Milagros posibles e imposibles para Messi

El crack de la Selección minimiza, con su genialidad, la polarización que separa a los argentinos; mientras tanto, el caso Adorni y las negociaciones subterráneas por la Corte mantienen en operaciones a la política y a los jueces
- 😟 Clima de malestar social: las encuestas muestran un alto malestar y tristeza en Argentina, similar al inicio de la pandemia; la presencia de Messi aporta un respiro temporal frente a la polarización.
- 🏛️ Senado y Adorni: la permanencia de Manuel Adorni podría derivar en una censura al jefe de Gabinete; para evitar una derrota parlamentaria, se sugiere la renuncia o salida anticipada.
- 🗳️ Proceso de designaciones: el Senado ya aprobó 74 candidatos, Michelli entre ellos; el Ejecutivo tiene unas 300 propuestas y el Consejo envió 13 ternas, con decisiones clave próximas.
- 🧭 Decreto y posibilidad de Corte: el Ministerio de Justicia emitió un decreto para simplificar trámites de designación de jueces; podría haber postulación de dos candidatos para completar la Corte.
- 🔮 Influencia de Lorenzetti: Ricardo Lorenzetti sugiere nombres para la Corte (Borinsky y Perilli), mientras la relación con Lijo se percibe como una rivalidad episódica; se observan lecturas sobre su impacto institucional.
- 💼 Caso Jabbaz y Provalor: la decisión de otorgar probation a financistas vinculados a Lázaro Báez genera polémica y cuestionamientos sobre la lucha contra el lavado de dinero y potencial impunidad.
- 🌐 Implicaciones internacionales: el fallo en el caso “Ruta del Dinero K” y la actitud de los tribunales pueden afectar compromisos internacionales contra el lavado de dinero y la supervisión del GAFI.
- ✈️ Aeropuertos y conflictos: la extensión de la concesión de aeropuertos a Eurnekian fue frenada por un escándalo vinculado al ORSNA; se evalúa una nueva negociación.
- ⚽️ Mundial vs. política: Messi y Scaloni muestran eficiencia y emoción, contrastando con la tensión política interna y sirviendo de espejo para la dirigencia argentina.
Los estudios que indagan a la opinión pública registran una nube de negro malestar que oprime a la sociedad argentina. Los que confiesan tener bronca suman casi un 40%. Y los que se sienten tristes o desanimados superan el 37%. Es un desasosiego similar al que esas mismas encuestas comenzaron a identificar durante la cuarentena de 2020. Un estado de ánimo que operó como impulso para la llegada al poder de Javier Milei. Sobre ese clima emocional se recortan los tres prodigiosos goles de Lionel Messi contra Argelia. ¿Conseguirá la magia de ese profesional excepcional, capitán de una selección exitosísima, poner en suspenso la depresión colectiva? Es evidente que ya consigue otro efecto: dejar de lado, siquiera por un rato, el enfrentamiento de áspera polarización que separa a los argentinos. Un milagro quizá superior a los tres goles.
Aun con ese atractivo el mundial de América del Norte no alcanza para evitar que la política siga manifestando sus tensiones. En el Senado se ha formado una mayoría en condiciones de derribar no la pieza más preciada, pero sí la más defendida, del ajedrez de los Milei. La obstinada permanencia de Manuel Adorni podría agigantar la crisis política que sus inconductas han provocado en el oficialismo facilitando el primer voto de censura a un jefe de Gabinete desde que existe ese cargo en la Constitución. Para evitar la defenestración parlamentaria de Adorni, que tiene un catastrófico potencial escenográfico, el Presidente debería solicitarle la renuncia. Ahora se entienden mejor los gestos de Patricia Bullrich. Su progresivo distanciamiento del debilitado funcionario tenía el carácter de una prevención: alguien con la experiencia legislativa de Bullrich estaba en condiciones de prever con mucha antelación que el vehículo oficial corría en línea recta hacia un murallón.
