El Gobierno sale a pelear el punto débil del modelo: el malhumor en la calle
Con datos de SIPA, entiende que el salario no perdió con la inflación, pese a los informes de EPH y Salarios del Indec; denuncia que el desempleo estaba subestimado
- 🧭 El Gobierno busca contrarrestar la sensación de “no llego a fin de mes” con datos oficiales y sostiene que no hay deterioro en salarios y empleo.
- 📊 Se apoya en SIPA (salarios privados registrados) y utiliza un recálculo del desempleo restando Potenciar Trabajo para afirmar que el desempleo actual es similar al 7,5% de Q4-2023.
- 💵 Sobre salarios, Indec y SIPA muestran trayectorias distintas: el índice de salarios del Indec sube, luego cae por inflación; el SIPA registra un aumento cercano al 3% en el periodo reciente que incluye bonos no remunerativos.
- 🤝 Las paritarias incluyen sumas no remunerativas temporales que no impactan el salario paritario pero sí el ingreso real; el Gobierno busca un piso salarial para evitar cierres y permitir mejoras si pueden.
- 📚 Hay diferencias entre fuentes: la EPH es una encuesta que capta ingresos informales, el Ripte cubre salarios de trabajadores con al menos 13 aportaciones y el Indec mide el salario por puesto.
- 📈 En empleo, el Gobierno afirma crecimiento del empleo total y privado entre 2023 y 2025 (0,4% y 1,7%), pero el 4T-2025 muestra deterioro para asalariados registrados, mientras los no asalariados mejoraron.
- 💼 Existe una brecha de ingresos a favor de monotributistas frente a trabajadores privados; los cuentapropistas crecieron y el empleo privado registrado cayó más de 180.000 desde que Milei asumió (8 meses sin crecimiento).
- 💡 Los precios relativos de los servicios públicos (luz, gas, agua, transporte) suben más que la inflación, lo que reduce la porción de ingresos para otros gastos y alimenta la sensación de no llegar a fin de mes.
- 🧠 Economistas señalan que, más allá de salarios, el ingreso disponible del hogar puede ofrecer otra lectura del consumo; hay diferencias entre consultoras y UTDT, pero la tendencia es de recuperación desde la devaluación, aún por debajo de noviembre de 2023.
Pese a que Javier Milei habló días atrás de un “trimestre difícil” para los argentinos al comienzo de este año, el Gobierno saldrá a pelear con uñas y dientes —también con datos oficiales— la causa que sostiene bien arriba en las encuestas de opinión a la sensación del “no llego a fin de mes”.
Con base en datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), pero también con un inusual “recálculo” del dato de desempleo separando planes sociales que se arrastraban desde el kirchnerismo, buscará instalar que, en rigor, no existe deterioro de los principales indicadores socioeconómicos vinculados al bolsillo del consumidor: los salarios y el empleo.
En el Gobierno entienden que el desempleo estaba subrepresentado al comienzo de la gestión de Milei, y que el Índice Salarios del Indec, los ingresos medidos por la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) o el Ripte no logran reflejar el total de lo que efectivamente pagan las empresas a los trabajadores. En ese sentido, dicen, el dato que sí lo capta es el SIPA, por lo menos para los trabajadores privados registrados, una parte de la torta total.
Sobre los ingresos o salarios, la Secretaría de Trabajo estimó que, con una base 100 en noviembre de 2023 -en el arranque del Gobierno-, la evolución del índice salarios del Indec muestra un deterioro inicial, una fuerte recuperación y una suba, en los últimos seis meses, por debajo de la inflación que deja a los salarios un 4% por abajo del inicio de la gestión libertaria. Un recorrido similar hace la curva del salario medio del SIPA, pero en septiembre pasado —con la aceleración de los precios— se sostiene e incluso mejora un 3%, según una proyección a febrero. El Gobierno afirma que este último índice incluye incluso los bonos no remunerativos y otros extras.
“Esto se da a través de distintos premios, a veces, en la paritaria, donde se establecen algunas sumas provisoriamente no remunerativas que no impactan en lo que se llama el salario paritario, pero que sí intervienen en el ingreso real”, dijo en un encuentro con periodistas Julio Cordero, secretario de Trabajo, que aclaró que las paritarias en este Gobierno buscan un piso que no obligue a ninguna compañía a cerrar para poder pagar salarios, para que luego las empresas que puedan los mejoren si quieren. Cordero celebró además el fallo de la Justicia que dejó vigente la reforma laboral.
