Toda la Argentina en una sola página

Perú entra en el segundo día de recuento de balotaje envuelto en la incertidumbre y con nerviosismo en los mercados

Perú entra en el segundo día de recuento de balotaje envuelto en la incertidumbre y con nerviosismo en los mercados
Dufume
el-mundo

Con el 93% de las mesas escrutadas, Keiko Fujimori y Roberto Sánchez están separados por décimas; el recuento promete ser largo y la incertidumbre política impacta en los mercados y la gobernabilidad

LIMA.– “Jornada cerrada pero con final abierto”, tituló este lunes el diario peruano El Comercio. Perú amaneció otra vez al borde de una definición milimétrica. Con el 93% de las mesas contabilizadas, el balotaje presidencial mostraba el lunes un empate técnico entre la conservadora Keiko Fujimori y el progresista Roberto Sánchez, en lo que ya es la octava segunda vuelta de la historia reciente del país y una más en la larga serie de desenlaces ajustados que marcaron su vida política.

La incertidumbre política ya se empezó a trasladar a los mercados. La bolsa de Lima cayó 1,53% en el inicio de las operaciones y las empresas peruana que cotizan en Estados Unidos operaban este lunes a la baja

Según el conteo oficial de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), Fujimori, candidata de Fuerza Popular, obtenía el 50,1% de los votos frente al 49,9% de Sánchez, de Juntos por el Perú. La diferencia, de apenas décimas, anticipa un cierre de escrutinio prolongado y bajo tensión, en línea con los antecedentes recientes. En 2016, Pedro Pablo Kuczynski superó a la propia Fujimori por solo 41.057 votos (0,2 puntos), y en 2021 Pedro Castillo la derrotó por 44.263 sufragios (0,3 puntos).

En ese contexto, el titular del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), Roberto Burneo, advirtió que el resultado final podría demorar hasta 30 días y llamó a la ciudadanía a mantener la calma y actuar con responsabilidad democrática. El antecedente inmediato refuerza esa cautela, ya que el cómputo definitivo de la primera vuelta del 12 de abril se conoció más de un mes después de los comicios.

La incertidumbre también se alimenta de un clima político enrarecido, donde las versiones cruzadas sobre un eventual triunfo, tal como festejaron los partidarios de ambos candidatos, encuentran un terreno fértil en la polarización. En un país que acumula una década de inestabilidad, la falta de un ganador claro prolonga la sensación de fragilidad institucional.

Ambos postulantes se mostraron prudentes, aunque con tonos distintos. “Hasta el momento no hay ningún ganador en esta contienda”, señaló Fujimori desde un hotel de Lima, en un llamado a la paciencia de sus seguidores. Sánchez, en cambio, optó por un mensaje más celebratorio frente a la plaza San Martín, donde agradeció a los pueblos indígenas, campesinos y sectores vulnerables “que han decidido venir a recuperar el gobierno para el pueblo”, pero luego afirmó que espera que continúe el conteo oficial.

Más allá de quién termine imponiéndose, el próximo presidente heredará un país de contrastes. Por un lado, una macroeconomía relativamente estable, con un crecimiento del PBI estimado en 3,4%. Por otro, una estructura social profundamente desigual, donde siete de cada diez trabajadores se desempeñan en la informalidad y la inseguridad se convirtió en la principal preocupación ciudadana.

Esa dualidad también se refleja en la reacción de los mercados. En los días previos al balotaje, la moneda peruana y la Bolsa de Valores de Lima registraron caídas, en medio de la inquietud de los inversores ante la posibilidad de un giro en la política económica. El índice bursátil retrocedió más de 4%, con fuertes pérdidas en el sector minero, mientras que el sol (la moneda peruana) se depreció cerca de 2% frente al dólar en una sola jornada. Este lunes, los bonos peruanos registraron una ligera caída.

El mercado observa con cautela el escenario político en el que persiste la inestabilidad. Parte de esa preocupación se concentra en el futuro del Banco Central de Reserva (BCR) y, en particular, en la continuidad de su presidente, Julio Velarde, considerado por analistas y operadores como un ancla de estabilidad. En el cargo desde 2006 y ratificado por gobiernos de distinto signo, Velarde atravesó más de dos decenas de cambios en el Ministerio de Economía sin perder respaldo político.

Sánchez, durante la campaña amenazó con removerlo si llega al poder. La eventual salida de quien es visto como garante de la estabilidad monetaria introduce un factor adicional de incertidumbre sobre la inversión y el manejo macroeconómico. En paralelo, las propuestas del progresista de revisar concesiones mineras, aumentar el salario mínimo en un 33% y promover una nueva Constitución encendieron alertas entre los inversores, pese a sus reiteradas aclaraciones de que no expropiará activos.

Fujimori, en contraste, se presenta como una defensora del modelo económico vigente, con énfasis en la propiedad privada y la atracción de capitales. Su discurso apunta a ofrecer “orden” tanto en la economía como en la seguridad interna, una promesa que busca capitalizar el temor ciudadano frente al avance del delito. En el debate previo al balotaje, reivindicó el legado de su padre, Alberto Fujimori, y aseguró que podrá derrotar a la criminalidad con la misma firmeza con la que su gobierno enfrentó a Sendero Luminoso.

Sánchez, por su parte, construyó su candidatura con fuerte apoyo en zonas rurales y del sur del país, con un mensaje orientado a reducir desigualdades y dar mayor protagonismo a regiones históricamente postergadas. Su propuesta combina un mayor rol del Estado con la apertura a inversiones estratégicas, como el proyecto del Tren Bioceánico impulsado por China.

Según un análisis de la calificadora Fitch Ratings, la fragmentación del Congreso bicameral —donde ningún partido tendrá mayoría— y los persistentes problemas de gobernabilidad limitarán la capacidad de cualquier administración para impulsar reformas de fondo.

960324

Suscribite a nuestro newsletter

Un resumen de las noticias más relevantes directo en tu email.