Las consecuencias de la eliminación en el plantel de Boca: ciclos terminados, suplentes vitalicios y colgados
La eliminación de la Copa Libertadores pegó duro en Boca, eso es indudable. Porque el 0-1 ante Católica pareció ser la gota que rebalsó el vaso. Y lo que viene pareciera tener aires de renovación. En ese sentido, la principal medida que tomará Juan Román Riquelme tiene que ver con el cargo de DT, pero también será un paso inicial saber cómo estará conformado el plantel en el futuro inmediato.
Por eso, bien vale un repaso línea por línea de aquellos que podrían tener recorrido en el club, de los que ya no tendrán seguramente revancha y de los puestos a reforzar con urgencia, con la certeza de que -una vez más- el mercado le urgirá resolver pronto, a partir de la imprevista situación de tener que afrontar un repechaje.
En el arco, por ejemplo, la idea de incorporar un titular sigue siendo prioritaria. Descartado hasta el 2027 Agustín Marchesin (y con un signo de interrogante sobre si su tiempo en Boca le alcanzará para tener otra chance) , Leandro Brey parece haber ofrecido un reemplazo para que su etapa en el club pueda continuar con una salida a préstamo.
Por otro lado, Javier García sí que esta vez pareciera que en diciembre no seguirá, ya que ni con la lesión de Brey logró tener un partido como titular y tan sólo jugó unos minutos aquella noche fatídica ante Barcelona. ¿Nombres? La intención es traer jerarquía probada, pero aún no se avanzó ni pór Sergio Rochet ni por ninguno de los que aparecen en la danza mediática.
En defensa, los ciclos terminados aparentan ser varios, aunque la profundidad de los cambios dependerá de cuánta cirugía se decida hacer desde la dirigencia. En orden de llegada al club, Nicolás Figal cerrará a fin de año su quinta temporada en Boca y en los últimos 18 meses no completó 10 partidos jugados. Con lo cual su rol en el plantel deja en claro que no es casi opción para ser titular.
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Con la parte izquierda de la zaga más completa entre Ayrton Costa y Marco Pellegrino (ambos con menos tiempo en el club), Lautaro Di Lollo es uno de los jugadores a vender en buenas cifras, que permitan también generar una caja para reforzarse con medios que provengan del plantel actual.
En los laterales, en tanto, la necesidad de uno que pueda consolidarse por derecha es lo que a viva voz será una de las prioridades. ¿Seguirán Barinaga y Weigandt? El Colo tiene sondeos para salir y por el Chelo el manto de dudas se centra en cómo dejó el equipo en un entretiempo y no volvió a jugar.
Malcom Braida, en tanto, aparenta contar con confianza para seguir como alternativa tanto en esa banda como en la izquierda, donde Lautaro Blanco es el titular pero también un jugador que en el mercado tendrá chances de ser vendido por su nivel en otros pasajes de su estadía en Boca. Sin olvidar que uno de los que regresan de sus préstamos es Marcelo Saracchi, de buen paso por el Celtic escocés.
En el medio, las dudas están más en los complementos, con la certeza de que Leandro Paredes seguirá siendo la bandera de la reconstrucción y Santiago Ascacibar uno de sus laderos. También Tomás Aranda tendrá la banca como juvenil, aunque tal vez algún refuerzo lo relegue a no tener todos los minutos que tuvo en cancha en los últimos partidos.
El resto sí es una incógnita, porque por Milton Delgado también podrían llegar ofertas, porque Ander Herrera tiene un semestre más de contrato pero volvió a quedar en deuda y porque refuerzos importantes de otro momento como Tomás Belmonte, Williams Alarcón y Carlos Palacios le dieron tan pocas soluciones a Boca que tal vez un cambio en la dirección de cómo se administra el plantel los termine dejando afuera.
Contemplando, además, de varios suplentes vitalicios como Agustín Martegani y Kevin Zenón. ¿Para qué siguen si ningún DT los tiene en cuenta?
Aunque el gran símbolo de la forma de gestión lo dará la decisión que se tome en torno a la continuidad de Edinson Cavani, quien al margen de su casi nulo aporte en un año calendario afronta una situación muy compleja en lo físico y con el agravante de sus 39 años ya cumplidos como peso extra. Si Boca ya no cuenta con él, se estará sincerando que Adam Bareiro (el 9 titular) requerirá de un suplente a la altura.
Todo al margen de si la intención de negociar a Miguel Merentiel termina haciéndose realidad y contemplando que Exequiel Zeballos no tendrá futuro con la azul y oro y que el nuevo cuerpo técnico evaluará cuánto le pueden aportar Alan Velasco (otro que además irrita a la gente), Ángel Romero y Milton Giménez.
Sin olvidarse de otro caso insólito como Lucas Janson, otro que está amurado al banco y sigue ocupando lugar que podría ser de juveniles.
Detrás de todos ellos, la cantidad y calidad de los refuerzos será determinante para saber quiénes de los juveniles que tuvieron algo de rodaje (Íker Zufiaurre, Gonzalo Gelini y Dylan Gorosito en el lateral sobre todo) podrán seguir aportando.
Mientras que el pulido del plantel se llevará en diciembre los contratos ya extinguidos de los dos relegados que siguen corriendo alrededor del predio, Nicolás Orsini y Juan Ramírez. Tal vez esos dos finales en la más absoluta indiferencia general haga tomar cartas en el asunto para que Boca -de acá en más- cuente con un plantel activo y que le ofrezca soluciones al entrenador de turno.

