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Una hecatombe electoral que hunde a Trump al peor de los escenarios en el tramo final de su carrera política

Una hecatombe electoral que hunde a Trump al peor de los escenarios en el tramo final de su carrera política
Dufume

El presidente entrará a la segunda parte de su mandato con un poder disminuido y un Partido Republicano que empezará a reconfigurarse

AI
  • 🗳️ Demócratas recuperan el control del Senado y de la Cámara, y la derrota representa un castigo importante para Donald Trump.
  • 🏛️ A partir del 3 de enero, el Congreso demócrata podrá ampliar la supervisión del gobierno de Trump, citar funcionarios e investigar medidas de su administración, e incluso iniciar procesos de impeachment (aunque sin la mayoría en el Senado para aprobarlos).
  • ⚖️ Los demócratas tomarán el control de comités y marcarán la agenda legislativa, con mayor capacidad de acción frente a la agenda republicana.
  • 🧭 Podrían intentar retrasar la cobertura de vacantes en la Corte Suprema hasta después de las elecciones de 2028, una estrategia para complicar el equilibrio judicial.
  • 🐦 Trump queda en una posición debilitada, descrita como “pato rengo”; ya no puede buscar un nuevo mandato en 2028 y podría convertirse en un veto para bloquear la agenda demócrata.
  • 🗣️ Trump dijo estar “absolutamente dispuesto” a trabajar con demócratas y reconoció que hicieron un buen trabajo, aunque apuntó a críticos dentro de su movimiento.
  • 🤝 Hakeem Jeffries, líder demócrata de Nueva York, será el nuevo presidente de la Cámara y promete liderazgo para avanzar la agenda de los demócratas.
  • 📈 El análisis del New York Times señala que se abre una etapa de gobierno dividido y que el Congreso recupera capacidad de acción frente a un ejecutivo debilitado.
  • 💬 Muchos republicanos podrían replantear su rumbo: mantener el trumpismo o intentar transformar la imagen del partido para recuperar terreno.
  • 💸 Con la mayoría en ambas cámaras, los demócratas ganan más poder para negociar el techo de deuda y el presupuesto, aunque podrían existir estancamientos.
  • 🧩 El descontento electoral responde a factores como inflación, crisis de asequibilidad, precios de combustibles y políticas sobre Irán, aranceles y migración.
  • 🌊 En conjunto, la campaña demócrata capitalizó el voto castigo a Trump y transformó el mapa político, incluso en estados republicanos.

WASHINGTON.- En todas las cuentas y combinaciones de resultados en las contiendas para el Senado y la Cámara de Representantes hechas en la intimidad de la Casa Blanca, seguramente muy pocas le podrían haber dado peor que lo que finalmente pasó esta noche, en unas elecciones de medio término que resultaron un severo castigo para Donald Trump y que lo dejan ante un escenario cuesta arriba para la recta final de su última presidencia.

La hecatombe electoral que sufrieron los republicanos pondrá a prueba como nunca la autoridad presidencial del magnate una vez que asuma el nuevo Congreso, el 3 de enero próximo, y seguramente marcará el inicio de una remodelación de los cimientos del partido tras diez años de dominio de Trump, luego de su fulgurante irrupción en la política de Estados Unidos con su triunfo en 20216.

La sucesión de triunfos de candidatos demócratas, algunos en bastiones republicanos que parecían imposibles de recuperar, no solo devolvieron a la oposición el control del Senado y de la Cámara de Representantes, sino que le arrebataron una parte central del poder de Trump para llevar adelante su agenda y bloquear cualquier intento opositor por hacerle frente.

A partir del 3 de enero, los demócratas contarán con recursos políticos para ampliar la supervisión del gobierno de Trump, citar funcionarios de su administración e investigar medidas de su primera mitad de gestión, y, potencialmente, iniciar procesos de impeachment contra el mandatario (aunque no tengan los votos suficientes en el Senado para aprobarlos).

“Los resultados auguran una nueva etapa de gobierno dividido en Washington y un Congreso que recupera su capacidad de acción, tras dos años en los que los republicanos, por lo general, cedieron poder ante Trump, reduciendo el papel del poder legislativo al de un mero espectador”, analizó The New York Times.

