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Los desafíos de Paredes antes de un Súper especial

Dufume
boca

Tal vez hayan sido los años junto a Lionel Messi, aunque seguramente que para convertirse en el jugador que es la impronta de Leandro Paredes tenga desde su misma concepción ese gen que hace del capitán de Boca un jugador especial. Competitivo, ganador, siempre dispuesto a dar un poco más y -por supuesto- apasionado de lo que mejor sabe hacer: jugar a la pelota.

Así, antes de cumplir los 32 años y de cara a su segunda Copa del Mundo, para Paredes no existe mañana si en el día que prosigue tiene un desafío relevante. En este caso, el superclásico del domingo ante River no entenderá de la importancia de cuidar sus piernas para ir en busca de revalidar el título conseguido en Qatar 2022 porque -simplemente- será parte del motor que lo lleve a la lista definitiva de Lionel Scaloni, además de ser la puerta a seguir cumpliendo sueños.

Sí, porque de eso se trata el próximo partido de Boca, uno en el que el equipo llega c on el sello del fútbol que nace de su número 5 como líder de una línea media que completan Santiago Ascacibar y Milton Delgado, a quienes elogió en la conferencia previa y de quienes anunció que "cada vez nos entendemos y complementamos mejor".

Eso, sin embargo, va en dirección de la actualidad. Pero no es todo, porque esos sueños abarcan también sus tiempos más inocentes en el fútbol, aquellos donde era apenas un pibe que se asomaba a la Primera de Boca. Por ejemplo, cuando de chico era testigo como hincha desde su casa del día que Carlitos Tevez enmudeció al Monumental antes de festejar con la gallinita que le costó una tarjeta roja.

O en la hasta acá única participación en un partido contra River en Núñez. Fue el 28 de octubre del 2012, precisamente la primera vez que los eternos rivales se veían las caras oficialmente luego del descenso del Millonario. Con el partido 2 a 0 para el local, Boca descontó a través de un penal de Santiago Silva, y entonces Julio César Falcioni mandó a un Paredes de 18 años a la cancha.

La jugada que eternizó ese clásico se recuerda por el gol de Walter Erviti, o tal vez por la imprudencia de David Trezeguet antes de la contra xeneize que terminó en la agónica igualdad. Lo que para muchos pasó desapercibido en los 14 años que pasaron desde entonces es que quien decidió el destino de ese ataque de Boca fue Leandro, pisando la pelota un par de veces y abriendo para Lautaro Acosta antes de la resolución.

Es apenas un recuerdo, sin embargo, para él. Que no lo ve como un hito en su exitosa carrera, que lo llevó de Boca a jugar en Europa alcanzando puntos máximos en sus etapas estelares en PSG y Juventus. Y, por supuesto, a buscar ganarse un lugar muy de a poco en la Selección para terminar con el privilegio de ser uno de los nombres eternos de la historia del fútbol nacional.

Paredes y Montiel afirmaron que, de haber un penal en el superclásico el domingo, ellos se encargarían de ejecutarlo para sus respectivos equipos. Video: @gonzalosuli | @catasarra

En Boca, mientras tanto, se fue forjando una historia de identificación por su pasión nunca ocultada, por sus tatuajes bosteros y por su deseo siempre manifiesto de volver. Y mientras construye su realidad y sueña con la Copa Libertadores, este domingo va por otra victoria ante River, después del gran recuerdo que trae del último 9 de noviembre en la Bombonera.

El presidente de Boca y el capitán a pura sonrisa en la previa del Superclásico. Video: @catasarra

Una tarde que le tocó festejar, aunque con la consciencia de que los elegidos, los ganadores de verdad, no se conforman con un simple triunfo. Y que en la montaña de objetivos y desafíos por delante, siempre tendrán el querer estar siempre para poder proyectar lograrlos. Lo sabe Leo, por supuesto.

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