Abril fue mejor que marzo; ¿Qué pasará en mayo?

Las estadísticas son mejores que las informaciones puntuales, por su mayor cobertura, pero demoran más en confeccionarse y publicarse
- 🔮 Enfoque de las decisiones: la economía debe ser prospectiva; la historia contrafáctica es más bien nostalgia.
- 📊 Las estadísticas ayudan a entender lo que está pasando para tomar decisiones; son mejores que informaciones puntuales, pero tardan en publicarse.
- ⏳ Hoy sabemos el riesgo país y el tipo de cambio; los datos de producción llegan hasta febrero y los de inflación y comercio exterior hasta marzo.
- ⚖️ Cuidado con las conclusiones: no hay que hablar de cambio de tendencia a partir de una sola observación; evitar extremos de optimismo o pesimismo.
- 💹 La inflación de abril, estimada, podría ser menor que la de marzo y empezar con un 2; la diferencia estaría en los decimales; la influencia de la guerra aún no se ve en los números.
- 🏭 La producción y las ventas de abril parecen subir frente a marzo; cuando varias personas independientes coinciden, podría ser un fenómeno general.
- 🌤️ Abril ya es historia; para mayo se espera que se parezca más a abril que a marzo; las decisiones deben basarse en esa expectativa.
- 🕰️ La guerra podría impactar precios en el corto plazo, pero no necesariamente la inflación; el plazo de 45 días propuesto por Horacio Marín podría cumplirse.
- 🗳️ El ruido político es difícil de medir y podría estar sobrestimándose; en un sistema presidencial, la gente vota cada dos años y la mayoría vive el día a día, sin anticipar 2027.
La decisión siempre es prospectiva; los ejercicios de historia contrafáctica pertenecen básicamente al plano de la nostalgia.
Las estadísticas y las informaciones puntuales ayudan a entender qué es lo que está pasando, al servicio de la toma de decisiones. Las estadísticas son mejores que las informaciones puntuales, por su mayor cobertura, pero demoran más en confeccionarse y publicarse.
Sabemos lo que en este momento ocurre con el riesgo país y las diferentes cotizaciones del dólar, pero solo sabemos hasta febrero pasado lo que ocurrió con la producción y, hasta marzo, lo que pasó con la tasa de inflación y el intercambio internacional de mercaderías.
Si los últimos datos estadísticos hay que tomarlos con pinzas, las estimaciones puntuales con más razón. Ni hago una fiesta cuando algún indicador mejora, ni invito al suicidio colectivo cuando se deteriora. Hablar de “cambio de tendencia” a partir de una sola observación está más cerca de la poesía que del análisis económico.
Las estimaciones indican que, a nivel precios al consumidor, la tasa de inflación de abril fue inferior a la de marzo. Es altamente probable que haya comenzado con 2 y que la discrepancia se ubique en el terreno de los decimales. Las implicancias de la guerra siguieron sin aparecer.
Al mismo tiempo, producción y ventas parecen haber sido mayores en abril que en marzo. La experiencia me dice que cuando varias personas, que no se conocen entre sí y que operan en diferentes sectores, afirman lo mismo podemos estar delante de un evento más general.
Abril también es historia. ¿Cómo viene mayo? Error tipo I, error tipo II: hay que adoptar las decisiones sobre la base de que se parecerá más a abril que a marzo. La guerra sigue en camino de ida y los 45 días que planteó Horacio Daniel Marín, el titular de YPF, si no se cumplieron, se están por cumplir. Lo cual impactará sobre algunos precios, aunque no necesariamente aumente la tasa de inflación.
¿Qué impacto están teniendo los ruidos políticos sobre el funcionamiento de la economía? Difícil decir, pero me parece que analistas políticos y periodistas lo están sobreestimando. En un régimen presidencialista, la población opina todos los días, pero vota cada dos años. La enorme mayoría de los seres humanos está suficientemente ocupada con el día a día como para que le quite el sueño el resultado de las elecciones de 2027.

