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Belgrano de las cuatro vidas

Dufume
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Se podrían escribir páginas y páginas de lo traicioneros que algunas veces pueden ser los alargues. Cuando hay empates sobre la hora en el tiempo regular, el equipo que llega con lo justo a estirar el partido encuentra, de golpe y porrazo, una ventaja enorme. Le pasó a Estudiantes en la última final con Racing. Le sucedió ayer a Belgrano ante Argentinos. Equipos que quedan totalmente armados para defender contra otros mejor parados para atacar o, al menos, para protagonizar los 30 minutos que se agregan y sin cambios o piezas para volver a ser lo que fueron.

Un Belgrano demasiado cauteloso durante casi 85 minutos terminó encontrando lo impensado. Se moría el partido y Nico Diez, con toda lógica, había cambiado a los jugadores más finos por otros capaces de aguantar los pelotazos desesperados de la B. No quedaba más. Grandes figuras de lo que había sido el duelo, com o Oroz, Lescano, Jainikoski y Morales ya estaban de pie en el banco esperando el pitazo final. Enfrente, un Belgrano que ya jugaba con triple 9, desesperado. A Passerini se le habían sumado Uvita Fernández y el pibe Gutiérez. Y seguían Zelarayán, Rigoni y el ingresado Mudo Vázquez (todo el ST). Era a todo o nada.

Fue todo con esa pelota que bajó el gigante 9 dentro del área y el remate de gol de Uvita cuando el reloj ya casi tocaba los 50’. El Bicho no tuvo siquiera tiempo para mover del medio. Se le escapaba un 1-0 que debió haber sido un poco más amplio, especialmente por la superioridad mostrada en el primer tiempo, cuando por momentos bailó a la visita, que no podía agarrar la pelota.

Pero Zielinski, viejo zorro del fútbol argentino, se aprovechó de la falta de contundencia de Argentinos y le sacó el jugo. ¿Cómo? Partiendo al equipo. Defensores y medios retrasados que lanzaron y el resto al área. Ya había avisado Zelarayán, también sobre el final, con un remate que dio en la base de un palo. Y lo terminó empatando, porque si hay algo que le cuesta a Argentinos son los pelotazos frontales. No tiene gente tan alta y Belgrano sí para poder bajar la pelota y e ir a la segunda jugada dentro o cerca del área.

El alargue encontró al equipo de Nico Diez totalmente mermado. Físicamente, porque venía de un alargue ante Huracán, y futbolísticamente, con jugadores de características menos ofensivas.

Así y todo, los ingresos de López Muñoz y Verón le dieron un poco de aire. Tuvo una con este último delantero, pero el bueno de Cardozo le metió el manotazo a una pelota que entraba.

Los de Córdoba, eso sí, también tuvieron que sufrir en los penales. Con cuatro vidas (ya había salvado una), levantaron tres match points y Hernandes lo terminó cerrando. Argentinos, una vez más, quedará como ese equipo lindo de ver pero que no llega al éxito. La B es finalista.

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