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Récord en la actividad que no llega al bolsillo: las señales detrás del modelo Milei que preocupan a los economistas

Récord en la actividad que no llega al bolsillo: las señales detrás del modelo Milei que preocupan a los economistas
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El repunte se concentra en sectores que generan dólares, mientras los vinculados al empleo y al consumo interno siguen rezagados y los salarios reales no logran recuperarse

AI
  • 🔄 Paradoja entre alta actividad y bajo bienestar: la economía crece, pero la población no siente una mejora general en su vida cotidiana.
  • 📈 EMAE al alza: enero sube 0,4% (diciembre 1,8%), nuevo máximo histórico; +1,9% interanual y +6,4% respecto al nivel previo a Milei.
  • 👥 Actividad por habitante: ajustada por población, cae 6,8% desde el pico de 2011 y está apenas en línea con el promedio prepandemia.
  • 💵 Ingresos de los hogares: ingreso disponible mejora pero sigue por debajo de máximos de 2015 y de niveles prepandemia; descontando servicios, la brecha persiste.
  • 💳 Salarios vs costo de vida: salario privado promedio en la CABA continúa por debajo de la canasta; con ingreso disponible la brecha es mayor y negativa en términos históricos.
  • 🛒 Consumo: consumo privado total en récord (8,9% en dos años), pero por habitante está 2% por debajo de 2017 y similar a 2011.
  • 🧩 Desigualdad sectorial: el crecimiento de enero se concentra en agro, minería y finanzas; industria y comercio muestran caídas.
  • 📊 Ganadores vs perdedores desde nov 2023: sectores exportadores >15% por encima; sectores ligados al mercado interno alrededor de -5% y estancados desde mediados de 2025.
  • 🧭 Empleo y poder adquisitivo: la economía crece donde hay menos empleo; mayor desempleo en 2025 y deterioro del poder adquisitivo.
  • 🗺️ Dimensión territorial: confianza del consumidor es más alta en el interior que en el Gran Buenos Aires; señales de deterioro de la imagen del Gobierno.
  • 💸 Infraestructura salarial e inflación: salarios privados en enero +2,1% vs inflación +2,9%; salarios reales caen; sector público acumula caídas cercanas al 18% en términos reales.
  • ⏳ Inflación y desinflación: la desinflación pierde impulso; marzo podría superar 3%; inflación anual se mantiene por encima del 30% y se ven efectos de tarifas y combustibles.
  • 🔮 Perspectivas y reactivación: la reactivación depende de ingresos y crédito; sin avances, el crecimiento continúa pero con impacto limitado en el empleo.
  • 🛠️ Composición del consumo: el impulso reciente provino principalmente de bienes durables e importados; el consumo masivo aún muestra recuperación débil.

“La gente dice ‘no llego a fin de mes’. Y al mismo tiempo el Indec muestra que el nivel de actividad es el más alto de la historia”, planteó la semana pasada el economista Ricardo Arriazu en un seminario organizado por La Gaceta de Tucumán. “¿Alguien miente? No… es consistente”, concluyó el reconocido analista.

La frase sintetiza una de las principales paradojas que atraviesa la economía argentina durante el gobierno de Javier Milei —algo que ya generó tensiones entre funcionarios y analistas privados—: indicadores como el Producto Bruto Interno (PBI) o el consumo se encuentran en niveles récord, pero esa mejora no se percibe de forma generalizada en el bienestar de la población.

El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), que elabora el Indec, encadenó en enero su segundo mes consecutivo de suba, con un avance de 0,4% mensual tras el salto de 1,8% en diciembre, y alcanzó un nuevo máximo histórico. En términos interanuales, la actividad creció 1,9% y se ubica 6,4% por encima del nivel previo a la asunción de Milei.

Pero ese número agregado tiene una salvedad central. “Estos niveles de actividad no se traducen en un bienestar en máximos históricos”, señaló la consultora Analytica. Al ajustar la serie por población —una métrica más representativa del bienestar—, la actividad por habitante se ubica 6,8% por debajo del pico de 2011 y apenas en línea con el promedio previo a la pandemia, calculó en un informe.

El mismo contraste aparece en los ingresos. Datos de la consultora Eco Go muestran que, si bien el ingreso disponible de los hogares registró cierta mejora durante la actual gestión, se mantiene claramente por debajo de los niveles alcanzados en la década pasada. Descontando el peso de los servicios —como tarifas, transporte, educación y salud—, el ingreso disponible sigue lejos de los máximos de 2015 y también por debajo de los niveles previos a la pandemia, destaca.