La decisión del Senado convierte cualquier pronunciamiento judicial sobre Adorni en una decisión tardía. Si, al cabo de una indagatoria desafortunada, Ariel Lijo lo termina procesando, la espada se habrá desplomado sobre un dirigente ya decapitado. El justiciable tendrá, esta vez sí, derecho a decir “es un episodio de mi vida privada”. Por esa razón Juan Bautista Mahiques no deberá sentirse apremiado en sus conversaciones con Lijo, el eventual verdugo de Adorni, con quien comparte una estadía en Paris. Ambos son parte de la comitiva que asiste a una asamblea del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), organismo destinado a combatir el lavado de dinero. Es verdad que hay mucha fantasía sobre este encuentro parisino entre Mahiques y Lijo. Ambos compiten por la Procuración General de la Nación. Pero es una rivalidad episódica. El nivel de afinidad que conservan entre ambos, y que exhiben inclusive durante este viaje, los puede reunir en cualquier rincón de Buenos Aires. Sobre todo si en el motivo hay “efectividades conducentes”.
Una secuencia similar a la de Adorni en el Senado se verificó en relación con otro, por llamarlo de algún modo, percance de los hermanos Milei: el tratamiento del pliego de María Verónica Michelli como camarista de un tribunal oral federal de La Plata. Los senadores no creyeron que ser cuñada de un periodista, Hugo Alconada Mon, constituía una incompatibilidad de la candidata. Le concedieron el acuerdo y dejaron al Presidente en una encerrona política y jurídica.
El Senado se ha convertido en un terreno de arenas movedizas para La Libertad Avanza. Ahora la crisis Adorni paraliza ese cuerpo y obstruye decisiones importantísimas. Entre ellas, la aprobación de una tonelada de pliegos judiciales que se prepara para enviar el Poder Ejecutivo a la Comisión de Acuerdos. La Cámara alta ya dio el visto bueno para 74 candidatos, entre los que está la doctora Michelli. El Ministerio de Justicia tiene preparadas 300 propuestas para remitir a los Senadores. Y el Consejo de la Magistratura ya giró a ese ministerio 13 ternas judiciales. Hay términos institucionales que también aceleran el reloj. Hacia septiembre casi todos los miembros de ese Consejo deberán dejar su butaca por una renovación de autoridades. Ya hay una controversia al respecto: el camarista de Casación Diego Barroetaveña acaba de solicitar una declaración de certeza en el fuero Contencioso-Administrativo porque, según él, podría tener derecho a la reelección.
Milei y su hermana son conscientes de lo que significa el proceso de designación de magistrados: antes de terminar el año podrían cubrir un número de vacantes equivalente al 30% del Poder Judicial. Nunca visto. Entre esos cargos hay algunos estratégicos. Por ejemplo, dos miembros de la Cámara Federal de la Capital. Es decir, dos jueces que terminarán revisando casos como el de Adorni, $Libra o Andis, que todavía están tratándose en primera instancia. Hay también otro camarista a ser reemplazado: Martín Irurzun, que el 18 de julio cumple 75 años y para quien el Ministerio de Justicia no envió un pliego que prorrogue su designación. Un criterio divergente de que se aplicó con papá Mahiques, Carlos, para la Cámara de Casación.
En conversaciones informales se había previsto que el Senado sesionara el 8 de julio para aprobar otra avalancha de jueces. A Adorni se lo espera el 2 de julio. Si se consigue postergar su citación, el trámite judicial también quedará demorado. Quiere decir que un sector importante del gabinete y buena parte del Poder Judicial con interés en las nuevas designaciones están presionando sobre el debilitadísimo Adorni.
La cobertura de estos vacíos en la Magistratura llevó al Ministerio de Justicia a aprobar un decreto simplificando el trámite administrativo de designación de jueces. El decreto incluye los cargos de la Corte. Ese detalle induce a una especulación: Milei habría cambiado de criterio y estaría dispuesto a postular ahora a dos candidatos para completar el máximo tribunal. Un episodio posterior a la emisión de esa norma reforzó la verosimilitud de esta posibilidad. Fue una visita de Ricardo Lorenzetti al Presidente en la que el juez sugirió la designación del camarista de Casación Mariano Borinsky y de la camarista federal en lo Penal Económico Karina Perilli.
Alrededor de la jugada de Lorenzetti se han desplegado múltiples lecturas. La más previsible tiene que ver con la tenacidad de este magistrado: vuelve a aconsejar candidatos a la Corte después del estrepitoso fracaso que encarnó su último ahijado, Lijo. A propósito de Lijo, llamó también la atención que entre los recomendados no figurara el próximo procurador general, que es la función que pretende ejercer el viajero de París.
Una tercera curiosidad del movimiento de Lorenzetti es que haya puesto a circular dos apellidos con lo que, parece, sería una gran antelación. Es cierto que, como solía decir el recordado Esteban “Bebe” Righi, “en la Argentina, mejor que ser algo es ser candidato a algo”. Pero en una época tan dominada por la agresividad, “ser candidato a algo” suele aparejar un desgaste innecesario.
