El elogio de Elisa Carrió a Sturzenegger por una de sus últimas medidas

La líder de la Coalición Cívica celebró una resolución que elimina las restricciones vigentes para la obtención de patentes farmacéuticas
A pesar de algunos cruces y críticas, la líder de la Coalición Cívica (CC), Elisa Carrió, elogió este viernes al ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, por una de sus últimas medidas: la eliminación de las restricciones vigentes para la obtención de patentes farmacéuticas.
A través de su cuenta de X, en contraste con sus varias chicanas para con la administración de Javier Milei, la dirigente política celebró la Resolución Conjunta 1/2026, publicada en el Boletín Oficial: “Lo que está haciendo el ministro, habilitando la importación de medicamentos de laboratorios extranjeros y haciendo cesar el proteccionismo escandaloso de los laboratorios nacionales todavía ‘en desarrollo’, es lo más importante que se hizo en los últimos años en la Argentina”.
Luego agregó: “Espero que esto abarate los precios”.
El mensaje de Carrió llega luego de que el jueves los ministerios de Salud y de Economía eliminaran las restricciones vigentes para la obtención de patentes farmacéuticas con el objetivo de simplificar el proceso de registro y alinear el sistema local con los estándares internacionales.
La resolución derogó la normativa 118, vigente desde 2012, que fijaba criterios específicos para el funcionamiento del Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI) y limitaba su facultad para evaluar y otorgar títulos de propiedad intelectual. Ahora el INPI analizará las solicitudes caso por caso, sin necesidad de atravesar los procesos burocráticos previos.
El Gobierno, en el marco del acuerdo comercial con Estados Unidos, accedió a un viejo pedido: avanzar en la protección de las patentes de productos medicinales. A partir de la derogación de esas exigencias, que restringían la posibilidad de patentar una invención, ahora los laboratorios podrán traer sus productos y los demás no podrán copiar su fórmula para ofrecer uno similar.
La norma establece que el fortalecimiento de la protección de las invenciones aportará “condiciones de previsibilidad”. Según se detalla, el esquema favorece la incorporación de desarrollos científicos y el acceso a nuevos medicamentos.
En tanto, la medida impone un mecanismo de protección para los productos que ya circulan en el mercado: el artículo 2 de la resolución determina que “para el caso de patentes concedidas vinculadas a productos farmacéuticos que estén siendo comercializados por terceros localmente, los titulares de las patentes no tendrán derecho a impedir la continuación de la comercialización ni a requerir una retribución”.
En la Argentina, la fórmula que se presenta en la Anmat no está protegida y es de acceso al resto de los competidores. De esa manera es posible la réplica con el detalle exacto de los componentes.
El asunto tiene dos posturas: para unos es la posibilidad concreta de llegar a más personas con la misma droga a un precio menor; para otros es copiar un trabajo científico desarrollado por décadas.
Sturzenegger calificó el cambio como “una mejora trascendental en el respeto de la propiedad intelectual en nuestro país”. Sostuvo que la normativa anterior dificultó el registro de “terapias innovadoras” en la Argentina.
Puntualizó, además, que la derogación rige para los trámites futuros, pero que los medicamentos ya presentes en el mercado mantienen su situación actual.
A pesar del optimismo de Carrió, desde la Cámara Industrial de Laboratorios Farmacéuticos Argentinos (Cifla) dicen que el precio subirá.
“Los ahorros generados por el lanzamiento de medicamentos genéricos y biosimilares fueron estimados por la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL) en US$2214 millones anuales, a precios de septiembre de 2024. Si a esa suma se agregan los ahorros generados por nuevos lanzamientos o por moléculas no incluidas en el estudio de FIEL, el ahorro puede estimarse en el orden de los US$3321 millones para el año 2025. Esto implica no solo mayores ahorros para los gobiernos nacional, provinciales y municipales, así como para las obras sociales y las empresas de medicina prepaga, sino también una expansión de la cobertura a más pacientes, gracias a la posibilidad de los financiadores de tratar a más personas con menos recursos”, dijo Cifla en un comunicado.