La renovada ofensiva de Milei por Malvinas profundizó la crisis bilateral con Gran Bretaña

Luego de que el Gobierno acudiera al Tribunal del Mar para frenar la explotación petrolera en las islas, el vínculo diplomático quedó muy dañado; Londres acusa a los libertarios de “utilizar” la disputa por la soberanía para conseguir votos
- 🇦🇷🇬🇧 Las tensiones entre Argentina y Gran Bretaña quedan definidas por la soberanía de Malvinas y la explotación de recursos, situando la relación en uno de sus momentos más delicados desde 1982.
- 🧭 La denuncia argentina ante el Tribunal del Mar de Hamburgo contra Sea Lion y la dura respuesta británica marcan el tono del conflicto.
- ⚖️ El Reino Unido respalda a las empresas del proyecto y define a Argentina como "socio no confiable".
- 🗳️ El Gobierno argentino presentó al Congreso un proyecto de defensa de la soberanía que incluye sanciones para empresas británicas y para quienes colaboren con la explotación.
- 🗣️ En Reino Unido, la subsecretaria Kumaran advierte que no permitirán que Malvinas se use con fines de política interna argentina.
- 💬 La oposición y sectores afines al kirchnerismo sostienen que Milei podría debilitar la postura argentina y advierten sobre posibles consecuencias diplomáticas.
- ⚓ Se esperan avances en el comercio marítimo entre Malvinas y Punta Arenas como un hito práctico en la disputa.
- 💼 Expertos señalan que las sanciones afectarían a empresas y proveedores vinculados a Sea Lion, aunque el comercio bilateral global podría mantenerse estable.
- 🔎 El secretario de Minería participará en Londres en un seminario de CAEM para dialogar con la industria minera argentina.
- 🚢 El barco Danstar chileno podría zarpar desde Punta Arenas hacia Malvinas el próximo mes; por ahora predomina la vía diplomática y la cautela sobre próximos pasos.
Los tambores de guerra no suenan, ni por casualidad, como en aquellos convulsionados días de fines de marzo de 1982, cuando el gobierno de facto preparaba la incursión militar que llevaría adelante el 2 de abril de ese año.
Pero el vínculo bilateral entre los gobiernos de Argentina y Gran Bretaña atraviesa hoy uno de sus períodos más complicados desde aquella guerra, con la soberanía de las Islas Malvinas como inevitable marco de referencia y la polémica por la explotación de recursos naturales por parte de un consorcio británico-israelí como origen y fuente del actual conflicto.
Luego de la inédita denuncia del gobierno de Javier Milei ante el Tribunal del Mar de Hamburgo contra el proyecto Sea Lion, y la durísima respuesta británica, que incluyó el aval explícito a las tareas de esas mismas empresas y la definición de la Argentina como “socio no confiable”, el pronóstico del vínculo, coinciden expertos de distintas líneas políticas, es reservado. La relación tendrá en las próximas semanas varios desafíos importantes, como el inicio formal del comercio marítimo entre Malvinas y la localidad chilena de Punta Arenas.
Aunque desde ambas partes relativizan la posibilidad de una escalada, el fantasma del vínculo con Brasil, una serie de agresiones entre los presidentes que terminaron con el retiro de los embajadores de ambos países, asoma en el horizonte de una relación bilateral que desde 2023, ya con Milei en la Casa Rosada, había comenzado a mejorar de manera acelerada. Hasta que el reclamo de soberanía, expresado por el seleccionado de fútbol luego del partido contra Inglaterra en el Mundial, reavivó el sentimiento nacional y obligó al Gobierno a virar en sus posturas públicas, sin paños fríos que permitan encapsular el conflicto.
“Están tratando de presentarnos como los malos de la película, es su estrategia”, afirmaron desde la Cancillería que encabeza Pablo Quirno, luego de que trascendieran versiones periodísticas según las cuales el gobierno británico pidió a Interpol que no tome en cuenta eventuales pedidos del Gobierno para penalizar a compañías y empresarios vinculados al proyecto Sea Lion. Una presentación que el Gobierno niega haber hecho, más allá de que el proyecto de defensa de la soberanía nacional, que el Poder Ejecutivo envió al Congreso, incluye duras sanciones para las empresas británicas, y abarca también a todas aquellas que “colaboren” con la logística para que la explotación de los recursos pueda llevarse a cabo.