El lanzamiento de Borisnky, por ejemplo, pone en primer plano uno de sus últimos fallos como integrante de la Sala IV de la Cámara de Casación. Se trata del escandaloso sobreseimiento de los financistas que gestionaron ante del banco suizo Lombard Odier la apertura de cuentas a favor de los hijos de Lázaro Báez, por 21 millones de dólares. Esos empresarios, que trabajan en la firma Provalor, son José Jabbaz, Mariano Rubinowicz, Alex Fallas y Jorge Ruiz, y fueron sobreseídos. Apenas se los obligó a cumplir con el suave rigor de una probation. Esa fue la decisión del juez Javier Carbajo, a la que adhirió su mentor de todas las horas, Borinsky. En cambio, el camarista Gustavo Hornos votó en disidencia.
Jabbaz, Rubinowicz, Fallas y Ruiz habían sido señalados por Leonardo Fariña, una vez que este acusado decidió convertirse en imputado colaborador, es decir, arrepentido. Entre otros detalles, Fariña consignó que ellos fueron los que constituyeron la off shore Teegan Inc., de Belice, a través de cuyas cuentas circuló el dinero de los Báez. O de los Kirchner, según sugirieron Jabbaz y compañía.
Los expertos en Derecho Penal apuntan varias rarezas en este pronunciamiento. La más llamativa: fueron condenados los que originaron toda la maniobra, empezando por Lázaro Báez, Leonardo Fariña, Daniel Pérez Gadín, Federico Elaskar y Fabián Rossi, y los que la culminaron, los ejecutivos del Lombard Odier, Juan Alberto De Rasis y Martín Eraso. En cambio, los que facilitaron el delito como intermediarios entre esas dos puntas quedaron absueltos. Esta excentricidad está destinada a tener repercusiones internacionales. Porque la de la “Ruta del Dinero K” fue una causa de lavado de dinero que mereció el aplauso del GAFI, por la claridad de la sanción y la recuperación de los activos de apropiación ilegal, que suman por lo menos 55 millones de dólares. Ojalá el GAFI no se entere de este nuevo tramo que, en esencia, suministra impunidad.
Los especialistas observan algunos detalles. Uno es que el Código Penal sólo admite la concesión de la probation en delitos menores, siempre y cuando se cuente con el consentimiento del fiscal. El de Jabbaz y los demás financistas de Provalor es un delito mayor, como arguyó Hornos, y, además, el fiscal rechazó el beneficio. Es cierto: la Cámara anuló el pronunciamiento del fiscal, algo que ocurre en escasísimas oportunidades, con lo cual eludió esa exigencia del Código.
Otra peculiaridad es que, cuando recibieron el caso, que elevó a juicio el juez Sebastián Casanello, los miembros del Tribunal Oral 4, Néstor Costabel, Adriana Paliotti y Gabriela López Iñiguez, resolvieron realizar un único juicio oral. Pero la defensa de los financistas, encabezada por Mariano Cúneo Libarona, logró que Jabbaz, Rubinowicz, Fallas y Ruiz tuvieran un juicio independiente. Así Borinsky y Carbajo pudieron suspender ese debate público y otorgarles la probation. El Tribunal Oral había desestimado ese pedido. También lo rechazó el Estado, a través de ARCA, que intervino como querellante.
Una excentricidad más de Borinsky y Carbajo: está previsto que la probation pueda extenderse a condenados cuya sentencia, se presume, estará en suspenso. No es el caso de Jabbaz y los demás financistas apañados por los esos camaristas. Ellos no podrían tener una sentencia en suspenso porque no tuvieron juicio. Pero Borinsky y Carbajo, con una sospechosa vocación absolutoria, lograron que los empresarios de Provalor cumplieran con ese requisito por analogía. Dejaron en suspenso la condena de De Rasis y de Eraso, los funcionarios del banco suizo. De allí derivaron, mirando una misteriosa bola de cristal, que si Jabbaz, Rubinowicz, Fallas y Ruiz fueran sentenciados, esa condena de un juicio imaginario también estaría en suspenso. Así pudieron ser beneficiarios de la probation que, en esta causa, es bastante parecida a la impunidad.
