Toda la Argentina en una sola página

Efecto Velarde: la fórmula que mantiene a flote a la economía peruana en medio del caos político

Efecto Velarde: la fórmula que mantiene a flote a la economía peruana en medio del caos político
el-mundo

Con presidentes que se suceden a ritmo vertiginoso, la continuidad del Banco Central y su autonomía explican por qué los mercados no se inmutan ante cada crisis en Lima

AI
  • 🏛️ El Banco Central de Perú, dirigido por Julio Velarde desde 2006, ha mantenido la estabilidad macroeconómica pese a la inestabilidad política.
  • 🗳️ La política peruana ha visto ocho presidentes en diez años, con varios destituidos o fugaces que entran y salen rápidamente.
  • 🧑‍💼 El último caso destacado es José Jerí, destituido tras cuatro meses por presuntas influencias con empresarios chinos.
  • 💹 A pesar de los escándalos, los mercados no reaccionaron: la bolsa no cayó y el sol no se devaluó tras la moción de censura.
  • 🎙️ En Davos, Velarde resaltó la autonomía del Banco Central como clave para la estabilidad, incluso con turbulencias políticas.
  • 📈 Proyecciones 2025: inflación 1,5%, crecimiento 3,44% y reservas internacionales equivalentes al 30% del PIB.
  • 🧭 El modelo económico peruano se basa en estabilidad, apertura y un Banco Central fuerte; la Constitución respalda estas claves.
  • 🏛️ La independencia y el marco técnico meritocrático del Banco Central han sido la base de la confianza de inversores y de la economía.
  • 🏆 Reconocimientos internacionales: The Banker (Financial Times) lo ha nombrado Banquero Central de las Américas en 2020 y 2022.
  • 🌿 Velarde describe su liderazgo como “una caña que se dobla” para enfrentar vientos y mantener la ruta hacia la estabilidad.
  • 🌍 En conjunto, Perú continúa atrayendo inversiones, exportando y creciendo de forma sostenida gracias a un marco jurídico confiable y a la estabilidad del Banco Central.

La puerta giratoria del Palacio de Gobierno peruano, con ocho mandatarios en diez años, la mayoría destituidos no mucho después de arrancar, tiene como contraste la fortaleza del Banco Central, donde la misma persona lleva 20 años como presidente con la estabilidad como bandera.

Porque si la política peruana es un festival de legisladores inoperantes, absortos en sus propios intereses, y presidentes fugaces que entran a toda fanfarria y caen velozmente en desgracia, la economía es una de las más estables de América Latina, con una sólida política monetaria que sostiene con robustez el sistema.

El último en salir en la lista de líderes evanescentes fue José Jerí, el presidente que después de solo cuatro meses fue destituido esta semana bajo sospechas de tráfico de influencias con empresarios chinos. Por no hablar del escándalo farandulero de haber sostenido largas reuniones nocturnas, por así decirlo, en el Palacio de Gobierno, con varias mujeres que luego accedieron a cargos públicos.

La economía, en cambio, no se dio por enterada de estas oscuras jugadas, ni tampoco de la sesión del Congreso que se sacó de encima a Jerí con una moción de censura que lo despachó a su casa. Al otro día de la destitución, al revés de otros países, en Perú no cayó la bolsa de valores ni se devaluó el sol, la sólida moneda local. Nadie entró en pánico. Como si los mercados se dijeran: todo bien, no pasa nada, solo echaron a otro de esos presidentes.

Mucho tiene que ver con esto la confianza que le imprime a la economía peruana Julio Velarde, el hombre que lidera el Banco Central desde 2006 con celebrado talento. Un economista que se sabe adaptar a las circunstancias para sostener la estabilidad económica y sortear los tiempos difíciles, como la crisis financiera internacional de 2008 o los efectos de la pandemia de Covid–19 de 2020.

Para ilustrar la fortaleza de las instituciones técnicas frente al tembladeral de la política, Velarde hizo alusión en el reciente Foro de Davos a la cantidad de jefes de Estado que pasaron por el sillón presidencial desde que asumió al frente del Banco Central, hace dos décadas, señalando la importancia de trabajar con autonomía.

“Hemos tenido nueve presidentes y el tipo de cambio casi no se ha movido –variando apenas un 1% un día para corregirse al siguiente– mientras que el rendimiento de los bonos se ha mantenido estable; esto demuestra que, a pesar de la volatilidad política, el crecimiento no ha sido tan malo y que hoy gozamos de una estabilidad mucho mayor que en las décadas pasadas gracias a la independencia de nuestras instituciones", dijo el directivo peruano ante la élite económica mundial.

