La interna libertaria: cómo escaló la guerra tuitera que Milei no quiere -o no puede- parar

Desde el sábado Santiago Caputo enfrenta en las redes y medios libertarios a Martín Menem, mano derecha de Karina Milei; cronología de una crisis con ribetes de fantasía
Javier Milei dijo esta semana que si un marciano llegara a la Argentina y leyera el Boletín Oficial o las estadísticas públicas creería que el país está en camino a convertirse en una potencia. En cambio, si mirara la televisión o leyera los diarios pensaría que estamos en el peor de los infiernos. No se le ocurrió imaginar qué podría pasar por la cabeza del extraterrestre si se le diera por abrir X, el viejo Twitter: en ese ecosistema virtual se libra desde el último fin de semana una batalla descarnada entre partidarios del Presidente, plagada de insultos, amenazas y teorías conspirativas que tienen desorientado al Gobierno.
Es una interna de poder con códigos de un planeta ajeno a la política clásica. Mensajes cifrados con guiños a series fantásticas, ofensas por un retuit inoportuno, una caza de brujas digital contra los dueños de cuentas sociales con seudónimos y burlas a Milei en espacios creados para hacerle propaganda.
Detrás de todo late la disputa por espacios de poder entre Santiago Caputo y Karina Milei, a quien sus rivales atacan sin mencionarla y personalizan su furia en Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados. Lo que sigue es una cronología de la guerra tuitera que incomoda a Milei, incapaz por ahora de mediar ni de elegir bando y castigar a los perdedores.
Santiago Caputo declaró la guerra a Martín Menem el sábado poco antes de las 2 de la tarde. Escribió “qué gaga” y reprodujo un mensaje de la cuenta anónima @PeriodistaRufus que compartía una publicación con críticas al servicio de Flybondi y lo arrobaba.
La aerolínea es propiedad de Leonardo Scatturice, un hombre ligado a los servicios de inteligencia que es íntimo de Caputo. En el tuit, añadió una imagen en la que se ve que el enlace de la historia sobre Flybondi llevaba a Instagram y saltaba un mensaje que invitaba a seguir a Menem en esa red. Para los seguidores de Caputo, eso prueba que Menem se esconde detrás de @PeriodistaRufus, un usuario que posteaba mensajes muy agresivos contra todo el oficialismo. La cuenta fue cerrada esa misma tarde. “Borrar la cuenta lo único que confirma es que es de ustedes, mogólicos”, reaccionó Caputo, a las 6 de la tarde.
Los principales tuiteros de su sector inundan las redes de acusaciones, con la evidente misión de viralizar la pelea.
Un usuario anónimo le escribió a Caputo: “Sean hombres!! Encuentrense en la plaza de mayo y caguense bien a piñas loco”. El asesor ironizó: “Yo propuse tiros pero se sienten más cómodos con el chusmerio, las operaciones en prensa y pintarse las uñas”.
El domingo amaneció con una catarata de mensajes de los seguidores de Las Fuerzas del Cielo, liderados por el propagandista Daniel Parisini (Gordo Dan) y el legislador bonaerense Agustín Romo. Pedían la cabeza de Menem y difundían mensajes capturados de Rufus. El abogado Alejandro Sarubbi Benítez, streamer de Carajo, reprodujo un tuit en el que la cuenta anónima atribuida a Menem puso: “JBM”, las iniciales de Juan Bautista Mahíques, una semana antes de su designación como ministro de Justicia. Quería probar que el usuario anónimo tenía información privilegiada del sector de Karina Milei. La diputada Lilia Lemoine salió en defensa de Menem: “Ese tuit es falso”.
Por la noche, Milei buscó cambiar el eje de la discusión interna y emitió un largo mensaje de defensa de José Luis Espert, con insultos y acusaciones al periodismo.
Menem le envió el mismo domingo un mensaje por WhatsApp a los miembros del Gabinete para despegarse de las acusaciones de Caputo y su séquito. Se despegó de la cuenta Rufus y dijo: “La persona que maneja mi Instagram copió un link de una noticia y lo reenvíó a un par de grupos de WhatsApp. Se ve que el link de esa noticia random (creo q era de aeronavegación, irrelevante) llegó a varias personas. Alguna de ellas muy malintencionada y que nos odia como gobierno. Lo único importante del link es que tiene mi nombre, pero la noticia del link es, repito, irrelevante tal cual les comento”. Amplió que el link copiado de Instagram después parece atribuido a su nombre, pero que eso no implica ser el dueño de una cuenta que lo difundiera a posteriori. Atribuyó el escándalo a, primero, un “error involuntario” de su empleado y, después, “una canallada de algún mala leche”.
Los caputistas no creyeron las explicaciones. El tuitero Esteban Glavinich, alias TraductorTeAma, publicó una vieja entrevista de Menem en la que negaba tener community manager (CM) y decía que sus cuentas sociales las manejaba él.