Para muchos penalistas prestigiosos, el fallo firmado por Borinsky y Carbajo tiene una enorme trascendencia, entre otras razones, porque pone en tela de juicio los compromisos internacionales contraídos por la Argentina en materia de lucha contra el lavado de dinero. Borinsky no debe ignorarlo porque solía asistir a reuniones del GAFI como la que hoy se celebra en París.
Más allá de esta gravedad, existe todo un folclore alrededor del caso. Jabbaz no es un desconocido en la vida política. Durante la campaña de 2023, su apellido apareció asociado a aportes de campaña del sector textil protegido por el régimen especial de Tierra del Fuego. Como en el caso de Báez, Jabbaz habría sido intermediario entre esos empresarios y la campaña de Sergio Massa. Hay otros pormenores, indignos de ser tomados en consideración. Por ejemplo, que comparte club con el juez Borinsky. Minucias.
Si es por establecer conexiones inconvenientes, así como Jabbaz fue defendido por el exministro Cúneo Libarona, tres de los hijos de Báez tuvieron la defensa del actual viceministro de Justicia, Santiago Viola. Fue en esa tarea que Viola intentó enredar a Casanello en una causa basada en testigos falsos: se lo acusaba de haberse reunido en la residencia de Olivos con Cristina Kirchner y Lázaro Báez. La intención de esa acusación fraudulenta habría sido arrebatar el expediente a Casanello para ponerlo en manos de María Servini de Cubría, íntima amiga de la mamá de Viola, Claudia Balbín. En esa maniobra intervino el fallecido fiscal Eduardo Miragaya, alter ego de Servini. Viola fue procesado pero la Cámara de Casación revocó el fallo de la Cámara Federal. Firmaron a favor de Viola los jueces Borinsky y Carbajo. También Ángela Ledesma. Uno de los auspiciantes informales de Viola en aquel proceso era el ministro Mahiques, su superior en estos días.
Que Borinsky, candidato a la Corte, haya beneficiado a Jabbaz con un fallo muy cuestionable, podría ser motivo de un disgusto con un eventual colega suyo: Carlos Rosenkrantz. Versiones muy confiables aseguran que Jabbaz prestó alguna colaboración en la confección de cuentas apócrifas atribuidas a Rosenkrantz en el exterior. Las maledicencias de tribunales siempre señalaron a Lorenzetti detrás de esa maniobra. Es obvio que Lorenzetti repudia, indignado, esa imputación. La investigación está a cargo de su ex ahijado Lijo. Como de costumbre, el expediente está dormido.
Tal vez Milei siga sin pretender completar la Corte. Pero si cambia de opinión debería prestar atención a esta trama judicial. Los tribunales son hoy la principal oposición al Gobierno. Fue también un escándalo penal el que abortó una de las operaciones administrativas más ambiciosas del oficialismo: la extensión de la concesión de la administración de los aeropuertos a Eduardo Eurnekian, por 30 años con opción a otros diez. El acuerdo había avanzado en el ORSNA cuando era presidido por Facundo Leal, el funcionario al que descubrieron más de 2 millones de dólares, drogas pesadas y equipos de espionaje durante un allanamiento. Ese organismo de control registró el pacto en un acta que no se sabe por qué es secreta.
Leal dependía de Santiago Caputo, el “Mago del Kremlin”. Su sucesora, Noelia Ruiz, también. Ella se hace llamar “la killer de Santi”. En esa condición, el miércoles de la semana pasada Ruiz canceló el acuerdo que había llevado adelante Leal. En el acta, que no es secreta, se establece que habrá una nueva negociación. Es importante conocer la posición de la rigurosa secretaria de Legal y Técnica María Ibarzábal, que reporta también al “Mago” y ha sido reticente a todo este procedimiento. No hace falta aclarar: Leal estaba por extender un beneficio importantísimo a la empresa en la que había sido empleado el Presidente. Los que empujaban ese trámite soñaban con que fuera aprobado durante el campeonado de América del Norte.
Esa relación entre la Argentina y el mundial de fútbol contrasta con la que ayer ofrecieron Messi y Lionel Scaloni. Ambos volvieron a mostrar su marca: eficacia, sencillez, emoción. Esa modalidad quedó cifrada en las lágrimas de Scaloni cuando abrazó a Messi, que dejaba el campo de juego después de su prodigio. Un espejo saludable y, a la vez, extrañísimo, en el que se podría mirar la dirigencia argentina. A veces vale la pena comparar porque, como decía Goethe, “el ser radica en las profundas fortalezas del estilo”.

