Soledad Silveyra: “La profesión me dio mucho valor”

Recuerdos de China Zorrilla, anécdotas del cine y el teatro argentino, y una mirada crítica sobre la cultura actual y sus cambios.
- 🎬 El documental "El último viaje a China" de Alejandro Maci se estrenó en BAFICI y ahora está en cines, mostrando la vida de China Zorrilla a través de entrevistas entre Soledad Silveyra y Carlos Perciavalle.
- 🗣️ En la charla, Silveyra recuerda a China con humor y emoción, destacando su influencia y la forma en que la película la celebra.
- 💡 Silveyra afirma que China fue su maestra en actuación y en la vida, enseñándole timing y educación, y anima a las jóvenes a ver el documental.
- 🚢 Homenaje rioplatense: además de la película, Buquebús prepara un barco eléctrico grande para llevar el nombre de China.
- 🖤🎞️ El documental alterna el blanco y negro de las imágenes con una conversación cálida que recorre la vida de China Zorrilla con humor y emoción.
- 👶 Soledad Silveyra narra sus inicios: empezó a trabajar a los 12 años, enfrentó la oposición familiar y debutó en cine a los 15 en "Un muchacho como yo" junto a Palito Ortega.
- 💪 La experiencia le dio valor y le permitió subsistir; con su primer dinero, reponía muebles para la casa que había sido afectada por la situación familiar.
- 🎭 Habla de su trabajo con Adolfo Aristarain y Federico Luppi, contando anécdotas de rodaje y la admiración por ambos.
- 🏛️ Comenta la menor presencia de obras de texto en el circuito comercial frente al teatro independiente, y la devaluación de lo cultural frente a lo superficial.
- 🎵 También aborda su vínculo con el K-Pop: fue jurado de Showmatch y participó en promover el Centro Cultural Coreano, anticipando la influencia global de BTS y el fenómeno.
China Zorrilla nunca hubiera permitido que la realidad arruinara una buena historia. Mucho antes de que lo cotidiano se volviera esta loca ficción que vivimos, supo conjurar las anécdotas más desopilantes, las vivencias más increíbles y el amor más indeleble de todos los que la rodearon. “El último viaje a China”, documental dirigido por Alejandro Maci que se estrenó en el último BAFICI y ahora puede verse en cines, da cuenta de ello. El blanco y negro de las imágenes contrasta con los mil matices de una charla inolvidable entre Soledad Silveyra y Carlos Perciavalle, anfitriones de la película, que recorren con gracia, humor y emoción cada paso existencial de China Zorrilla.
¿Puede una leyenda narrar a otra? En esta ocasión sí. Soledad Silveyra, mujer sabia, actriz temeraria, emblema de la cultura nacional, se anima a esta charla con NOTICIAS. Fito Páez dice que Rosario siempre estuvo cerca. La China y Solita también.
Noticias: ¿Qué historia de amor es más épica, la que tuviste en “Rolando Rivas” o la que mantuviste durante toda tu vida con China Zorrilla?
Soledad Silveyra: Sin lugar a dudas, la de China. Me enseñó, me dirigió, gracias a ella aprendí lo que era el timing en la actuación. Fue una gran maestra para mí, no solo en el oficio sino en la vida. Por eso, en todas las notas les pido a los jóvenes que vayan a ver este documental, que, además de ser una obra de arte por parte de Alejandro Maci, refleja a la China en su máxima expresión, es algo que ella se merecía y me siento feliz de haber participado. Estoy muy agradecida a Pablo Echarri como productor argentino, a Alfredo Caro como productor uruguayo y a Buquebús que me dio bolilla...porque la China vivía en Buquebus, dormía ahí (risas) Yo quería un homenaje rioplatense para la Zorrilla, hablé con diputados, senadores, y no hubo caso, pero ahora la China además de esta película tendrá su propio barco eléctrico en Buquebus, el más grande de Sudamérica, que llevará su nombre. Esto ya es supremo.
Noticias: Con respecto a lo que decías de convocar al público más joven, el documental evoca un mundo que prácticamente no existe más, el de la elegancia, la ironía y las buenas formas. ¿Creés que lo verán como una rareza?
Silveyra: Un poco sí, porque todo lo que decís está desapareciendo y justamente por eso quiero que los jóvenes vean esta película, para que aprendan que se puede vivir mejor con más educación. Entiendo que la China era una persona especial, con una formación privilegiada. Yo siempre le decía: “Mirá, yo no soy una mujer envidiosa, pero si hay algo que envidio es la educación que te dieron”. Imagínate que ella a los 20 años ya estaba recorriendo el mundo, era una mujer moderna por sobre todas las cosas, en épocas donde ser independiente y no vivir solamente para formar una familia y acompañar la carrera de un hombre estaba mal visto.
Noticias: Convengamos que vos también fuiste una mujer muy moderna, desde chica te tocó trabajar y tirar del carro familiar. ¿Cómo lo viviste?