El clima interno era tan turbio que se decidió postergar la reunión de mesa política, en la que Menem y Caputo debían verse las caras. El Gordo Dan siguió difundiendo capturas de supuestos chats ofensivos contra los hermanos Milei de la cuenta Rufus. Y por la tarde se permitió incluso reírse de Milei y su tuit sobre Espert. En su programa de streaming “La Misa”, el invitado Gabriel Palandri explicó que, a diferencia de lo que dijo Milei, Espert seguía complicado en sus causas judiciales por lavado de dinero. “Acá la versión medio Manaos fue Espert absuelto, Viva la libertad carajo y qué se yo”, dijo. Entre carcajadas generalizadas, le respondieron irónicamente: “Ah... bien habida es la plata”. Parisini se reía y se tapaba la cara.
El martes Milei aludió al fin al tema que revolucionaba a su tropa. “Es algo que le han plantado a Martín Menem. Está prefabricado. Martín lo explicó en el gabinete”, dijo Milei en el canal de streaming Neura. Habló de un video de su funcionario Santiago Oría, que en teoría exculpa a Menem. No lo mostró. Pero en la misma declaración defendió a Caputo y dijo que para él es “como un hermano”. Su razonamiento quedó incompleto: ¿quién plantó o prefabricó la acusación a su juicio falsa contra Menem?
El mensaje de Milei no ordenó a los tuiteros caputistas. Parisini, que suele alardear de su obsecuencia al Presidente, desafió la explicación oficial: “Yo estoy convencido de que no es algo fabricado, sino que la cuenta pertenecía a Martín Menem. De hecho, lo tengo totalmente asegurado, no tengo dudas. Creo que le mintieron al Presidente”. Reclamó que si Oría hizo un video lo publique.
En la madrugada del miércoles Caputo reaccionó al mensaje salomónico del Presidente con alusiones a la serie Juego de Tronos. “Puestos”, escribió a la 1.23. Una seguidora le respondió: “Valar Morghulis” y él replicó: “Valar Dohaeris, estimada. Valar Dohaeris”.
El intercambio alude a la contraseña ritual de los Hombres sin Rostro, una hermandad secreta de asesinos religiosos. Valar Morghulis significa “todos los hombres deben morir” y Valar Dohaeris, “todos deben servir”. Después el asesor volvió a tuitear en la misma clave: “Winter is coming”, la muletilla icónica de la serie, usada por la familia Stark. Los que ven venir el peligro antes que el resto, los que se preparan mientras los demás se enredan en intrigas palaciegas. La clave con que Caputo eligió presentarse ante los suyos.
La interpretación de los propios fue unívoca: hay que seguir en la trinchera.
La diputada Lemoine se convirtió en vocera oficiosa de Milei. En una entrevista con simpatizantes, cargó contra los caputistas con un argumento llamativo, ligado a su pasión por la cultura pop japonesa y el manga. Aludió a un viejo tuit de Rufus en el que su dueño decía estar enamorado de Lemoine y fantaseaba con ser su “Gojo Saturu libertario”.
“Hasta yo tuve que googlear de qué anime era el personaje. Es un personaje de Jujutsu Kaisen. Yo no vi Jujutsu Kaisen, perdóname. Me disculpo con el fandom. Si yo, que soy otaku, tuve que buscar a ver quién era ese personaje, ¿ustedes creen que Martín Menem sabe lo que es Jujutsu Kaisen? Con eso solo, yo ya sé que no es de él la cuenta”, sentenció la diputada que más tiempo comparte con los hermanos Milei.
El principal ideólogo de los libertarios, Agustín Laje, tomó partido en la noche del miércoles. “No tenía ninguna intención de meterme en este quilombo, pero cómo molesta constatar que le están mintiendo al Presidente. No solo es inaceptable desde el punto de vista moral, sino también peligroso desde el político. Lejos de proteger al poder, la mentira lo corroe desde adentro”, escribió. Es nada menos que el presidente de la Fundación Faro, think tank recaudador de La Libertad Avanza y uno de los divulgadores de la nueva derecha que más admira Milei.
El presidente de la Cámara de Diputados decidió poner la cara para defenderse. “Yo no le mentí a Milei”, dijo en una entrevista en radio Mitre. Insistió en desligarse de la cuenta Rufus: “No solamente es una falsedad absoluta (que sea dueño de esa cuenta), sino que vi circulando alguna que otra estupidez que decía que yo tenía un perro, una foto creada con IA con un perro. Es una estupidez absoluta”. Y no se fue sin dejar una advertencia a Caputo, aunque prefirió personalizarla en el Gordo Dan. “Le pido, por favor, no subestime al Presidente. Esto es subestimar al Presidente. Si alguien pensara que yo le miento al Presidente, no me hubiese dado la enorme responsabilidad de conducir la Cámara de Diputados”.
La batalla continúa. Hasta el cierre de esta edición Milei no había conseguido imponer una tregua.

