Cuadernos de las coimas: la expareja de Centeno dijo que fue testaferro de él y que Baratta “hizo desaparecer” anotaciones

Hilda Horowitz fue la pareja durante 10 años del chofer del Ministerio de Planificación que anotó detalles sobre los presuntos sobornos; ratificó que vio los cuadernos
- 🗣️ Hilda Horovitz declaró como testigo en el juicio oral por la presunta red de sobornos durante el kirchnerismo.
- 👤 Afirmó haber sido testaferro del chofer Oscar Centeno durante unos diez años y reconoció una mala relación entre ambos.
- 👀 Dijo haber visto las anotaciones de Centeno (cuadernos, libretas y carpetas) que él guardaba en un ropero de su casa.
- 🗂️ Aseguró haber hecho copias de esos documentos y haber dejado los originales en su lugar.
- 💼 Entregó los papeles a Miriam Quiroga porque ella había elevado su perfil público en los medios.
- 📝 Dijo que Centeno escribió las notas “por si lo dejaban sin trabajo”, aunque afirmó no haber presenciado el acto de escritura.
- 🔎 Afirmó que Quiroga se los dio a Baratta y que Baratta los habría hecho desaparecer, noticia que, dijo, supo por chats de Baratta leídos en publicaciones periodísticas.
- 🏢 Señaló que Centeno, con la ayuda de Baratta, le gestionó un trabajo en la Secretaría de Energía en 2011 y que fue despedida en 2017 tras una denuncia en la causa LNG.
- 🏛️ El testimonio ocurrió en la sala del Tribunal Oral Federal 7, dentro del marco del juicio por la presunta red de sobornos durante el kirchnerismo.
Hilda Horovitz, expareja del autor de los cuadernos de las coimas, Oscar Centeno, sostuvo al declarar como testigo en el juicio oral que vio las anotaciones. Dijo, además, que fue “testaferro” del chofer -con quien convivió durante una década- y que el exfuncionario kirchnerista Roberto Baratta, acusado de haber sido uno de los recaudadores de los pagos, “hizo desaparecer” escritos y anotaciones de Centeno.
“¿Vio los cuadernos?”, le preguntó la fiscal Fabiana León. “Sí, cuando junté los papeles que le di a Miriam Quiroga”, contestó, en alusión a la exsecretaria de Néstor Kirchner.
“Quiroga se los dio a Baratta y los hizo desaparecer, los quemó, los tiró, no sé qué hizo con esos papeles”, dijo Horovitz al comienzo de su declaración, aunque luego aclaró que se enteró de esto último por chats de Baratta que vio en publicaciones periodísticas.
Horovitz se refirió a las anotaciones de Centeno de forma genérica como “papeles, libretas y carpetas” que el chofer guardaba en un ropero de su casa, según describió. Afirmó haber realizado copias de esos documentos y dejado los originales en su lugar.
Dijo que se los confió a Quiroga porque ella había elevado su perfil dando entrevistas en los medios.
“Él [por Centeno] siempre anotó todo. Cuando le compraba zapatillas a los hijos, un pantalón o lo que fuera, cuando iba a cargar nafta”, relató. Respecto de los cuadernos en particular, y en línea con lo que había declarado durante la instrucción, la mujer dijo que Centeno los escribió “por si lo dejaban sin trabajo”, aunque afirmó que nunca presenció el acto de la escritura.
“Todo tiene que ver con todo”, repitió en distintos tramos, sin ahondar en la idea.
Horovitz ratificó que ella fue durante un tiempo uno de los “testaferros” del chofer Centeno, con quien, pese a haber convivido durante años, mantenía una “mala relación”.
“Él usó mucho mi nombre para hacer cosas”, dijo. Recordó que el hombre solía quejarse por las “migajas” que le daba Baratta, de quien era chofer, pero describió que también compró autos, departamentos y dos casas, una de ellas en la provincia de Salta.
“Te compraste el departamento, autos, la casa de Olivos que la hiciste a nueva”, le decía Horovitz a Centeno para intentar acallar sus protestas, según recordó hoy ante el propio chofer, presente en la sala Auditorium, y los jueces del Tribunal Oral Federal 7, a cargo del juicio en el que se juzga una presunta red de sobornos durante el kirchnerismo.
Horovitz relató que vivió cerca de un año en un inmueble que le facilitó Centeno en Ezeiza -“Me armó todo un departamento en Ezeiza”, dijo-, pero que como se sentía sola y debía viajar muchas horas para ir a trabajar, le pidió que le consiguiera algo en la capital. “Me costó, pero me lo consiguió”, sostuvo.
También declaró que el chofer le gestionó, a través de Baratta, un trabajo en la Secretaría de Energía en 2011. Contó que la echaron luego de formular en 2017 una denuncia en la causa de Gas Natural Licuado, que luego formaría parte del universo judicial de cuadernos.
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