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¿Cómo termina la guerra de Irán? Qué piensan los expertos y el “peor escenario posible” que teme Trump

¿Cómo termina la guerra de Irán? Qué piensan los expertos y el “peor escenario posible” que teme Trump
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La Casa Blanca analiza opciones que van desde un colapso interno del régimen hasta un prolongado conflicto regional

WASHINGTON.- Sentado en el Salón Oval de la Casa Blanca junto al canciller alemán, Friedrich Merz, Donald Trump hizo este martes su primera evaluación pública sobre cuál sería “el peor escenario posible” en la guerra con Irán.

“Supongo que sería que hiciéramos esto y que alguien tan malo como el anterior tomara el poder. Eso podría pasar”, se sinceró el presidente norteamericano, en alusión a la sucesión del ayatollah Ali Khamenei. “Pero no queremos que pase”, aclaró.

Ese escenario descripto por el propio Trump -indeseado para Washington- no suena descabellado, aunque es solo una de las variables que avizoran los expertos sobre cómo podría decantar la escalada desenfrenada de un conflicto bélico que alarma al mundo, desatado por la operación militar conjunta de Estados Unidos e Israel el sábado pasado.

¿Un cambio de raíz del régimen que termine con la teocracia tras 47 años? ¿Tal vez nuevas autoridades con una tutela de Estados Unidos, con un modelo a la venezolana? ¿Una implosión social que derive en un inmanejable caos interno? ¿O una supervivencia del régimen que lleve al conflicto bélico a extenderse en el tiempo y a la la Casa Blanca a empantanarse como en Irak?

Consciente de las lecciones de guerras recientes de Estados Unidos, Trump tiene como apuesta de máxima un rápido cambio de régimen en Teherán y no caer en una “guerra interminable”, como las que él mismo en campaña había prometido evitar. Aunque, a juzgar por sus propias declaraciones, las opciones se van achicando.

“La mayoría de las personas que teníamos en mente están muertas”, señaló este martes el presidente, al ser consultado sobre quién le gustaría que asumiera el poder en Irán. “Tenemos otro grupo, pero es posible que también estén muertos” después de un ataque “bastante sustancial” contra el potencial nuevo liderazgo del país persa.

La Casa Blanca parece así determinada a eliminar a los dirigentes iraníes a los que podría apuntar para encarar una transición. “Nos gustaría ver a alguien allí que devuelva [el poder] a la gente. Tienen su oportunidad. Sería lo peor que en cinco años nos demos cuenta de que con la llegada de alguien nuevo no ha mejorado” la situación, añadió Trump.

Sin embargo, más allá de la sofocante presión militar de Estados Unidos e Israel, que está diezmando las capacidades bélicas iraníes, entre algunos analistas persisten las dudas sobre que la ofensiva, por peso propio, genere una rápida caída del régimen.

“Esas perspectivas son muy difíciles predecir. No creo que se produzca mediante un bombardeo masivo de Estados Unidos o Israel: tiene que surgir algo desde la base, de los propios iraníes. Y me cuesta imaginar ahora mismo una fuerza política que pueda surgir y desafiar a este régimen, que está en modo de supervivencia y hará lo que sea necesario para mantenerse en el poder", dijo a LA NACION Asher Kaufman, profesor de Historia y Estudios sobre la Paz en la Universidad de Notre Dame.

Aunque un cambio de régimen forma parte de los objetivos “formales o informales” de esta guerra, el especialista remarca que lleva 47 años en el poder en Irán y que está bien arraigado en el aparato estatal. “Las fuerzas militares, la Guardia Revolucionaria, [la fuerza paramilitar] Basij y el Ejército, hasta ahora, se han mantenido leales”, explica Kaufman.

Vanda Felbab-Brown, investigadora senior del Centro Strobe Talbott para Seguridad, Estrategia y Tecnología, en Washington, advirtió que aunque “Estados Unidos e Israel continúen desmantelando” el nuevo liderazgo, la Guardia Revolucionaria y otras fuerzas, así como sus activos económicos, “no se desvanecerán, incluso si finalmente se fracturaran”.

Un posible futuro proceso electoral, si en algún momento surgiera un régimen de transición, podría no conducir a un sistema democrático sostenible, estimó Felbab-Brown.

“Aunque muchos iraníes lo anhelan, estos resultados requieren años de desarrollo, incluso por parte de la intervención externa. La fragmentada oposición política iraní puede dar lugar a gobiernos inestables que luchan por satisfacer las inmensas necesidades económicas del pueblo iraní y el clamor por un hombre fuerte”, dijo. “Y eso incluso si no aumentan las luchas armadas y las milicias, como la de los kurdos y baluchíes o la de los grupos islamistas”, añadió.