Otro indicador refuerza esa lectura: la relación entre salarios y costo de vida. Según Eco Go, el salario privado registrado promedio continúa por debajo del costo de una canasta representativa en la Ciudad de Buenos Aires, y si se considera el ingreso disponible —es decir, lo que queda tras pagar servicios— la brecha es aún mayor. En términos históricos, esa distancia se mantiene en terreno negativo y lejos de los niveles de hace una década.

El consumo también refleja esa dualidad. Marcos Cohen Arazi, economista del Ieral de la Fundación Mediterránea, destacó que el consumo privado total se encuentra en niveles récord y acumuló un aumento de 8,9% en los primeros dos años de la gestión Milei. Pero medido por habitante, sigue 2% por debajo de 2017 y en niveles comparables a los de 2011.

Ese contraste permite poner en perspectiva el problema: el deterioro del poder adquisitivo y de las condiciones de vida no comenzó con la actual gestión, sino que arrastra al menos 15 años de estancamiento, con algunos períodos breves de mejora. Sin embargo, los economistas coinciden en que el actual esquema económico tiende a profundizar ciertas diferencias.

“La recuperación continúa siendo extremadamente heterogénea”, advirtió la consultora LCG. Según sus cálculos, casi todo el crecimiento de enero se explicó por el agro, la minería y la intermediación financiera, mientras que el resto de los sectores mostró caídas.

La divergencia también se observa en la dinámica acumulada desde el inicio de la gestión. De acuerdo con Invecq, los sectores “ganadores” —vinculados a exportaciones— se ubican más de 15% por encima del nivel de noviembre de 2023, mientras que los “perdedores” —más ligados al mercado interno— todavía están cerca de 5% por debajo y se mantienen prácticamente estancados desde mediados de 2025.

Esa es la clave del momento económico: la economía crece donde menos empleo genera y sigue débil donde más trabajo concentra. Es uno de los puntos que explica la suba del desempleo durante 2025.

Mientras los sectores dinámicos se ubican muy por encima de los niveles previos al cambio de gobierno, la industria y el comercio continúan en caída interanual y la construcción apenas logra recuperarse desde niveles muy bajos. En ese contexto, el modelo empieza a mostrar ganadores y perdedores claros: los sectores que generan dólares crecen, pero los que generan más empleo siguen rezagados.

Esa lógica también tiene una dimensión territorial. Según Econviews, la confianza del consumidor es hoy más alta en el interior del país que en el Gran Buenos Aires, reflejando el mayor dinamismo de las economías regionales frente a las zonas más dependientes de la industria y el consumo. En ese marco, la consultora advierte que ya se observan señales de deterioro en la imagen del Gobierno.

En paralelo, el frente de los ingresos aparece como uno de los principales límites. Según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), en enero los salarios privados registrados crecieron 2,1%, por debajo del 2,9% de inflación. En la comparación con noviembre de 2023, los salarios privados están 2,3% por debajo en términos reales, mientras que los del sector público acumulan caídas cercanas al 18%.

La dinámica reciente muestra que la recuperación del salario real sigue siendo frágil.

Además, el proceso de desinflación perdió impulso. Tras el 2,9% de febrero, con nueve meses acumulados sin desaceleración, las proyecciones privadas ubican a marzo arriba del 3%, afectado por subas de tarifas, alimentos y combustibles. A eso se suma que el mercado todavía no termina de incorporar los efectos de segunda ronda derivados del aumento de los precios internacionales (combustibles, sobre todo), lo que podría sostener la presión inflacionaria en los próximos meses.

Para el conjunto del año, las estimaciones se mantienen por encima del 30%, un nivel que dificulta una recomposición rápida del poder adquisitivo con paritarias que viajan muy por detrás de esos niveles.

Ese contexto condiciona la recuperación de los sectores más rezagados. “La reactivación dependerá de que mejoren los ingresos de las familias y se reactive el crédito”, señaló la consultora de Orlando Ferreres. Invecq coincidió: “Mientras eso no ocurra, el crecimiento agregado continuará, pero con impacto limitado en el empleo”.

En paralelo, la composición del consumo refuerza la fragmentación. Invecq consideró que el crecimiento reciente estuvo impulsado principalmente por bienes durables e importados, mientras que el consumo masivo apenas mostró una recuperación tras la fuerte caída previa.

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