Un viaje a Quito complica aún más a Jonathan Andic por la muerte de su padre, el dueño de Mango

Meses después de la tragedia, el hijo del fundador de la marca de ropa fue a Ecuador y afirmó que allí le robaron su teléfono; borró todos los datos del anterior, incluidas las conversaciones
Luego de que se conociera la información de que Jonathan Andic visitó tres días seguidos en la misma semana la montaña de España antes de la muerte de su padre, Isak, empresario y fundador de Mango, ahora la Justicia tiene en la mira un viaje relámpago que hizo meses después a Quito, Ecuador, en el que misteriosamente desapareció el celular que tenía el día de los hechos, el 14 de diciembre del 2024.
El celular que la Mossos d’Esquadra -la Policía catalana- intervino en septiembre de 2025, a medida que avanzaba la investigación, no es el mismo que tenía el día de la excursión con su padre. Andic cambió su iPhone 14 por un iPhone 16 Pro después de una supuesta “desaparición” del primero. “Le fue robado en Quito (Ecuador) en un viaje relámpago que realizó de ida y vuelta”, contó su secretaria. La jueza sostiene además que “borró” el contenido del antiguo.
Según publicó el medio La Vanguardia, en Ecuador no se formalizó ninguna denuncia por robo ni por pérdida. Lo que sí sorprendió a los Mossos es que ese celular “nunca se activó en Quito”.
Para la Justicia, el silencio de ese teléfono es “un indicio más” para sospechar de Jonathan y también apunta a que el dispositivo nunca llegó a viajar fuera de España y que se destruyó de manera premeditada para evitar que cayera en manos de los investigadores. Entonces, el hombre de 45 años podría haber aprovechado el viaje para decir que se lo robaron y así tener una coartada.
El teléfono que estrenó tras el viaje fue el que el 9 de septiembre entregó en mano a los Mossos cuando se lo pidieron tras mostrar una orden judicial. Él facilitó las claves de acceso y se mostró con voluntad para cooperar. Igualmente, cuando fue detenido el martes de esta semana, Andic llamó a uno de sus abogados luego de que los agentes le pidieran el teléfono. El magistrado le dijo que lo dejara en su vivienda y que esperara una orden judicial para entregarlo.
Al ser interrogado, Jonathan aseguró que el cambio de teléfono era una práctica “habitual” entre los altos mandos de Mango por cuestiones de “seguridad” y negó cualquier trueque relacionado con la muerte de su padre.
La investigación además determinó que cuando el acusado volcó al celular nuevo los datos guardados en la nube, no descargó los mensajes de WhatsApp y eliminó así cualquier conversación anterior y posterior a la muerte de Isak Andic.
Según publicó el diario El Mundo, amigos de Jonathan revelaron que se refugió en el judaísmo junto a su esposa, la influencer Paula Nata, tras la muerte de su padre, que también profesaba esa religión.
Nata se convirtió al judaísmo y se cambió el nombre por otro hebreo. Ambos se casaron en una ceremonia religiosa posterior a la muerte de Isak a la que apenas asistió una decena de personas.
Ellos se habían casado en septiembre del 2024 por civil. Antes de la tragedia en las montañas españolas, la pareja tenía prevista una lujosa boda en el hotel Six Senses de Ibiza que iba a pagar Isak Andic, de acuerdo con el medio español. Sin embargo, las versiones sobre este tema marcan que a Jonathan no le habría gustado que su padre exigiera que tuviera un acuerdo prenupcial para proteger su fortuna.
De todos modos la celebración se canceló porque Isak murió y Nata quedó embarazada de un niño, que nació 10 meses después de la tragedia.
El empresario de 71 años—quien creó una de las mayores firmas de moda del mundo, con alrededor de 2800 tiendas, y fue considerado el hombre más rico de Cataluña— murió cuando cayó unos 150 metros mientras hacía senderismo con Jonathan en un lugar de montaña a las afueras de Barcelona.
Fue justamente Jonathan quien hizo un llamado para pedir ayuda cuando su padre se accidentó. Al arribar personal de emergencias al lugar, el hijo de la víctima les contó que iba unos metros por delante cuando escuchó ruido de desprendimiento de piedras, giró y vio al hombre precipitarse montaña abajo.
Más tarde, las incongruencias y contradicciones mostradas en su discurso llamaron la atención de las autoridades, que terminaron por involucrarlo en el caso. Tras las investigaciones, un año y medio después, el hombre fue detenido el martes Horas después, pagó una fianza millonaria para evitar la cárcel y salió en libertad.
Otro detalle encontrado que aportó a la investigación fue una huella forzosa del presunto resbalón, que no podría haberse originado de forma natural por la resbalada. La información que dieron los Mossos d’Esquadra, que recogieron hasta cuatro reconstrucciones de la pisada, concluyó que Isak debería haber frotado intensamente contra el suelo hasta en cuatro ocasiones para dejar esa señal.
De acuerdo con lo publicado en el diario La Vanguardia, se debería haber realizado “de forma deliberada, ejerciendo presión en el suelo, (...) porque dicha marca no se puede realizar de forma fortuita”, indicaron desde la fuerza.
El informe de la autopsia detalló que el cuerpo presentaba lesiones incompatibles con una caída accidental y que la caída fue “como si se hubiera lanzado por un tobogán, con los pies por delante”.
Otro dato que llamó la atención de los investigadores fue que Isak Andic era un excursionista experimentado y conocía bien el área.

