Revelan que los hijos de Trump invierten en una empresa que fabrica drones en busca de contratos con el Pentágono

Eric y Donald Jr. respaldaron financieramente a la startup Powerus, que planea salir a bolsa; la compañía apunta a cubrir la reciente demanda militar de aeronaves no tripuladas en EE.UU. tras la guerra con Irán
WASHINGTON.– Eric Trump y Donald Trump Jr., hijos del presidente estadounidense, respaldan financieramente una nueva empresa de fabricación de drones que busca aprovechar el fuerte aumento de la demanda militar impulsada por la guerra contra Irán y por las restricciones impuestas por Washington a los drones fabricados en China, según publicó The Wall Street Journal.
La compañía, llamada Powerus, planea ingresar al mercado bursátil estadounidense mediante una fusión con Aureus Greenway Holdings, una empresa de clubes de golf que cotiza en bolsa y que cuenta con el apoyo de los dos hijos del mandatario. El acuerdo, anunciado esta semana, se estructurará como una fusión inversa que permitirá que la firma tecnológica pase a cotizar en el índice Nasdaq en los próximos meses.
Según ejecutivos de la compañía citados por The Wall Street Journal, el objetivo del proyecto es desarrollar y producir drones destinados al ejército estadounidense, con la ambición de acceder a contratos del Pentágono en un momento en que el gobierno acelera la adquisición de este tipo de tecnología militar.
El auge del sector se produce en paralelo con el incremento de las operaciones militares de Estados Unidos y sus aliados en Medio Oriente y con la creciente importancia de los sistemas no tripulados en los conflictos modernos. Los drones se han convertido en un elemento central de las estrategias militares contemporáneas, especialmente en escenarios donde los sistemas de defensa aérea dificultan el uso de aeronaves tradicionales.
La guerra en Ucrania fue uno de los principales laboratorios de esta transformación tecnológica. En ese conflicto, las fuerzas ucranianas utilizaron drones de reconocimiento y ataque a gran escala para compensar la superioridad aérea rusa, lo que ha llevado a los planificadores militares estadounidenses a acelerar sus inversiones en sistemas autónomos.
En ese contexto, la nueva empresa respaldada por los Trump pretende posicionarse como proveedor del Departamento de Defensa con una oferta que incluye drones de gran capacidad de carga y tecnología autónoma.
Powerus fue fundada en 2025 por el empresario tecnológico Andrew Fox. La compañía se especializa en drones de carga pesada capaces de transportar hasta 675 kilogramos, diseñados para usos industriales y logísticos, aunque también adaptables a aplicaciones militares. Además, ofrece servicios para convertir embarcaciones tripuladas en plataformas operadas a distancia o completamente autónomas.
De concretarse la operación financiera, Fox se convertirá en director ejecutivo y presidente de la empresa combinada, según una presentación regulatoria realizada por Aureus Greenway. El valor total de la transacción no fue revelado.
El plan de expansión de Powerus incluye la posible adquisición o integración de tecnología de drones desarrollada en Ucrania, uno de los países que más ha innovado en sistemas no tripulados desde la invasión rusa de 2022. La empresa considera que ese conocimiento podría adaptarse para producir modelos destinados a las fuerzas armadas estadounidenses.
La iniciativa forma parte de una estrategia más amplia de inversiones de los hijos de Trump en el sector de los drones y la tecnología militar. El mes pasado participaron en una alianza valorada en 1500 millones de dólares entre el fabricante israelí de drones XTEND y la empresa estadounidense JFB Construction, con sede en Florida.
La expansión del sector también está atrayendo grandes cantidades de capital de empresas tecnológicas y fondos de inversión de Silicon Valley interesados en la inteligencia artificial aplicada al ámbito militar. Entre las compañías que han recibido fuertes inversiones se encuentran Anduril Industries y Shield AI, dos startups que han ganado protagonismo en la industria de defensa estadounidense.
La iniciativa se produce en un contexto en el que Washington intenta reducir su dependencia de la tecnología china en áreas consideradas estratégicas. En los últimos años, el gobierno estadounidense impuso restricciones a los drones fabricados por compañías chinas por motivos de seguridad nacional, lo que abrió oportunidades para fabricantes locales.
Agencias ANSA y Reuters