Polémica en Italia por su participación en la cumbre contra el “terrorismo rojo” de EE.UU.

Pese a los ataques de Donald Trump, Giorgia Meloni decidió a mandar a un representante a un evento en Washington que despierta gran perplejidad
- 🎯 Meloni envía a Washington a Nicola Molteni, subsecretario del Interior, para la cumbre inusual convocada por Marco Rubio; 60 países invitados, entre ellos Argentina.
- ⚠️ La cumbre busca una cruzada contra el llamado “terrorismo rojo” de la izquierda, una amenaza que muchos diplomáticos no comparten.
- 🗺️ El término “terrorismo rojo” se vincula a la orden ejecutiva de Trump que declaró terrorista a Antifa, movimiento descentralizado sin líder.
- 🧊 La relación Meloni-Trump está tensa: se vieron en la cumbre de la OTAN en Ankara y Meloni apareció fría; Trump siguió criticando su apoyo en Irán.
- 🧭 La elección de enviar a un subsecretario en lugar de un alto cargo sorprendió a muchos; varios invitados enviaron funcionarios de menor rango.
- 🗣️ Reacciones de la oposición: Bonelli (Alianza Verdes e Izquierda) la califica de grave y acusa sumisión a Trump, denunciando ataques a la disidencia.
- 🗳️ Otros opositores: Amendola describe la misión como vergonzosa; M5E señala afinidad ideológica con Trump; Magi exige explicaciones y advierte del “peligro” para democracias liberales.
- 🔎 Implicaciones: la medida alimenta críticas de que Meloni se subordina a Trump y genera perplejidad entre los 60 países asistentes.
ROMA.- Después de los humillantes ataques de Donald Trump a su examiga, Giorgia Meloni, causó polémica en Italia su decisión de enviar a un representante a una inusual cumbre contra el “terrorismo rojo” a la que convocó el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, este jueves en Washington.
Pese a que se analizó no mandar a nadie o, en todo caso, a alguien de muy bajo rango después de las agresiones -la más brutal, cuando la semana pasada en vísperas de una cumbre en una foto junto a ella escribió en sus redes sociales “se necesita una perimetral”-, la premier italiana, como si nada hubiera pasado, decidió enviar a Washington a Nicola Molteni, subsecretario del ministerio del Interior que se ocupa de temas de seguridad.
La cumbre, a la que fueron invitados 60 países -y en la que participará también la Argentina- es un evento que ha causado perplejidad en ámbitos diplomáticos porque llama a una cruzada en contra del presunto peligro del “renacimiento del terrorismo internacional de extrema izquierda”, una amenaza que muchos no ven tan así.
Su origen se remonta a la orden ejecutiva de Trump después del homicidio de Charlie Kirk -asesinado, en verdad, por un joven crecido en ambientes MAGA-, cuando definió al movimiento Antifa (contracción de la palabra anti-fascista) “una organización terrorista interna”.
Nacido en 2016 después de la primera elección de Trump, este movimiento no tiene ningún líder, está organizado en células locales autónomas y hace campaña militante contra todas las acciones que considera autoritarias, homófobas, racistas o xenófobas, recordó el Corriere della Sera.
Aunque Meloni y Trump -distanciados por la guerra en Irán y el ataque al papa León XIV-, volvieron a cruzarse la semana pasada en la cumbre de la OTAN en Ankara, Turquía -hasta debieron compartir una mesa, pero estaban prudentemente sentados lejos-, su relación aparece más que quebrada.
Meloni, que siempre soñó con ser el “puente” entre su amigo Trump y la Unión Europea, pero que en las últimas semanas fue humillada una y otra vez, lució “gélida” en Ankara. Ella prefirió dar vuelta la cara y mirar para otro lado cuando el líder de la Casa Blanca llegó para la foto de familia, según todos pudieron notar.
Entonces pese al revuelo mediático por el brutal ataque de la “perimetral” -al que ella prefirió no responder-, el mandatario volvió a insistir con cuestionar a Meloni por la falta de apoyo de Italia a su aventura bélica en Irán: “Es una buena persona, pero no estuvo para nosotros”, remarcó.
En este contexto de relación congelada y maltratos que se van acumulando, causó sorpresa que Meloni decidiera enviar a alguien y, más aún, al subsecretario Molteni, a la cumbre contra el “terrorismo rojo”. Un evento tan extraño al que muchos de los 60 países invitados en todo caso prefirieron mandar a funcionarios de la órbita diplomática, de menor rango.
La oposición de centroizquierda, que siempre denunció a Meloni por su sumisión a Trump y que se había ilusionado con que después del último brutal ataque iba a haber un cambio de rumbo, puso el grito en el cielo.
“La decisión del gobierno de Meloni de enviar a un subsecretario a la cumbre convocada por Estados Unidos contra el llamado ‘terrorismo rojo’ es un asunto muy grave”, reaccionó Angelo Bonelli, líder de Alianza Verdes e Izquierda.
“Una vez más, Italia ha optado por subordinarse a la lógica autoritaria de Donald Trump. En Estados Unidos, estudiantes que protestan en defensa de Palestina, universidades, ciudadanos que se manifiestan contra el ICE e incluso periodistas, han sido tachados de terroristas. Todo aquello que no se ajusta al pensamiento trumpista se convierte en una amenaza que debe ser reprimida”, denunció.
“Es necesario combatir el terrorismo en todas sus formas, pero lo que presenciamos aquí no es una lucha contra el terrorismo, sino una guerra declarada a la disidencia. Quienes desafían a Trump son criminalizados y tildados de terroristas. Italia debería haberse distanciado de esta iniciativa en lugar de legitimarla con su presencia. La democracia se defiende garantizando la libertad de protesta, de información y de disidencia, no participando en nuevas cazas de brujas ideológicas”, sumó.
Enzo Amendola, exministro de Asuntos Europeos, del Partido Democrático (PD), el principal de la oposición, habló directamente de una “misión vergonzosa” para congraciarse con Trump.
Coincidió la senadora del Movimiento Cinco Estrellas (M5E), que además de subrayar que la decisión “confirma la afinidad ideológica entre Meloni y Trump”, denunció que es “un intento desesperado de la primera ministra por volver a caer en gracia del presidente estadounidense, incluso a costa de adoptar el modelo trumpista cuasifascista”.
Riccardo Magi, de +Europa, directamente reclamó una marcha atrás y explicaciones de por qué Italia participa de semejante cumbre: “Si el gobierno de Meloni fuera serio y no vasallo, debería explicarle claramente a Rubio que, hoy en día, no existe un ‘peligro rojo’ trasnacional, sino que el verdadero ‘peligro subversivo’ para las democracias liberales es la involución iliberal de los Estados Unidos de Trump”.

