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Súper impacto: por qué la victoria de Boca ante River fue tan festejada por el club y por los hinchas

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AI
  • ⚽ **Rivalidad eterna:** La competencia entre Boca y River trasciende el deporte y forma parte de la identidad de sus hinchas.
  • 🎉 **Desahogo en la Bombonera:** El reciente triunfo de Boca trae alivio tras un año complicado y una clasificación a la Copa Libertadores, intensificando la celebración.
  • 👻 **Recuerdos del pasado:** El festejo del domingo se asocia con una reivindicación tras la frustración de 2013, cuando Boca enfrentó a River después de estar un año en segunda categoría.
  • 📈 **Dominio actual de Boca:** Desde 2020, Boca ha tenido más éxitos en enfrentamientos decisivos, ganando varios partidos importantes contra River.
  • 🥇 **Sentido de recuperación:** La victoria reciente de Boca se siente como un reintegro de poder tras años de éxito de River bajo la dirección de Marcelo Gallardo.
  • 🌟 **Futuro optimista:** Los seguidores de Boca tienen ganas de celebrar más y ven esto como un hito que fortalece su identidad y orgullo.

La rivalidad entre Boca y River siempre fue más allá de los límites del campo de juego. Son, esencialmente, parte de la identidad de quienes alzan cada una de las banderas. Un resultado a favor o en contra siempre es parte, inevitablemente, del humor, de las cargadas, hasta del ego que pueda portar un hincha en su vida cotidiana. Y todo por obra y gracia de un resultado de fútbol.

En cada clásico se abre una nueva oportunidad para renovar la credencial de quién gana y quién pierde. Y eso sigue siendo parte de una obviedad indiscutible. Pero lo que pasó el domingo en la Bombonera no fue un hecho más, al menos para la parcialidad que terminó festejando. La angustia de un año complicado, la clasificación a la Copa Libertadores en la cara del rival y un triunfo inobjetable fueron condimentos que sumaron a la cuestión. Pero no fue todo.

Porque ese desahogo final llevaba más tiempo contenido. Lo resumieron los fantasmas que ingeniosa y peligrosamente (porque serán pasibles de sanciones), se desplegaron por las dos cabeceras bajas a poco de terminar el partido. Para Boca, el del domingo fue el festejo que no se pudo completar en aquel 2013 en el que recibió a su eterno rival luego de que pasara un año en la segunda categoría.

¿Es parte del morbo? Puede ser, pero también es -de alguna manera- el asumir que los más de 10 años que llegaron después tuvieron la dificultad de tener enfrente a un rival potenciado, que le complicó cada instancia que pudo con partidos y series incómodas, que terminaron dibujando el ciclo más glorioso de la historia riverplatense.

Boca Juniors -  

Video: Boca Juniors

¿Y por qué esta vez no parece tratarse de un resultado aislado? La respuesta es simple: porque no es algo ocasional. Para Boca y también para River, hoy por hoy cada enfrentamiento depende de cómo llegue cada uno y de los objetivos adicionales que tengan a mano. Y en rigor de verdad, desde el 2020 -cuando virtualmente el Xeneize le arrebató un campeonato en la última fecha a los de Gallardo- los triunfos más resonantes cayeron del lado azul y oro.

Ya con el estigma de las tres eliminaciones internacionales, además de la famosa final de Madrid y la otra definición en Mendoza, Boca y River se enfrentaron en tres mano a mano a partir del 2021. Y todos los ganó Boca (por penales en la Copa de la Liga y la Copa Argentina 2021 y con un categórico 3 a 2 en Córdoba en 2024, también por la CdL), sin que en este período haya existido algún otro partido de relevancia decisiva entre ambos.

Leandro Paredes -  

Fuente: ESPN

Claro, lo que faltaba tal vez era ver al rival golpeado, porque siempre en cuanto Marcelo Gallardo estuvo al frente de River hubo un plan B: por ejemplo, ante los buenos partidos del equipo de Guillermo en 2016 y en 2017, que parecieron golpes de KO pero que a los pocos días se reencarnaron en sendas consagraciones en la Copa Argentina.

Esta vez la diferencia en cancha -imprevista unas semanas atrás y comparada con no muchos Súper en las últimas décadas- dejó la sensación de un cetro recuperado, con la satisfacción de no seguir perdiendo terreno en la paternidad que lleva 34 años consecutivos y contando. Con el orgullo a flor de piel, festejando como se festejan los clásicos. Sacando a relucir la muletilla más hiriente que puede endilgarle a su oponente. Y con la propia identidad consciente de que se avecinan una buena cantidad de días de felicidad.

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