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El mediocampismo de la Selección Argentina

Dufume
mundial-2026

Secuencia 1: Rodrigo De Paul se abre a la derecha para recibir cerca de la raya, casi como un tercer central mientras Montiel avanza detrás suyo por la banda. Al ratito, se mete adentro, como un volante central, y filtra el pase para Lionel Messi, quien convierte el 1 a 0.

Secuencia 2: Alexis Mac Allister se ofrece como opción de pase, parado de 5 clásico ante el saque de meta en los pies del Dibu Martínez. Minutos después pasa la linea de la pelota en campo rival para quedar casi de enganche en tres cuartos.

Secuencia 3: Enzo Fernández va hacia la izquierda para que Medina, en la salida, tenga con quien descargar hacia adentro. Unas acciones más tarde engancha y la pisa dentro del área rival.

Secuencia 4: Thiago Almada retrocede como un doble 3 para que entre Belghali y Moussa no le hagan el 2vs1 a Medina. Luego de un corto lapso, engancha con la pelota de afuera hacia adentro en el borde del área de Argelia y saca un latigazo que se va alto.

Secuencia 5: Messi... bueno, de Messi no hace faltar explicar nada. Juega como nunca y pasa lo de siempre.

Toda esa fluidez, esa estructura líquida, es la esencia del mediocampismo de esta Selección Argentina que arrancó con el pie derecho la defensa de su título mundial. La Selección Argentina de los mediocampistas. La de los cinco N°10 naturales a los que el paso del tiempo, el negocio, la superprofesionalización del fútbol y la evolución táctica no les hizo olvidar parte de ese potrero más genuino que llevan adentro. Ellos son los del toco y me voy pero también del toco y me quedo para devolverla redonda. Y así juegan, como si fuera un loop constante que habla de un funcionamiento aceitado, de un libreto aprendido, de una rotación de posiciones y de roles, y sobre todo de relaciones socio-afectivas indispensables para sostener La Nuestra, ese ADN identitario del viejo y querido fútbol argentino y cuya bandera enarbola este magnífico equipo que sigue siendo el dirigido por Lionel Scaloni.

¿Qué es el mediocampismo entonces? Se lo podría definir como la concepción futbolística que entiende que el dominio del mediocampo es la clave para controlar los partidos, generar ventajas en ataque y así aumentar las probabilidades de victoria. El término no debería malinterpretarse como el toqueteo inocuo en la zona media de la cancha, la lateralización patológica y el riesgo a morir de mil pases. No. Alude a la correcta interpretación del juego para saber cuándo, cómo y dónde tenerla hasta activar la fase ofensiva para provocar situaciones de gol.

A Argentina le costó hacer pie en el inicio ante una buena Argelia. Conocedor del estilo de juego argentino, Vladimir Petkovic armó una estructura para tapar líneas de pases en la mitad de la cancha. Al doble cinco formado por Boudaoui-Bentaleb se le sumaba el repliegue hacia adentro de los extremos (Moussa y Chaibi) más Maza por el centro (defendía 4-5-1). La Selección no encontraba la manera de profundizar. Hasta que Messi se fue a la espalda de todos los volantes rivales y De Paul, parado como si fuera el 5 argentino entre los zagueros centrales, encontró el agujerito para filtrar el pase-asistencia. Leo la agarró y listo. 1 a 0.

Leo Messi y De Paul se combinaron para un gol impecable. (Video: X)

Sin la pelota, sobre todo en los 15 minutos finales del primer tiempo, Argentina mostró algunas fisuras. La presión que intentó ejercer en la zona media no funcionó tan bien. Como ocurrió al principio, cuando Maza habilitó en diagonal a Chaibi para un gol que fue anulado por offside. Un dato no menor: en la faceta del pressing cuando se repliega en campo propio, la Selección no tiene un atacante mejor para colaborar en esa función que Julián Álvarez. Y Nico González cumple con mayor naturalidad que Almada el retroceso por la banda. Con ellos en la cancha en el segundo tiempo, el equipo de Scaloni dio la sensación de estar mejor posicionado para defender.

Por momentos, Argentina fue dos equipos en uno. Con algunas grietas sin la tenencia. Dominador absoluto con la posesión. Cuando atacó Argelia, hay que decir que la zaga central estuvo sólida (soberbio Licha Martínez) aunque no tanto los laterales. Y cuando la Selección tomó contacto con la pelota ratificó lo bien que interpreta los momentos. Si en el primer tiempo había jugado a bajarle el ritmo al partido con pases seguros, traslado lento, con distancias cortas entre los jugadores, sin arriesgar ni dividir para evitar una pérdida y la posterior transición rival, en el segundo tiempo fue otra cosa. El conjunto argelino se paró unos metros más adelante y Argentina, cuando logró romper esa presión con su juego asociativo, gozó de mayores espacios para poder atacar con mayor velocidad. El mejor ejemplo fue la acción del gol del 3 a 0, casi de área a área.

Las estadísticas del partido confirman ese juego asociado. Por un lado, entre De Paul, Alexis Mac Allister y Enzo Fernández promediaron un 93% de precisión en sus pases (170 correctos sobre 182 intentos). Por el otro, el hilo de pases de la Selección, es decir la conexión de toques entre sus jugadores. Mirá:

No hay una fórmula que garantice el éxito en un Mundial. La historia marca que se puede ganar y perder con distintos estilos. Pero Argentina tiene una y confía en ella. Es una idea reconocible, puesta en práctica durante casi todo este ciclo y que va de la mano con el perfil de un grupo de jugadores que hablan el mismo idioma futbolístico. El mediocampismo de la Selección sigue vivo y goleando.

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