Los ingresos medidos en la EPH, a diferencia de SIPA (registro de salario promedio bruto), responden a una encuesta. El Ripte son salarios para trabajadores con más de 13 contribuciones a la seguridad social, y como ya aclaró Trabajo, “no incluye a la totalidad del empleo asalariado registrado ni a todos los conceptos salariales que perciben”. El Índice Salarios del Indec es lo que pagan las empresas por puesto de trabajo, independientemente de quién ocupe el puesto y no, específicamente, el salario de los trabajadores.
La EPH también mostraba salario registrado (público y privado) por debajo de noviembre de 2023, sobre todo el público. Sin embargo, es la única fuente de información que reflejó un fuerte rebote de los salarios informales. Hay un debate entre expertos —incluso dentro del Indec— sobre los cambios en la captación que tuvieron estos ingresos (se mejoró) y el impacto que tuvieron en los informes de Pobreza o Distribución del Ingreso que elabora el Indec.
El informe de Trabajo, además, toma la Evolución de la Participación del Empleo Asalariado en los Ingresos que hace Cuentas Nacionales del Indec. Entre 2023 y 2025 muestra un alza en el empleo total y privado de 0,4% y 1,7% respectivamente. Vale aclarar que en el cuarto trimestre de 2025, con relación al año previo, mostró un deterioro para todos los asalariados, los registrados como los no registrados. Solo mejoraron los no asalariados.
Con relación justamente a los “cuentapropistas”, el Gobierno afirmó que existe una brecha de ingresos a favor de los monotributistas —generalmente, profesionales— frente a los trabajadores del sector privado. Se dan en todos los segmentos medidos por Trabajo: profesional (10%), técnica (11%), operativa (4%). De esta manera, el Gobierno busca sugerir que volverse un trabajador independiente, por lo menos en la formalidad, no implica una precarización. Es que en los últimos tiempos, el monotributista y el que hace changas informales son los únicos empleos que crecieron. De hecho, el trabajo registrado privado perdió más de 180.000 trabajadores desde que asumió Milei. Se trata de una variable que suma 8 meses sin crecimiento.
Por último, el Gobierno hizo un recálculo de la tasa de desempleo teniendo en cuenta que casi 1,3 millones de personas que recibían el Potenciar Trabajo eran —dicen— medidos por el Indec como ocupados. Sin 950.000 de esos trabajadores (aquellos “ubicables” en el mercado laboral), el desempleo del primer trimestre de 2024 hubiera sido 9,3%. El Indec marcó entonces un desempleo de 7,7%. En abril de este año, se cerró ese plan social. El recálculo oficial marca que el desempleo actual es similar hoy -en el cuarto trimestre del año pasado- al que marcó el Indec, de 7,5%. El Gobierno sostiene a través de este artilugio que, desde que asumió, el desempleo bajó sustancialmente.
“¿Por qué entonces existe la sensación de que no se llega a fin de mes ni crece el consumo masivo?“, preguntó LA NACION. La respuesta fue que lo que impactó realmente, más que un deterioro del ingreso en los últimos meses, la suba de la inflación (hecho innegable en los últimos diez meses) o la precarización laboral, es el cambio de precios relativos en la economía.
Más precisamente, los servicios públicos (luz, gas, agua, transporte, entre otros), que son gastos fijos, subieron muy por encima de la inflación, y dejaron —sumado al crecimiento de la mora— una menor porción de los ingresos o del salario para otros gastos importantes de las familias, que van desde los colegios privados, el uso del auto, la prepaga o el ocio.
Es por eso que muchos economistas (de Empiria, Ecolatina o Equilibra, entre otras consultoras) prefieren tomar en este momento otro indicador y no el de salarios: se trata del ingreso disponible del hogar. Sin embargo, según las fuentes, metodologías y períodos estudiados, también aparecen diferencias en esa medición. Principalmente entre aquellas consultoras mencionadas y el econometrista de la Di Tella Martín González Rozada. Si bien todos marcan una recuperación desde la devaluación —y disparada de precios posterior— al comienzo del Gobierno, para los privados se entró en una meseta desde el año pasado que aún deja al ingreso disponible por debajo del nivel de noviembre de 2023. Para el experto de la UTDT, la recuperación se mantuvo y ya se rompió aquella marca. Los primeros usan el Índice Salarios y el último la EPH del Indec. Unos miden mensualmente y el otro, por trimestre.

