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El lado B de Boca ante Cruzeiro: otra final que dejó pasar y un círculo vicioso sin solución

Dufume
boca
AI
  • ⚖️ Boca reclama decisiones del arbitraje y del VAR: penal no revisado y gol anulado generan polémica.
  • 🔥 Tras el descargo, Boca no pudo ganar otra final y la Copa está en riesgo; necesita vencer a la Católica para avanzar.
  • ⚽️ Frente a Cruzeiro, Boca mostró intensidad al inicio pero luego relajó el ritmo y sufrió un final apretado.
  • 🕰️ Llega una final todo o nada en la última fecha de la fase de grupos.
  • 🧱 Historia repetida: Boca acumula "peros" en partidos de alta tensión, pareciendo una maldición que impide festejar.
  • 🚧 El desafío es romper esa pared y convertir la presión en un triunfo ante Católica.
  • 💡 Detalle táctico: el equipo quemó la nafta en la primera mitad y perdió contundencia después.
  • 📣 Sobre la jugada final, el volante habló y las autoridades sostuvieron que el brazo estaba en posición natural.
  • 🏟️ El partido se jugará en La Bombonera (el Templo), con la necesidad de asegurar el pase a octavos.

Pasaron los reclamos por otro arbitraje polémico. También las quejas por un gol mal anulado y un penal no revisado. Incluso, la bronca convertida en declaraciones, tanto de Ubeda como de los jugadores. Y hasta los audios del VAR. Pero después de todo ese descargo legítimo, también hay un lado B, el que marca que Boca no pudo ganar una nueva final más y que otra vez la Copa está en riesgo.

Como fuera, Boca dejó pasar una chance enorme de encaminar la clasificación a octavos de la Libertadores (sobre todo porque hizo méritos para ganar el partido) y ahora está obligado a lograr un triunfo ante la Católica en la última fecha, en un duelo a todo o nada, en un enunciado que se volvió su karma.

Vale decirlo: es cierto que el equipo se expondrá a un sufrimiento que buscó principalmente evitar. Porque salió a disputar el partido ante Cruzeiro sabiendo qué se jugaba (ganar para llevar aliviado a la última fecha) y hasta sacando ventaja en situaciones de gol y en el resultado inicial. Sin embargo, otra vez algo le pasó. De nuevo tuvo un pero, algo que le viene pasando habitualmente, que lo dejó comprometido una vez más. Si no son las expulsiones, como ocurrió en Belo Horizonte y en Guayaquil, es otro factor que siempre altera el producto final.

En esta ocasión lo que pasó es que quemó la nafta en un tiempo. Porque Boca pareció descansar demasiado en una diferencia grande en el rendimiento pero exigua en el marcador. Ya después el 1-0 aflojó la presión, algo entendible para cambiar el aire, pero el Xeneize abandonó esa voracidad del inicio. Y en el final, tuvo 10 minutos de nocaut, en los que Brey lo salvó de una derrota que incluso pudo dejarlo eliminado antes de jugar la última fecha.

Por lo tanto, ahora deberá afrontar otra final con toda esta carga real y emocional a cuestas. De lo que pudo ser y de lo que no fue. Y de una historia que a Boca se le viene repitiendo casi a modo de maldición. Cuando parece que juega para festejar, termina sufriendo. Y en deuda. Por eso, más allá de la confianza interna del plantel de cara al partiro del jueves 28 en el Templo, contra la Católica tendrá un desafío extra: romper su propia pared. Esa que tiene una lista cada vez más extensa de objetivos no alcanzados en partidos de alta tensión y/o sin mañana.

Para los jueces, el brazo estaba "en una posición natural" (Conmebol).

El volante argentino habló sobre la jugada que Boca reclamó penal en el final.

Lo de Cruzeiro, sin ser un matamata, se sumó al karma. Le pasó en octavos del Apertura, el 3-2 ante Huracán que lo dejó afuera. Pasó con Racing, en la semi del Clausura que hizo tambalear el ciclo Ubeda. Pasó con Atlético Tucumán, por la Copa Argentina pasada, el primer partido de Paredes de titular y tampoco alcanzó: out temprano, en 16avos. Pasó con Auckland City, en el Mundial de Clubes: si bien necesitaba otros resultados, debía ganar por varios goles y ni siquiera pudo: fue 1-1 y chau sueño...

Video: DSports

Pasó con Independiente, en los cuartos de final del Clausura del año pasado: derrota 1-0, que ni el efecto Bombonera pudo evitar. Pasó con Alianza Lima, cómo olvidarlo, en el arranque de ese fatídico 2025: también en el Templo, claudicó, en la peor eliminación copera de su historia, en Fase 2. Pasó con Vélez en la semi de la Copa Argentina 2024, un torneo que le podía dar la clasificación directa a la Libertadores y evitar justamente esa instancia con los peruanos: pero a pesar de que dio vuelta un 0-2, lo perdió en el final. Y la nómina no termina. Vuelve otra vez a Cruzeiro, en la eliminación de Copa Sudamericana 2024, como un círculo vicioso que no termina nunca.

El encuentro entre el capitán y el presidente de Boca.

Por eso, el desafío es más grande que ganarles a los chilenos y clasificarse. Es acabar con los peros. Es derrotar al lado B. Es, de una vez por todas, dar el golpe en la mesa y poder festejar. Al menos, hasta después del Mundial.

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