River sigue agregando figuras, pero pierde siempre y bate los peores récords de su historia
Debutaron más refuerzos ante Tigre, aunque volvió a penar: cayó en los cuatro partidos que disputó en el Clausura y sin poder marcar goles
- ⚽️ River pierde su cuarta derrota consecutiva en el Clausura y, por cuarta vez, no convierte goles; se suman récords negativos para el club.
- 🧭 Es el peor inicio de la era profesional: cuatro derrotas seguidas y cero goles; de 29 partidos empezados perdiendo, 21 fueron derrotas y 8 empates; la última victoria fue el 6/11/2024 ante Instituto (3-2) con Gallardo.
- 🔜 Refuerzos: Francisco Ortega (lateral) y Tobías Andrada llegaron en Victoria; Thiago Almada aún no está en el país; el club buscaba mejorar ya tras la derrota ante Aldosivi que costó la Copa Argentina.
- 🧭 Táctica de River: 4-1-3-2 con Santiago Beltrán en el arco; defensa de Montiel, Martínez Quarta, Nicolás Otamendi y Francisco Ortega; Aníbal Moreno en el medio; Freitas, Andrada y Tomás Galván; Correa y Lucas Beltrán en ataque.
- 💔 Falta de entendimiento colectivo: no hay una sociedad entre los seis jugadores ofensivos y el equipo no logra generar juego claro ni finalización; la conexión no aparece.
- 🦺 Pity Martínez, ex-River y jugador de Tigre, salió lesionado a los 2 minutos y fue reemplazado por Tiago Serrago; Tigre llevó un 4-4-1-1 con Nacho Russo como referencia ofensiva.
- ⚖️ Penal no concedido y controversia arbitral: River reclamó penal a Correa a los 33'; el VAR no intervino; Otamendi y el banco protestaron por decisiones y tarjetas.
- 🧭 El juego no mejora con los cambios: Beltrán pasó a jugar de punta y se probó con Borré; Pereyra ingresó por Galván, pero ninguno logró marcar la diferencia.
- 💬 La presión y la estructura del equipo condicionan a varios jugadores; los refuerzos no logran elevar el rendimiento ni la idea de juego.
- 🏁 En síntesis, River atraviesa una etapa crítica con récords negativos, dudas sobre Coudet y la necesidad de encontrar una idea y resultados cuanto antes.
River se agarra la cabeza. Sueña con que se trate de una pesadilla, pero no. Frente a Tigre sufrió la cuarta derrota consecutiva en el Clausura, y la cuarta sin poder marcar goles: dos nuevos récords negativos en su frondosa historia. Intenta revitalizarse con contrataciones de jerarquía y sumando entrenamientos que unan los caminos de Eduardo Coudet y los jugadores, pero termina tropezando con la misma piedra. Ahora, además, concretó el peor inicio en la historia del profesionalismo: nunca un equipo millonario había perdido los primeros cuatro partidos de un campeonato en la era profesional y nunca no había podido hacer goles. De los últimos 29 partidos que empezó perdiendo no pudo dar vuelta ninguno, perdió 21 de ellos y empató 8: no da vuelta un resultado desde el 6 de noviembre de 2024, cuando venció por 3-2 a Instituto, en Córdoba. Lo dirigía Gallardo.
Fecha tras fecha, se presentan más refuerzos en el Millonario, lo que deja en claro las urgencias. En Victoria fueron los turnos de Francisco Ortega, lateral izquierdo proveniente de Olympiacos de Grecia, y Tobías Andrada, mediocampista comprado a Vélez. Y todavía no puso un pie en el país el más caro no sólo del club sino de la historia del fútbol argentino: Thiago Almada. Pero River no podía esperarlo: necesitaba este sábado, al menos, dar una imagen mejorada desde el juego con respecto a los primeros tres partidos del campeonato y la derrota ante Aldosivi que significó la temprana eliminación de la Copa Argentina.
En ese contexto, incluso dio un paso atrás con lo visto ante Rosario Central. ¿Hubo alguna sociedad? No. El déficit colectivo alarma y tampoco logra rescatarlo ninguna individualidad. Más de lo mismo. La falta de entendimiento es un barril sin fondo. Ya habían tenido sus estrenos Ángel Correa, Rafael Borré, Lucas Beltrán, Mauro Arambarri, Giovanni González y Nicolás Otamendi. Pero hasta Tomás Galván y el arquero Santiago Beltrán, que habían sido de lo mejor en el primer semestre de 2026, ahora también entraron en ese tobogán.
