Toda la Argentina en una sola página

Lula se llevó un triunfo de Washington cuando más lo necesitaba y adoptó un nuevo modo ante Trump

Lula se llevó un triunfo de Washington cuando más lo necesitaba y adoptó un nuevo modo ante Trump
Dufume
el-mundo

La delegación brasileña salió casi eufórica del inesperado encuentro con el presidente norteamericano, pero no se confía

AI
  • 🤝 Reunión entre Donald Trump y Lula da Silva en Washington generó optimismo en Brasil sobre avances en comercio y cooperación de seguridad.
  • 🛡️ Lula insistió en la soberanía brasileña, estableciendo que los límites son democracia y soberanía y que no se permitirá interferencia de EE. UU. en la política interna.
  • ⚖️ Temas pendientes para Brasil: comercio, sanciones a funcionarios brasileños y la oposición a clasificar a grupos como terroristas extranjeros sin complicar la soberanía.
  • 🕊️ Cautela entre diplomáticos brasileños:辺 advierten que la postura de Trump puede ser traicionera o errática y que las cosas pueden cambiar ante cualquier giro.
  • 🚫 Ausencia del secretario de Estado Marco Rubio en la reunión; estaba en el Vaticano, lo que podría haber influido en el tono de las conversaciones.
  • 🗓️ El encuentro, inicialmente previsto para marzo, se convocó de forma inesperada para el 7 de mayo; hubo retrasos y dudas sobre la agenda.
  • 🎯 Lula llevó una agenda clara con tres puntos principales (comercio, lucha contra el crimen organizado y sanciones a brasileños) y buscó ampliar la colaboración sin ceder soberanía.
  • 🤐 Lula evitó la prensa en el Salón Oval; luego habló desde la embajada de Brasil para compartir su visión y detalles del encuentro.
  • 🏛️ Se creó un grupo de trabajo para el combate al crimen organizado y otro para comercio, con la esperanza de frenar nuevas ofensivas comerciales de EE. UU.
  • 💶 En comercio electrónico, la moratoria de la OMC expiró; EE. UU. pidió una prórroga, Brasil se opuso y el acuerdo global sigue estancado en la OMC.
  • 📈 Analistas señalan que la reunión tiene valor político para Brasil y podría ayudar a Lula en su campaña si los resultados se mantienen a corto/mediano plazo.
  • 🔮 La pregunta queda en el aire: ¿Trump respetará la soberanía de Brasil? La respuesta podría depender de futuros encuentros y gestos de ambas partes.

La inesperada y larga reunión entre los presidentes de Estados Unidos, Donald Trump, y de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, en Washington, el jueves pasado, dejó a la delegación brasileña en un estado de casi euforia.

Sin embargo, pese al optimismo predominante entre los brasileños —que describieron como “buena” la predisposición del presidente estadounidense para discutir temas como comercio y cooperación de seguridad—, una fuente cercana al jefe de Estado de Brasil que viajó a la capital de Estados Unidos utilizó una expresión bíblica para explicar cómo el Palacio de Planalto se comportará a partir de ahora en relación con Trump: “Estén atentos y oren”.

En Brasil reina el optimismo respecto a los conflictos que siguen abiertos en el área comercial, la aplicación de sanciones contra funcionarios brasileños, y las iniciativas que la Casa Blanca no oculta, entre ellas la de pasar a considerar grupos criminales brasileños, como el Comando Vermelho y el Primer Comando da Capital, como organizaciones terroristas extranjeras. Sobre este último tema, el gobierno de Lula se opone de forma tajante, porque considera que esa decisión —que ya se tomó en relación con grupos como el Tren de Aragua— abriría la puerta a una injerencia no deseada de los Estados Unidos en Brasil, incluso en su territorio.

Pero ese optimismo convive con una cautela nada moderada. En palabras de fuentes diplomáticas brasileñas, “el gobierno de Trump es traicionero, errático. La reunión salió bien, pero las cosas pueden cambiar de un momento a otro”.

Un elemento no menor en la ecuación fue la ausencia del secretario de Estado, Marco Rubio, en la reunión del jueves. Rubio estaba en el Vaticano, y, coincidencia o no, no participó en las conversaciones con la delegación brasileña.

Para Lula, que no tiene mucha simpatía por el funcionario del gobierno de Trump, fue un alivio. Para fuentes diplomáticas brasileñas, la ausencia de Rubio podría, incluso, “haber ayudado a que la reunión transcurriera con tranquilidad”.

El encuentro entre los presidentes estaba previsto para marzo, pero la guerra en Medio Oriente retrasó la agenda. Nadie en Brasilia sabe explicar por qué la Casa Blanca, de forma inesperada para Brasil, convocó el encuentro para el 7 de mayo.

Algunos asesores internacionales de Lula estaban, incluso, de vacaciones cuando llegó la invitación. Las razones siguen sin estar claras, pero la reunión dejó al gobierno de Lula, que atraviesa tormentas complicadas dentro de su país, con sabor a victoria. Una victoria que, si se sostiene a corto y mediano plazo, podría ayudarlo en su campaña por un cuarto mandato, si las especulaciones sobre una eventual renuncia de Lula a su candidatura no se confirman en los próximos meses.

¿Por qué la alegría brasileña? Las explicaciones son varias.

El presidente de Brasil llegó a Washington habiendo planteado demandas muy específicas y con una agenda clara, centrada en tres puntos principales: comercio, combate al crimen organizado y sanciones personales a autoridades y funcionarios brasileños, que se impusieron después de una campaña muy intensa de líderes bolsonaristas en Washington, entre ellos Eduardo Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, condenado y preso por el intento de golpe de Estado del 8 de enero de 2023. Esa campaña se hizo sobre todo en el Departamento de Estado, que, cabe enfatizar, estuvo ausente del encuentro presidencial.

