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De tendencia a decepción: cómo cambió la Copa para Boca a 19 años de la última vez

Dufume
boca

"Otra vez Boca, y siempre Boca, y hasta cuándo Boca, y todo es de Boca. Y es un sólo grito en el continente y siempre es y seguirá siendo Boca... parece que la historia es inmodificable, parece que nadie puede con este equipo...".

La emoción en el relato final de Mariano Closs trascendió la tarea periodística de rigor y se convirtió en motivo de orgullo, casi un tatuaje, para los hinchas xeneizes en aquel momento en el que Juan Román Riquelme levantaba la Copa del 2007, la hoy lejana Sexta.

Ese 20 de junio, del que se cumplen exactos 19 años que ya serán -inevitablemente- dos décadas sin consagrarse cuando llegue el próximo aniversario en 2027, se completaba una serie difícil de repetir para cualquier club a nivel continental: desde el 2000, en ocho años Boca había participado en siete copas de ocho posibles, jugando cinco finales y ganando cuatro de ellas.

Y la tendencia parecía imparable, incluso con la confirmación unos meses después de la continuidad de un Riquelme en nivel estelar, más la vigencia de Martín Palermo y un equipo en el que todos querían jugar. Sin embargo, la noche de Porto Alegre en la que el equipo de Miguel Ángel Russo completó un 5-0 global ante Gremio hoy es una foto que dispara más añoranzas que otra cosa.

La diferencia con la actualidad resulta notable, porque lo que en aquel momento decantaba (la ansiada séptima copa para igualar la línea de Independiente) el tiempo lo fue transformando en una obsesión, al margen de los motivos futbolísticos y extrafutbolísticos que hicieron que pase tanto tiempo sin conquistas.

El camino de esa metamorfosis, sin embargo, fue gradual pese a alternar años en los que hasta no jugó la Copa, algo que le sucedió en cinco oportunidades (2010, 2011, 2014, 2017 y 2024).

En cuanto a las que sí participó, en ese lapso alcanzó tres finales (2012, 2018 y 2023), cuatro semifinales (2008, 2016, 2019 y 2020), una eliminación en cuartos de final (2013), cuatro en octavos (2009, 2015, 2021 y 2022), una en primera fase (la actual) y una en fase previa (2025, ante Alianza Lima).

Copa Libertadores 2007

La diferencia entre los primeros años y la actualidad, más allá de los resultados, tiene que ver con la paciencia alrededor de la chance reiteradamente frustrada de ganar la Copa. Porque -claro- la cercanía con las victorias de dos décadas atras fundamentaban la idea de que tarde o temprano volvería a ganarla. Y la sensación -inmerso en un presente en el que le cuesta hasta competir- es que el pasado glorioso hoy es más un póster que algo que pese al salir a la cancha.

En el medio, los años que pasaron tuvieron -está en los datos- de todo, aunque siempre que jugó la Copa Boca pareció armarse para ganarla y eso, frente al dolor de cada eliminación, le fue imprimiendo aquello de la obsesión que reza la canción principal de cada comienzo de año.

Con una actualidad de Copa Sudamericana, hasta el recuerdo de la final del 2023 parece lejano. Ahora, el intento por jugar la próxima edición tiene múltiples caminos por recorrer, aunque la base fundamental que logró en aquellos tiempos gloriosos parece la receta más simple y más difícil a la vez: la necesidad de consolidar un equipo -un plantel- ganador y con logros paso a paso.

"Después de levantar la Copa en Porto Alegre, llegamos a Ezeiza a las tres de la mañana y a las tres y media estábamos comiendo un pancho con mi hermano, no había nadie esperándonos...".

De tan repetido que era el festejo, el propio Riquelme lo resumió más de una vez al contar cómo terminó en la madrugada posterior, ya entrado el 21 de junio del 2007 al volver a Buenos Aires. Un día impensado. El primero de los 19 años que lleva Boca sin ganar la Libertadores.

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