El déficit ofensivo de Boca en remates al arco y la comparación con los otros grandes
La pasó mal Boca en Liniers. Perdió y dejó de nuevo una mala imagen. Pero sobre todo le costó estar en partido , el golazo de Iker Zufiaurre pareció de otro partido. Parte de la explicación de esa derrota está en el déficit ofensivo del equipo y en los pocos remate que tuvo al arco, algo que no es de ahora, sino que viene de arrastre desde el inicio del torneo Apertura.
En Boca el problema no está en la definición, sino mucho antes. Los números lo dejan en evidencia y explican por qué, aun ganando partidos, la sensación es de fragilidad ofensiva.
En cuatro encuentros de este campeonato, el equipo de Ubeda apenas remató 38 veces y sólo 11 tiros fueron al arco (efectividad del 28,9 por ciento). Sin embargo, convirtió cinco goles, un registro alto en relación a su producción. Traducido: casi uno de cada dos remates al arco termina en gol. Eficacia pura. Pero también una alarma.
Porque Boca no falla cuando llega claro. El verdadero déficit es que llega poco. Muy poco. De hecho, es el segundo equipo con menor cantidad de remates entre los grandes analizados, sólo por encima de San Lorenzo (27 remates en lo que va del año). Y a diferencia del Ciclón, el Xeneize no puede sostenerse en la excepción permanente.
El DT de Boca reconoció que su equipo no tuvo la mejor de las noches en el 1-2 ante Vélez🎥 @nicolaroccanarvaez
El partido con Vélez fue el más flojo de este 2026 en cuanto remates al arco. Pateó nada más que seis veces en los 95' que se jugaron y solamente dos fueron entre los palos: uno de ellos el golón del chico Zufiaurre y otro un tiro liviano de Leandro Paredes en el PT con el partido 0-0.
Si fue el peor es porque en los tres anterior le había ido un poco mejor: en la victoria 1-0 con Riestra en el Templo pateó 14 veces, aunque sólo ¡dos! fueron al arco; en la derrota 2-1 ante Estudiantes en La Plata fueron nueve tiros y también un par entre los postes; y finalmente en el 2-0 a Newell's de local terminaron siendo nueve remates y cinco con destino de arco.
El contraste es fuerte. Racing(57 tiros, 18 al arco, 31,6% de efectividad) y River(43, 22 y 51,2%) patean mucho más; incluso Independiente, con menos peso ofensivo, genera situaciones similares (30 tiros, 11 entre los tres postes y 36,7 por ciento de efectividad). Mientras que Huracán, que viene de ganar el clásico, hizo 32 remates en este 2026, de los cuales nueve fueron al arco (hizo cuatro goles, en total un 12.5% de efectividad).
Boca, en cambio, depende de ráfagas, de acciones aisladas, de acciones individuales. Cuando no aparece esa jugada limpia, el equipo se queda sin herramientas.
El dato es todavía más elocuente si se observa partido a partido: salvo ante Newell’s, donde fue certero, Boca casi no logró incomodar seriamente a los arqueros rivales. El problema no es la puntería: es la construcción del ataque, la falta de volumen, la escasez de chances reales.
Video: TNT Sports
Hoy Boca vive de su efectividad. Pero el margen es mínimo. Si baja apenas un punto ese nivel de conversión, los goles desaparecen. Y cuando eso pasa, los partidos se vuelven cuesta arriba.
En un torneo parejo, donde nadie sobra, Boca sufre con la definición. Los números marcan que, si no mejora su capacidad para generar situaciones, dependerá cada vez más de la excepción y cada vez menos del funcionamiento. Y eso, en la Bombonera y fuera de ella, suele cobrarse caro. El partido con Platense del domingo que viene será una chance para empezar a revertir esta historia.
Así se vivió el pitazo final en la cancha del Fortín tras el 2 a 1 ante el Xeneize. Video: Nicolás La Rocca