Para el gobierno del laborista Andy Burnham es exactamente al revés. “Quiero ser absolutamente clara: este Gobierno no se quedará de brazos cruzados mientras Argentina ejerce coacción económica contra los habitantes de las islas Malvinas. Haremos todo lo necesario para apoyarlos”, dijo el martes ante el parlamento británico Uma Kumaran, subsecretaria parlamentaria de Estado para los Territorios de Ultramar. En ese debate, la funcionaria fue más allá. “Lo que resulta especialmente decepcionante es el descarado intento del presidente Milei de utilizar a los habitantes de las islas Malvinas como una especie de instrumento político de cara a las elecciones que se celebrarán en Argentina el próximo año”, sostuvo Kumaran. Y agregó: “No permitiremos que los habitantes de las islas Malvinas sean utilizados como una herramienta de la política interna argentina”.
Según pudo saber LA NACION, en Londres cayó mal el tuit del asesor presidencial Santiago Caputo, quien afirmó que la “recuperación” de las Islas Malvinas es urgente, ya que, estimó, “el Reino Unido está siendo colonizado por el Islam”, lo que implica “un riesgo inminente para la causa de Occidente”. Un posteo que fue replicado por el propio Presidente. La secretaria de Legal y Técnica, María Ibarzábal, que responde a Caputo, fue justamente la encargada de defender en el Congreso el proyecto de soberanía nacional.
Desde la oposición, el foco está puesto en un cambio de postura que también definen como interesado. “Desde que asumió este gobierno advertimos que su política exterior iba a debilitar la posición argentina sobre Malvinas. La admiración de Milei por (Margaret) Thatcher, las declaraciones de la excanciller Diana Mondino sobre la autodeterminación de los kelpers, la visita del ex primer ministro David Cameron a las islas y el acuerdo Mondino-Lammy fueron funcionales a los intereses británicos”, afirmó a este diario el excanciller Santiago Cafiero. “Se reactivó el proyecto petrolero Sea Lion, que había enfrentado las sanciones de los gobiernos peronistas. Ahora el Gobierno corre desde atrás, agitando la bandera de una soberanía que no supo defender”, agregó el excanciller del gobierno de Alberto Fernández.
Desde el kirchnerismo, pero también desde otros sectores de la oposición, afirman que el Gobierno “ya no tiene margen para moderarse”, y estima que la “sobreactuación” podría tener consecuencias. “Temo que si seguimos inflando el conflicto, el próximo paso sea un llamado a embajadores. Ojalá me equivoque”, afirmó a este diario un experimentado diplomático del peronismo. Luego de que Milei confirmara el recurso ante el Tribunal del Mar, Kumaran citó a dar explicaciones a la embajadora argentina en Londres, Mariana Plaza. Y, días después, el embajador en Buenos Aires, David Cairns, abandonó la cena anual del Cari luego de escuchar a Quirno defender los derechos argentinos contra la “ocupación” del Reino Unido sobre Malvinas.
Desde el Pro, aliado del Gobierno, respaldaron la batería de iniciativas oficiales, como la creación del Consejo de Seguridad Nacional, la instalación de una base naval en Ushuaia y el proyecto de ley, que contiene aportes de la secretaría de Relaciones Internacionales del partido, que encabeza Fulvio Pompeo. Menos cómodos, según fuentes partidarias, se percibe a los representantes del partido de Mauricio Macri con los ataques al Islam promovidos por Caputo y sus leales de las Fuerzas del Cielo, y la retórica confrontativa del gobierno libertario.
¿Habrá consecuencias económicas? Según el experto en comercio exterior, Marcelo Elizondo, “las sanciones van a generar impacto en las empresas involucradas en Malvinas y su línea de proveedores”. No obstante, el consultor no cree que la ofensiva del gobierno argentino “afecte los negocios en otras áreas y el comercio bilateral, que ciertamente es muy bajo”. Para Elizondo, “las empresas británicas van a preferir diez veces estar en Vaca Muerta que en Sea Lion”.
En línea con esos argumentos, el secretario de Minería, Luis Lucero, participará la semana que viene en Londres de un seminario de la Cámara Minera (CAEM), en el que estarán representantes de Jujuy y Mendoza, entre otras provincias.
El mes próximo, el barco Danstar chileno prevé zarpar desde Punta Arenas hacia Malvinas. “No tenemos intención de abordar, ni de atacar, todo es por la vía diplomática”, matizó Quirno. Pero el clima se enrareció, y nadie se anima a pronosticar los pasos que siguen.