Coudet mantuvo su dibujo táctico predilecto, el 4-1-3-2, con Santiago Beltrán; Gonzalo Montiel, Martínez Quarta, Nicolás Otamendi y Francisco Ortega; Aníbal Moreno; Joaquín Freitas, Tobías Andrada y Tomás Galván; Angel Correa y Lucas Beltrán en la delantera. Bien plantado en ataque, la amplitud buscaron dársela Freitas por la derecha y Ortega por la izquierda, pero le costó profundizar y hasta los jugadores le generaron un enojo al DT: “¡Para adelante!”, gritó luego de los primeros minutos y tras un pase de apoyo de la línea de volantes a la defensa. El Chacho se la pasó caminando inquieto, de un lado para el otro.
Pity Martínez, uno de los que no había tenido mucho lugar en su última etapa en Núñez, duró apenas dos minutos en Tigre: debió abandonar el campo por lesión y fue reemplazado por Tiago Serrago. El plan de Dabove no varió con respecto a lo visto en este segundo semestre: un esquema 4-4-1-1, con Pity de mediapunta y Nacho Russo como principal referencia ofensiva. Con el ingreso de Serrago, mantuvo el dibujo con él por la derecha, Santiago López por la izquierda; Saralegui suelto por el centro y mantuvo a Russo de “9″. Trató de mantenerse ordenado en el fondo para salir rápido de contraataque. No sólo eso: también presionó ante la pérdida en ataque y así le sacó un par de infracciones que finalizaron en pelotas paradas para mandar al área de Beltrán. En una de ellas, tras una falta de Moreno sobre Saralegui, vino el lanzamiento del exBoca y un desvio envenenado en Galván que controló bien el arquero.
A los 33 minutos, la polémica: River pidió penal de Banegas a Correa. La duda quedó en que -más allá de haber un contacto- ¿el delantero del Millonario ya se iba cayendo en el momento del cruce del lateral o se cae por una infracción?. En una de las repeticiones de las cámaras se ve la infracción, pero Andrés Gariano entendió que no fue falta y tampoco fue llamado por el VAR. Eso luego generó una gran queja del capitán Otamendi, en el entretiempo y al final del partido sobre el juez. “¿Todas las veces van a resolver lo del VAR tan rápido como lo hicieron hoy? Ni en la Premier League lo hacen tan rápido. ¿La amarilla de Aníbal te parece bien? Ni siquiera fue falta. Tiene que revisar. ¿Son profesionales o no?“. La crítica fue por la amonestación errónea a Moreno por un topetazo a Elías, un foul normal. Y en el banco de Dabove no se quedaron atrás: reclamaron una tarjeta roja a Montiel por una fuerte infracción a Santi López.
Pero a River le costó mostrar aunque sea una sociedad, una constante de los últimos partidos. Entre los seis futbolistas ofensivos tocaron 183 pelotas en el primer tiempo (Andrada 46, Freitas 44, Moreno 33, Correa 32, Galván 15 y Beltrán 13), pero no hilvanaron movimientos fluidos. Esa fue una de las razones por las que apenas generó una chance de gol, también porque no probó con remates de media distancia. La única fue con un cabezazo de Ortega que dio en el travesaño tras un córner desde la derecha lanzado por Correa.
La primera que se vio en esa tónica fue recién a los cinco minutos del segundo tiempo, cuando Beltrán se corrió como 7 y Freitas se filtró por la derecha para meter un centro que fue respaldado por cinco compañeros pero ninguno logró atacar al gol. Ya la presión de River y la búsqueda colectiva fue otra, más asociativa y con pases que ganaban líneas, no que superponían funciones. Pero, en esa búsqueda, le seguía faltando finalización en el área: no porque erraba goles, sino porque no tenía chances. Quizás por eso Coudet pensó en Borré.
El centrodelantero colombiano ingresó en reemplazo de Freitas; y así el Chacho apostó al doble 9 Borré-Beltrán, poniendo a Correa por la derecha y Galván por la izquierda. Pero un instante después Saralegui presionó y forzó el error de Moreno en la mitad de la cancha, que perdió la pelota: Nacho Russo aceleró a fondo y picó la pelota con clase ante la salida de Santiago Beltrán. “Me lo enseñó Marco Ruben”, contaría después, recordando sus inicios en Rosario Central.
Lautaro Pereyra reemplazó a Galván. Fue el segundo cambio del Chacho, que no puede torcer el rumbo con los titulares ni tampoco con los ingresos desde el banco.
River sigue sumando figuras, pero la idea no aparece. No sólo le falta gol sino también los caminos para generar situaciones que lo acerquen al objetivo de vulnerar las redes rivales. No hay entendimiento entre los futbolistas, Coudet no encuentra las soluciones y la presión parece condicionar a muchos. Y lejos de encontrar soluciones, suma récords negativos que le quitan aún más la confianza.