Los resultados de 2025 le dan la razón: inflación de 1,5%, crecimiento de 3,44%, reservas internacionales de 30% del PBI. Todo lo cual pone de relieve cómo se mantuvo aislada la economía de los vaivenes en el Poder Ejecutivo, donde el presidente de ayer no es el mismo de hoy, y el de hoy quizás no sea el de mañana.

Parece una vida desde que fue designado en el Banco Central en la segunda presidencia de Alan García, quien estaba de vuelta en el gobierno después de haber terminado su primera gestión con un ciclo de inflación desbocada (1985-1990). De regreso, García se dispuso a mantener la previsibilidad que ahora regía en la economía, sin sobresaltos, con seguridad jurídica, apertura de mercados y baja inflación.

Durante una presentación en San Pablo en septiembre pasado, Velarde lamentó las décadas perdidas de 1970 y 1980 en América Latina, y comparó el desempeño latinoamericano, de populismo e inflación, con el asiático, donde la disciplina macroeconómica permitió el desarrollo sostenido.

El modelo económico de estabilidad y apertura que pasó a regir después en Perú no fue puesto en cuestión por ninguno de los siguientes mandatarios, salvo el también efímero Pedro Castillo (2021-2022), que de todos modos no introdujo cambios. Y si bien las claves del modelo peruano están cinceladas en la Constitución, en la práctica, la piedra angular ha sido el rol eminente del Banco Central.

“El Banco Central ha sido la institución pilar y base sobre la cual se ha desarrollado y potenciado la estabilidad político–financiera. En 1993 se da un cambio en la ley orgánica que le prohíbe generar crédito a favor del sector público tanto de manera directa como indirecta. Ahí se acabó la inflación. Si a eso le agregas la incorporación de un cuerpo técnico altamente tecnificado y meritocrático, más directorios que acompañaron el quehacer técnico, tienes la fórmula bajo la cual se ha sostenido la economía en buenas condiciones hasta hoy”, dijo a LA NACION el economista y académico Juan José Marthans, amigo y colega de Velarde, con quien trabajó como miembro del directorio del Banco Central.

Velarde fue ocupando distintas responsabilidades en la función pública hasta su nombramiento como presidente de la poderosa entidad monetaria. Desde entonces, se ha vuelto una personalidad de extrema confianza, un hombre de cuya sabiduría y experiencia nadie quiere prescindir.

“El suyo es un liderazgo de mucha ascendencia en muchas generaciones de economistas en Perú. Siempre ha sido un analista económico muy relevante y cuando se ha comprometido con la actividad pública, en este caso el Banco Central, su opinión ha sido muy escuchada por todos. Nadie en Perú, ninguno de los políticos que se candidatean para la presidencia, sea del partido que sea, quiere dejar de contar con la permanencia de Julio Velarde como presidente del Banco Central”, dijo Marthans.

Distinguido fuera de Perú, la revista The Banker, del grupo editorial Financial Times, lo nombró dos veces, 2020 y 2022, como el "Banquero Central de las Américas“.

“Pocos en América Latina han ocupado un cargo y gozado del respeto internacional sostenido durante tanto tiempo como Julio Velarde. Al frente del Banco Central de Perú desde 2006, Velarde se ha mantenido como una figura tranquilizadora, tanto en términos políticos como económicos, incluso durante tiempos convulsos”, señaló The Banker.

De visita en Buenos Aires en diciembre pasado, Velarde enumeró los factores que le permitieron a su país bajar la inflación, apuntalar el crecimiento y reconstruir la confianza en el sol: responsabilidad fiscal, flexibilidad en el uso de instrumentos y acumulación de reservas. “Más que ser un roble firme, hay que ser una caña, que se dobla. Hay que tener flexibilidad para enfrentar los vientos y adaptarse. Lo que importa es el camino”, señaló. Eso incluye intervenir para “suavizar la volatilidad”.

Perú recibe inversiones, exporta y crece de manera sostenida. Tiene un marco jurídico confiable y una estabilidad insuperable. Los problemas de pobreza, desigualdad e informalidad también están ahí, pero dependen de decisiones sobre todo políticas. Y los políticos, con sus intereses, querellas y devaneos, no han estado a la altura de un gigante como el Banco Central, coloso imperturbable, y su seguro conductor.

945471

Suscribite a nuestro newsletter

Un resumen de las noticias más relevantes directo en tu email.