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Por qué Ascacibar le dio el sí a Boca y no mostró interés cuando lo buscó River

boca

"Ruso, Ruso, Ruso / huevo, huevo, huevo”. No es un cantito nuevo inventado para Santiago Ascacibar, el mediocampista de Estudiantes que está cerca de convertirse en el segundo refuerzo de Bocaen este mercado de pases. Es un cantito que sonó fuerte en la Bombonera en los años 70 y 80 con viejos símbolos de la garra y la entrega como Jorge Ribolzi y Enrique Hrabina (también Blas Giunta y Chicho Serna, pero sin el apodo Ruso). Uno, un talentoso que se convirtió en metedor. Y el otro, un defensor aguerrido que se convirtió en sanguinario y le agarró el gusto a trabar con la cabeza. Pero bien ese cantito podría sonar en cualquier momento con el nuevo Ruso batallador que está por ponerse la azul y oro.

Ascacibar parece haber nacido para jugar en Boca. Porque encaja por juego, por carácter… y porque, además, es hincha. Sí, estaría cumpliendo un sueño de toda su familia en un momento en el que el equipo necesita futbolistas con fuego interno.

Volante de combate, intenso, raspador cuando hace falta y con lectura para jugar simple, reúne varios de los atributos que históricamente hicieron fuerte al mediocampo xeneize. Y a los 28 años llega con recorrido: Europa, partidos calientes y contextos exigentes. No es un proyecto, es una realidad. Puede jugar como volante central o interior, o suelto como lo estuvo haciendo en Estudiantes y llegar al gol. Cubrir espacios, morder en la mitad y contagiar desde la entrega. De esos jugadores que no negocian intensidad y que suelen ganarse rápido a la Bombonera.

El plus sentimental también suma. Ascacibar es confeso hincha xeneize y sabe perfectamente dónde se está metiendo. La presión, la exigencia y el ruido constante no lo asustan: lo seducen. De hecho, cuando pasó al Herta Berlin le preguntaron si prefería Boca o River, y no anduvo con vueltas... “Había un rumor de Boca. Mi familia es fanática de Boca, así que imaginate la presión que me metieron. Me decían que no podía no ir. Pero nadie se acercó de Boca, sólo rumores”, dijo cinco años atrás. Y en hace un par de mercados, cuando también sonó, dio algunos detalles: “Mi hermano quería que vaya si o si. Me insistió mucho”. De hecho, hace años nombró entre sus referentes a Raúl Cascini y Serna.

No por nada el Ruso no salió a mitad de diciembre rumbo a Núñez, pese a que Marcelo Gallardo lo pensaba como una pieza clave de la reconstrucción. Su respuesta se demoró, no mostró demasiado interés y River al final desistió para ir por Aníbal Moreno y Fausto Vera. Luego, las ofertas de Europa y México no llegaron como se esperaba. Y tras la grave lesión de Rodrigo Battaglia, Boca aceleró sobre el cierre del libro de pases. Acá, no hubo ninguna duda del Rusito.

Boca ofertó el jueves por primera vez con una cifra cercana a los 3.000.000 de dólares y mejoró los números el domingo de forma sustancial, acercándose a los 5.000.000 que pretende Estudiantes. La cesión de Brian Aguirre, que interesa en La Plata, es un tema evaluar tras la lesión de Alan Velasco y resolver con suma urgencia por el cierre del libro de pases.

Con el jugador, el camino está despejado. Entre Ascacibar y Boca está todo acordado: contrato por varios años y predisposición total para sumarse. Porque ve con buenos ojos los objetivos que tiene por delante en Boca y siente que en el Pincha ya los cumplió todos, luego de 193 partidos, 18 goles y cinco títulos. El llanto después del 1-1 con Independiente fue una señal muy fuerte de que se etapa se había cerrado.

En Boca, llegará para compartir el mediocampo con Leandro Paredes y Ander Herrera, posiblemente para jugar como lo hizo Toto Belmonte en los últimos partidos, de área a área, presionando arriba y muy suelto para llegar al área rival.

“Me gusta, me gustan aquellos jugadores de mucha personalidad. Acompañamiento, llega, es un volante que no hay muchos. Tiene entrega, sacrificio. Ojalá que se pueda juntar con Paredes, con Herrera, con Belmonte, con Delgado. Hace rato digo que se necesita gente de esa jerarquía”, le dijo Ribolzi a Olé, feliz por la llegada de otro Ruso a Boca.

Ahora, sólo resta que se terminen de ajustar los detalles entre los clubes y se llegue a un acuerdo total para que Ascacibar se mude de La Plata a La Boca y cumpla el sueño de toda su familia. Tal vez en algún momento la Bombonera pueda escuchar un “huevo, huevo, huevo / Ruso, Ruso, Ruso” para él.

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