En la Casa Blanca, Trump minimizó la posibilidad de que el príncipe heredero iraní en el exilio, Reza Pahlavi, regrese al país para articular a la oposición y tomar el poder. “No hemos pensado mucho en eso. Me parece que alguien de dentro podría ser más apropiado”, dijo, y sugirió que Estados Unidos preferiría a alguien “más moderado” y que goce de popularidad en Irán.

Pahlavi fue criado para convertirse en sha de Irán, pero vive exiliado desde la Revolución Islámica de 1979, que derrocó a su padre y puso fin a milenios de monarquía en el país. Más de cuatro décadas después, su figura había vuelto a ganar visibilidad en medio de las protestas que sacudieron Irán y que fueron ferozmente reprimidas por el régimen.

Las autoridades iraníes conformaron un triunvirato -compuesto por el presidente reformista Masoud Pezeshkian; el presidente del Tribunal Supremo de Justicia, el ultraconservador Gholamhossein Mohseni Ejei; y el clérigo Alireza Arifi, miembro del Consejo de Guardianes- para que asuma temporalmente las funciones del líder supremo tras su muerte.

“Mientras esas personas sigan vivas y el resto del estamento clerical permanezca intacto, la República Islámica puede perdurar. Al menos por ahora”, estimó Holly Dagres, analista iraní-norteamericana sobre Medio Oriente en el Instituto Washington.

Aunque el secretario de Guerra, Pete Hegseth, insistió el lunes que la guerra con Irán “no será interminable” y que no se convertirá en un nuevo Irak, en Estados Unidos arrecian las críticas sobre la estrategia que emprendió el presidente sin autorización del Congreso. El 60% de los consultados en una nueva de SSRS para la CNN señaló que no cree que el magnate tenga un plan claro para manejar el conflicto.

“La administración Trump no tiene ni idea ni plan para lo que viene. Sin embargo, podemos extraer lecciones de los fracasos de Estados Unidos en el siglo XXI en las guerras de cambio de régimen en Medio Oriente y el norte de África. Por lo tanto, debe prepararse para la probable implosión total de Irán, su fragmentación y la propagación de un caos que haría que las consecuencias de nuestras desventuras en Irak y Libia parezcan un picnic”, analizó Stephanie Williams, investigadora principal del Centro de Política para Medio Oriente.

Trump volvió a hablar este martes de un cambio de régimen en Irán luego de que el día previo describiera cuatro objetivos que Estados Unidos persigue con su ofensiva... y entre los que no había incluido esa posibilidad. Impedir que Teherán obtenga armas nucleares, destruir su capacidad misilística, “aniquilar” su Armada y garantizar que no pueda seguir financiando a aliados regionales, había enumerado.

Una de las opciones que maneja el presidente norteamericano, según señalaron funcionarios estadounidenses a The Wall Street Journal, es apoyar a grupos en Irán dispuestos a tomar las armas para derrocar al régimen, una idea que podría convertir a las facciones en las fuerzas terrestres que Washington quiere evitar enviar de sus propias filas.

Trump habló el domingo con autoridades kurdas en Irán y continúa dialogando con otros líderes locales que podrían aprovechar la debilidad de Teherán para obtener avances, agregaron los funcionarios. Los kurdos cuentan con una fuerza considerable a lo largo de la frontera entre Irak e Irán, e Israel bombardeó posiciones en el oeste de Irán, lo que generó especulaciones de que está allanando el camino para un avance kurdo.

“Realmente no hay una estrategia clara. Y necesitamos escuchar del presidente qué quiere”, dijo la senadora demócrata por New Hampshire Jeanne Shaheen. “Esta es una oportunidad para un verdadero punto de inflexión en Medio Oriente si tenemos éxito. Pero no está del todo claro cómo se desarrollará”, añadió.

“El presidente Trump no está interesado en guerras interminables, está interesado en poner fin al caos que dura décadas en Medio Oriente”, fue uno de los últimos mensajes de la Casa Blanca, atenta a la impopularidad del conflicto bélico puertas adentro en un año electoral crucial para los republicanos.

“¿Está la administración Trump preparada para no hacer nada mientras Medio Oriente se ve sumido en la violencia? ¿Despachará tropas terrestres? ¿Mantendrá una Armada en el Golfo Pérsico? Nada de esto se ha explicado al pueblo estadounidense ni al Congreso", expresó Williams.

Muchos de los integrantes de la coalición que votó por Trump en 2024 entendían que la intervención de Estados Unidos en países extranjeros ya no era deseable y confiaban en las promesas de campaña del magnate. “Creo que gran parte de su reputación y su futuro presidencial dependen del resultado de esta guerra”, dijo Kaufman.

“Si termina pronto y si, de hecho, hay algún resultado positivo para Irán y para Estados Unidos, entonces Trump podría emerger como un gran líder. Pero, si fracasara, la responsabilidad recaerá completamente sobre él, y claramente dentro de su coalición se podría ver una dura crítica a su decisión, básicamente unilateral", concluyó.

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