Silveyra: Era muy difícil, yo trabajaba siendo casi una niña y no era socialmente bien visto, empecé a 12 años, imaginate. Cuando mi familia de San Isidro, los Silveyra, se enteró de que quería ser actriz, reaccionó de una manera tremenda. Una de mis tías me dijo: "Por favor, sacate la y griega del apellido". Entonces le contesté: "No me lo voy a sacar de ninguna manera". Es mi identidad, eso no se negocia.
Noticias: ¿Y siendo de una familia tan tradicional, cómo se te ocurrió ser actriz?
Silveyra: Fue idea de un gran actor amigo de la familia llamado Zelmar Gueñol, él fue quien me dijo: "Vas a ir a dar una prueba, tenés que ser actriz” y yo le contesté: "Mirá, lo único que quiero es ganar un mango porque a la sopa con arroz que comemos todos los días no me la banco más". Así que empecé a trabajar a los 12 y a los 15 hice mi primera película, “Un muchacho como yo”, con Palito Ortega. Yo venía de una familia muy bien, pero bueno, la vida me dio varios golpes tanto en lo afectivo como en lo económico y supe enfrentarlos gracias a la profesión.
Noticias: ¿Qué herramienta te dio el oficio para hacerle frente a una situación familiar tan difícil?
Silveyra: Me dio mucho valor. Y me enseñó a pararme en la vida. Mirá, habiendo arrancado de tan chica, nunca nadie intentó tocarme, nunca pasé por un mal momento. Al contrario, me trataban con un cuidado especial, he sido muy mimada, todos sabían por la situación de fragilidad familiar que estábamos pasando. Con mi primer dinerito empezamos a reponer muebles porque en mi casa habíamos vendido todo para poder subsistir.
Noticias: Hablamos de “El último viaje a China”, pero pasemos a “Últimos días de la víctima”. ¿Cómo fue trabajar con dos monstruos sagrados como Adolfo Aristarain y Federico Luppi?
Silveyra: Aristarain era una persona divina, pero muy exigente, no le gustaba que le agregaran texto y en un momento de la película yo hice un agregado un poco fuerte. En una escena mi personaje desafía al de Federico Luppi y me salió decirle: “¡Cogeme!”. Se quedaron todos tiesos en el set (risas). Estaban expectantes por ver la reacción de Aristarain, si eso quedaba o no… ¡y quedó! Yo lo amaba mucho a Federico Luppi, su impronta era impresionante.
Noticias: Hablando de recuerdos, una de las primeras salidas teatrales importantes fue ir a verte con mis padres en “La Malasangre”. ¿Por qué pensás que ya casi no se hacen obras de texto en el circuito comercial?
Silveyra: Es verdad que eso ya no ocurre, una amiga me decía el otro día que los actores se hacen la dentadura para mostrarla en las fotos de calle Corrientes. Todos riéndose porque solo hay comedias, ¡tiene razón! Hay una devaluación de lo cultural que es enorme, acordate antes cuando hacían teatro Norma Aleandro y Alfredo Alcón, la gente agotaba localidades con ese tipo de obras. Por supuesto, seguimos teniendo el teatro independiente donde hay títulos muy interesantes, pero en el circuito comercial ahora te traen textos que son muy superficiales, demasiado livianos.
Noticias: Compartiste escenario con grandes actores, desde Beto Brandoni hasta Miguel Ángel Solá y Héctor Alterio. Dicen que laburar con Alterio era lo mejor que te podía pasar, ¿es así?
Silveyra: Así es, Beto fue el mejor compañero de escenario que tuve en mi vida, pero Héctor era maravilloso. Nosotros hacíamos “Sabor a miel”. Un día viene un compañero, Jorge Mayor, y me pregunta: “¿Vos viste cómo tiene la cola Alterio? Andá y pedí que te muestre” (risas). Lo que ocurría era que yo le pegaba una patada a él en escena. ¡No sabés, pobrecito, tenía un hematoma gigante en el traste! Nunca se quejó. Tuve la suerte de que su muerte me agarrara en Madrid, así que pude estar con sus hijos y con Ángela. ¡Es tan necesario poder despedirse de la gente que una quiso!
Noticias: Vos sos una persona que siempre supiste mantenerte en consonancia con la época. Hiciste de todo, teatro, telenovelas, cine, condujiste Gran Hermano y sos una pionera del K-Pop, digamos eso también...
Silveyra: Pero sí, ¡lo que he acompañado el K-Pop! (Se ríe) ¿Vos viste en qué se convirtió todo eso? Cuando arranqué en el jurado de Showmatch, fui parte de las actividades del Centro Cultural Coreano para promocionar el K-Pop que ahora está dominando el mundo. Esa la vi venir, la primera vez que me acerqué a un video musical coreano dije: "¡Esto es buenísimo!” Además, son chicos que estudian; se preparan durante años. ¡Mirá lo que son los BTS! Nunca me imaginé que los comentarios que yo hacía en el “Bailando” podían llegar a ser parte de un fenómeno tan impresionante, en ese sentido también me adelanté.

