El petróleo trepa el 10% por el temor a la expansión de una guerra regional tras la ofensiva sobre Irán

La incertidumbre sobre el futuro político iraní y el riesgo de una interrupción del suministro en el estrecho de Ormuz impulsan el precio del crudo y amenazan con reavivar la inflación global; la OPEP eleva la producción
LONDRES.– El precio internacional del crudo volvió a subir con fuerza y encendió las alarmas de los mercados globales, luego de que el conflicto en Medio Oriente dejara de ser un riesgo marginal para convertirse en la principal preocupación de los inversores. El petróleo subió un 10%, a 80 dólares por barril en el mercado bursátil.
“Si bien los ataques militares son en sí mismos un factor que favorece los precios del petróleo, el factor clave aquí es el cierre del estrecho de Ormuz”, dijo Ajay Parmar, director de energía y refinación de ICIS.
La incertidumbre sobre el futuro político de Irán y la posibilidad de una guerra regional prolongada comenzaron a impactar no solo en el comercio mundial, sino también en las perspectivas de inflación y estabilidad financiera.
La escalada se produjo tras los ataques de Estados Unidos e Israel que el sábado mataron al líder supremo iraní, el ayatollah Ali Khamenei. La ofensiva desató una respuesta inmediata de Teherán contra ciudades del Golfo Pérsico, mientras aerolíneas internacionales suspendieron vuelos y varios petroleros detuvieron su tránsito por el estratégico estrecho de Ormuz, una de las principales arterias del suministro energético mundial.
El primer riesgo para los mercados es la incertidumbre sobre qué ocurrirá ahora dentro de Irán, dado el complejo entramado institucional de la República Islámica, la naturaleza ideológica de su base de apoyo y el poder que conserva la Guardia Revolucionaria. Este escenario complica las perspectivas de los precios del petróleo, que acumulan semanas de subas y que ahora dependen tanto de la reacción de los países productores como de la seguridad del transporte marítimo en la región.
Hasta el momento, el crudo Brent ha subido alrededor de un 20% en lo que va del año, hasta situarse en torno a los 73 dólares por barril. Sin embargo, algunos analistas advierten que un conflicto prolongado que afecte el suministro podría impulsar el precio hasta los 100 dólares, con un eventual impacto de entre 0,6 y 0,7 puntos porcentuales sobre la inflación global.
El movimiento refleja un cambio en el comportamiento de los inversores, que comenzaron a buscar cobertura frente al deterioro geopolítico mediante la compra de activos considerados refugio, como los bonos del Tesoro estadounidense y el oro. El metal precioso, que tuvo un año récord en 2025, acumula una suba del 22% en lo que va de 2026, en contraste con el principal índice bursátil estadounidense, que apenas avanzó un 0,5% en el mismo período.
No obstante, algunos especialistas alertan sobre una posible subestimación del riesgo. A diferencia de episodios recientes –como la denominada “guerra de los 12 días” en Irán o los reiterados ataques rusos en Ucrania–, el actual escenario podría derivar en una crisis de mayor escala si fracasan los intentos de contención diplomática o si se produce una lucha interna por el poder en Teherán.
En ese contexto, los mercados se preparan para una semana de alta volatilidad. Mientras algunos analistas consideran que Irán podría carecer de capacidad para perturbar de forma sostenida el comercio energético en el Golfo y que el impacto sobre el crudo sería limitado, otros advierten que una interrupción prolongada del tránsito por Ormuz tendría consecuencias significativas para Europa, más dependiente del petróleo y el gas que atraviesan esa ruta tras la reducción del suministro ruso.
La evolución del conflicto será clave para determinar si el actual repunte del petróleo se consolida o si responde únicamente a una prima de riesgo geopolítico que podría disiparse en caso de una rápida desescalada. Entretanto, el alza del crudo amenaza con trasladarse a los precios de la energía y reavivar las presiones inflacionarias a nivel global, en un momento en que varias economías aún intentan consolidar su recuperación.
En este contexto, Arabia Saudita, Rusia y otros seis miembros de la OPEP+ aumentaron el domingo sus cuotas de producción de petróleo en 206.000 barriles diarios para el mes de abril, un volumen superior a lo previsto, ante la desestabilización del transporte de crudo derivada del conflicto de Irán.
En la reunión, prevista desde hace tiempo, participaron cinco miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Arabia Saudita, Irak, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Argelia) y tres aliados (Rusia, Kazajistán, Omán).
Los ocho miembros del grupo “acordaron un ajuste de la producción de 206.000 barriles diarios”, que “se aplicará en abril”, según un comunicado que no menciona la situación en Irán y se limita a invocar el equilibrio del mercado.
El incremento anunciado es superior a los 137.000 barriles diarios suplementarios que habían anticipado los expertos del sector antes de que estallara este sábado el conflicto en Irán.
Con todo, se espera no obstante que el precio del crudo aumente considerablemente en los próximos días.
Agencia Reuters y AFP