En una de sus peores noches de su carrera política, Trump tomó nota del cachetazo que le propinaron los electores norteamericanos, y de que su futuro dependerá de cómo se desarrolle el vínculo con el nuevo Congreso.

En un diálogo con periodistas, el presidente aseguró que estaba “absolutamente dispuesto a aceptar los resultados” y preparado para trabajar con los demócratas, quienes “hicieron un buen trabajo”.

“Esperamos trabajar con ellos. Probablemente llegaremos a algún acuerdo”, sorprendió el mandatario, tras haber calificado a muchos de sus candidatos de “extremistas peligrosos” y “comunistas” en campaña.

Entre sus prerrogativas, el Senado por ejemplo determina las confirmaciones judiciales, los nombramientos del gabinete y las designaciones de embajadores. Los demócratas tomarán el control de los comités de la cámara y, más aún, marcarán su agenda.

Podrían incluso intentar retrasar la cobertura de cualquier vacante en la Corte Suprema norteamericana hasta después de las elecciones presidenciales de 2028, que en el horizonte ya se asoman complejas para los republicanos.

Trump quedó así en lo que en la política norteamericana se conoce como “pato rengo”, un presidente en la recta final de su mandato con su poder político disminuido. Impedido constitucionalmente de ir por un nuevo mandato en 2028, ya había advertido que en ese caso se convertiría “en el señor veto” para bloquear la agenda demócrata en el nuevo Congreso (entrará en funciones el 3 de enero próximo).

“Estamos a punto de poner fin a esta pesadilla nacional”, se había entusiasmado el líder de la minoría en la Cámara de Representantes, el demócrata Hakeem Jeffries (Nueva York), cuando los resultados empezaban a mostrar una “ola azul” en todo el país. El legislador se convertirá en el nuevo presidente de la cámara en reemplazo del republicano Mike Johnson (Luisiana).

La aprobación de leyes importantes seguiría siendo difícil porque la mayoría de los proyectos de ley requieren 60 votos para superar la obstrucción parlamentaria, una regla del Senado que permite al partido minoritario bloquear o retrasar la legislación.

En tanto, el control de ambas cámaras le daría a los demócratas mayor poder de maniobra en las negociaciones sobre el techo de la deuda y el presupuesto, un debate que suele producir agrias discusiones y estancamientos entre los partidos, con consecuencias para el gobierno federal.

“Una derrota tan aplastante, con los demócratas recuperando ambas cámaras y obteniendo muchos escaños que no se esperaban, deja a Trump en una posición mucho más débil de cara a sus dos últimos años de mandato”, explicó a LA NACION el politólogo David Miller, experto en temas de gobierno en la American University, en Washington.

“Muchos podrían interpretar esto como una señal de que su estilo político no es viable de cara al futuro, lo que obligará a muchos dentro y alrededor del Partido Republicano a reflexionar seriamente sobre si el camino a seguir consiste en continuar con el trumpismo -independientemente de cómo se defina- o en transformar la imagen del partido en algo distinto; algo que, a su vez, mermaría la influencia de Trump”, agregó.

A lo largo del último año, en un movimiento tectónico, gran parte del electorado ya se había empezado a distanciar de Trump, ante el creciente malestar por la inflación, la llamada crisis de asequibilidad, el aumento de los precios de los combustibles ante el impacto del conflicto con Irán, la guerra arancelaria y la política antimigratoria.

“Irán tuvo algo que ver”, se sinceró Trump en una entrevista telefónica con The Wall Street Journal, al ser consultado sobre si la guerra había contribuido al mal desempeño de los republicanos en los comicios del martes.

El presidente aseguró que no tenía dudas sobre su decisión de iniciar la guerra, un conflicto que mermó la popularidad de su mandato (tiene solo el 32% de aprobación). “No pienso en ello. Hice lo correcto. Lo volvería a hacer”, afirmó.

Los demócratas supieron sacar provecho de todo ese combo de descontento en la campaña, y se apalancaron en el voto castigo a Trump para transformar el mapa político del país, incluso en estados en los que quizás ni soñaban con ganar hasta hace pocos meses.

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