Lula pidió evitar la presencia de la prensa en el Salón Oval, práctica que es considerada una “cáscara de banana” por los diplomáticos brasileños. En otras palabras, una trampa de la que el jefe de Estado invitado puede salir muy mal parado. Ya ocurrió con líderes como el ucraniano Volodimir Zelensky, entre otros. Lula no quería ese tipo de exposición, y se impuso.

Fuentes del gobierno brasileño aseguran que el presidente de Brasil se limitó a ese pedido específico y afirman que la ausencia de la prensa en la Casa Blanca se debió a retrasos de agenda. La reunión siguió en el almuerzo, y Lula, finalmente, habló con los periodistas en la embajada de Brasil, un escenario mucho más amigable, sin duda alguna.

El brasileño pudo exponer su visión del encuentro y dar detalles sobre los temas que más le interesan a Brasil. Hasta pudo hacer bromas, cuando dijo que le pidió a Trump que sonriera y lo logró. La foto de ambos muestra a dos jefes de Estado descontracturados, algo que, hace poco tiempo, no habría sido posible en el caso de Lula y Trump. Es la foto del momento, y puede durar un suspiro. Por eso, diplomáticos brasileños recurren a la Biblia para expresar cómo creen que seguirá la relación bilateral: “Estén atentos y oren”, repiten muchos.

Lula pudo hablar de los tres temas principales de la agenda que llevó a Washington y le dijo a Trump, según comentaron fuentes brasileñas, que su gobierno estaba dispuesto a ampliar esa agenda todo lo que quisieran los Estados Unidos. Los límites, dijo el presidente de Brasil en el encuentro en la Casa Blanca, son dos: democracia y soberanía. El presidente brasileño no quiere más interferencias de los Estados Unidos en la política de su país, ni está dispuesto a ceder un milímetro de la soberanía brasileña. Sin cruzar ambas líneas rojas, comentó una fuente en Brasilia, “todos los temas están sobre la mesa: bienvenidos a Brasil”.

La firmeza de Lula fue comentada por su principal asesor internacional, el embajador Celso Amorim, que no estuvo presente en la reunión en Washington. En entrevista al portal UOL, Amorim dijo que, después del encuentro en la Casa Blanca, “Trump va a pensar dos veces antes de tomar decisiones que vayan en contra de lo que desea Brasil”. La declaración del asesor de Lula no cayó bien entre figuras del mundo MAGA, entre ellas el exasesor de Trump James Miller, que publicó la entrevista en sus redes, en tono irónico y crítico.

Lo que Amorim quiso transmitir fue la importancia de hablar de soberanía en una conversación con Trump. Lula llevó a Washington un mensaje que, en pocas palabras, tenía como objetivo dejar en claro que Brasil no es Venezuela, blanco de un ataque militar el 3 de enero de este año, ni es Ecuador, donde la cooperación entre las Fuerzas Armadas nacionales y las de Estados Unidos es cada día más estrecha, permitiendo la acción de militares estadounidenses en territorio ecuatoriano.

Brasil no integra el escudo “trumpista” de defensa, como tampoco lo integra México. Al hablar de soberanía, Lula trazó un límite. ¿Trump lo va a respetar? “Estén atentos y oren”, responden los funcionarios brasileños.

Tampoco será fácil resolver temas comerciales pendientes, y el gobierno de Lula lo sabe. Pero el presidente de Brasil ganó una batalla significativa. Se creó un grupo de trabajo, igual que se hizo para tratar el combate al crimen organizado, y en breve se sabrá si Brasil puede lograr frenar otra ofensiva comercial de los Estados Unidos.

En el encuentro también se habló de temas como minerales críticos, tierras raras y comercio electrónico. Sobre este último, las tensiones se elevaron en la reunión. El trasfondo del conflicto es que desde 1998 la Organización Mundial de Comercio (OMC) mantiene una moratoria que prohíbe imponer aranceles sobre las transmisiones electrónicas (streaming, descargas de música, películas, software, servicios en la nube, etc.). La moratoria expiró oficialmente el 30 de marzo de 2026, después de que las negociaciones fracasaran en la reunión de la OMC en Camerún. Estados Unidos pidió una prórroga por más de dos años, pero países como Brasil se opusieron. En Washington, Lula reiteró esa posición, y el acuerdo global sigue frenado en la OMC.

A partir del viernes pasado, empezó otro partido. Brasil se siente victorioso, pero sabe que la pelea sigue. Para el analista internacional Juan Tokatlián, “la reunión salió bien para Brasil y eso tiene un valor político”.

“Fue una reunión seria, y sería muy bueno que, como ocurrió en Colombia después de la reunión entre Petro y Trump, esta reunión ayudara a que los Estados Unidos no tengan ningún rol en la elección presidencial brasileña” agregó.

Tokatlián recordó que, en el caso de la reunión entre Trump y Petro, el secretario de Estado llegó más tarde y no habló. “En momentos de tensión y de dificultad, con un conjunto de situaciones delicadas en la agenda bilateral entre Trump y Petro, sorprendentemente se pudo hacer una reunión, que fue muy importante para Colombia y para Petro. Se aclararon varios de los puntos difíciles de la agenda bilateral, entre otros el tema de las drogas y la importancia de que Colombia aporte a la estabilidad post‑Maduro en Venezuela. Esa reunión facilitó mucho, tal vez impidió, la intromisión de Estados Unidos en la elección presidencial en Colombia (en mayo)”, añadió el analista internacional.

¿Tendrá Lula la misma suerte? Estén atentos y oren.

956113

Suscribite a nuestro newsletter

Un resumen de las noticias más relevantes directo en tu email.