife cerrará una etapa en la que vivió golpes durísimos (la eliminación en cuartos de final en Sudáfrica, con Diego Maradona; las dos finales de Copa América perdidas; el vodevil en Rusia 2018). Ahora desde un lugar distinto.

“Obviamente soy competitivo y quiero jugar, pero bueno, me tocó ahora ingresar en segundo tiempo con el partido en un ritmo alto, difícil… Pero las ganas, la ilusión de ganar siempre van a estar”.

Otamendi habla con Olé como si todavía le quedaran años por delante aunque internamente sabe que la historia está llegando a su fin. Él, uno de los 13 futbolistas que estuvieron en todas las finales de la era de Lionel Scaloni, el hombre que se descargó contra los holandeses después de la épica batalla de Lusail. El que pateó ese penal simbólico contra Zambia, cedido por Messi para que en su último show en tierra argentina, y que ahora quiere coronar con un nuevo título.

“Mi ADN es ser competitivo constantemente y la verdad que siempre que sirva para el equipo para ayudar y poder conseguir una victoria, bienvenido. ¿El triunfo ante Inglaterra? Fue un partido de fútbol. El argentino sabía que deseábamos ganar un partido así y nada, se ganó gracias a Dios. Y estamos en la final”, repite como para creerlo un Otamendi que jugó 138 veces con la Mayor, que marcó ocho goles, que hasta asistió tres veces. Y que, antes de volver al país para jugar en River como tanto lo anheló, no deja de soñar porque ante todo es un ganador.

@hernanclaus - enviado especial.

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