Lionel Messi no tendrá la preparación ideal para el Mundial 2026: cómo cambiará su puesta a punto después de la lesión
El capitán deberá tomarse una pausa de alrededor de diez días, cuando faltan 22 para el debut frente a Argelia
La previa del Mundial no podía ser más prometedora: 12 tantos en 14 partidos, siete asistencias y hasta un nuevo récord en su carrera: convertirse en el futbolista más rápido en alcanzar las 100 contribuciones de gol en temporada regular de la Major League Soccer. Pero todo empezó a complicarse este domingo, en el último encuentro de Inter Miami antes del inicio de la Copa del Mundo, cuando sintió una molestia en la cara posterior del muslo izquierdo y pidió el cambio a los 23 minutos del segundo tiempo. Cualquier otro, quizá, habría preferido no estar. Pero el gen competitivo de Messi funciona de otra manera, y decidió estar igual aunque el partido tuviera poco en juego: pasara lo que pasara, las Garzas llegarían al parate en el segundo puesto de la Conferencia Este, todavía con 19 fechas por delante, y el rival era el último de la tabla.
Con el diario del lunes, acaso se exigió más de la cuenta: cuando se supo que Messi debía realizarse estudios, quedó claro que no se trataba únicamente de una “fatiga”, como había explicado su técnico, Guillermo Hoyos, en la conferencia posterior al partido. Los exámenes terminaron confirmándolo: Lionel Messi padece una pequeña lesión muscular que, si bien no alcanza la gravedad de un desgarro, lo obligará a frenar alrededor de diez días, algo que altera su puesta a punto para el Mundial, incluidos los amistosos del 6 y 9 de junio, ya con la selección instalada en Estados Unidos.
La primera conclusión que dejó este imprevisto es que Messi no llegará a la Copa del Mundo en las condiciones que deseaba. En el camino hizo todo lo posible: incluso entrenarse a contraturno junto a Rodrigo de Paul para, a semanas de cumplir 39 años -los celebrará durante el torneo, entre los partidos ante Austria y Jordania por la fase de grupos- sostener el ritmo competitivo en Inter Miami, elevar la exigencia de una liga menor y afrontar su sexta Copa del Mundo de la mejor manera.
En todo ese recorrido evitó hablar públicamente sobre su presencia en el torneo. Prefirió dejar correr el tiempo y evaluar sensaciones en esta etapa final de la temporada, ya con una buena cantidad de partidos encima y un conocimiento absoluto de su físico. Especialmente después de un 2024 y 2025 en el que le costó sostener una regularidad en la selección: acumuló 16 presencias y nueve ausencias, aunque solo una -frente a Perú, en la Copa América- obedeció a una decisión de Lionel Scaloni, que aquella noche optó por preservar a los titulares.
Messi tampoco habló esta vez. Sí lo hizo De Paul, una de las voces más cercanas al capitán dentro del plantel: “Estoy seguro de que no se perderá el Mundial. Es nuestro jugador más importante, nuestro capitán y una pieza fundamental de todo lo que representa esta selección. Para él, jugar para Argentina es mucho más que fútbol: es orgullo, responsabilidad y pasión”. El cuadro, finalmente, no resultó tan severo como se temió en un primer momento, aunque apareció en el instante menos conveniente y en medio de un contexto en el que otros nombres importantes también arrastran molestias que les impedirán llegar en plenitud.
Dentro de ese escenario, hay un factor que juega a favor del rosarino: la MLS ingresó en receso y recién retomará la actividad una vez terminado el Mundial. Por eso, lo próximo para Messi serían los amistosos con la selección en Estados Unidos: ante Honduras, en Texas, y frente a Islandia, en Alabama. La idea de Scaloni era repartir minutos y darles rodaje a todos, aunque el entrenador ya tenía decidido extremar precauciones con varios futbolistas que llegan entre algodones a la parte decisiva de la preparación.
Inter Miami difundió un parte médico y confirmó que Messi padece “una sobrecarga asociada a fatiga muscular en el isquiotibial izquierdo”. Además, aclaró que “el tiempo que tarde en retomar la actividad física dependerá de su evolución clínica y funcional”. El cuadro puede provocarle dolor, rigidez o molestias al acelerar, frenar o patear. El capitán no necesitará un tratamiento especial, aunque deberá tomarse una pausa de entre una y dos semanas para que el dolor disminuya y el músculo recupere elasticidad, estabilidad y capacidad de respuesta antes de volver a exigirlo.
Se trata de una zona que ya le había dado inconvenientes. En febrero de este año, Messi sufrió una distensión en ese mismo músculo durante un partido frente a Barcelona, en Guayaquil, partido en el que marcó un gol y salió reemplazado en la segunda mitad. A raíz de aquel episodio llegó con lo justo al inicio de la liga, donde Inter Miami cayó 3-0 frente a Los Angeles FC. Después de ese encuentro, el rosarino viajó a Puerto Rico para un amistoso pendiente ante Independiente del Valle, donde finalmente disputó 45 minutos y convirtió de penal.
Desde entonces, casi siempre estuvo en cancha. Solo se ausentó en el 0-0 frente a Charlotte, cuando descansó antes de la fecha FIFA, y completó los 90 minutos en 13 de sus 14 partidos de la MLS, además de la serie de octavos de final de la Concachampions ante Nashville.
Mientras varios futbolistas ya están de vuelta en el país, Messi eligió permanecer en Miami hasta tener un diagnóstico preciso y recién entonces definir los próximos pasos. El futbolista todavía no oficializó públicamente que disputará la Copa del Mundo, aunque a esta altura cuesta imaginar un escenario sin él en el torneo.
La lista de 26 jugadores que competirán en el Mundial se conocerá en estos días, mientras el cuerpo técnico ya planea un microciclo de entrenamientos en Ezeiza antes del viaje rumbo a Estados Unidos. En caso de no participar de los amistosos, Messi llegaría al debut ante Argelia, el 16 de junio, con 23 días sin competencia, un período parecido al de buena parte del plantel, ya que las principales ligas del mundo finalizaron este fin de semana. Pero cuando se trata de un futbolista de su edad, cada jornada pesa un poco más. Y el calendario, inevitablemente, empieza a jugar su propio partido.
Cristian Romero: en la última etapa de rehabilitación tras sufrir un esguince en el ligamento colateral medial de la rodilla derecha. Si no juega los amistosos, arribaría al estreno con más de dos meses de inactividad.
Emiliano Martínez: se repone de una fractura en el dedo anular de su mano derecha. Fuera de los duelos con Honduras e Islandia, apunta a llegar en condiciones al debut ante Argelia.
Marcos Acuña: el domingo pidió el cambio en la final entre River y Belgrano. En Núñez hablan de “contractura” en el isquiotibial derecho. Si es desgarro, viajaría prácticamente a recuperarse.
Gonzalo Montiel: arrastra un desgarro en el recto anterior de la pierna izquierda y estará listo una semana antes del estreno.
Nahuel Molina: el 30 de mayo se cumplirán tres semanas de su desgarro en el muslo derecho. Disponible para los amistosos, sin el rodaje esperado.
Nicolás González: dejó atrás un desgarro y, pese a su falta de ritmo, estaría en la lista final.
Nicolás Paz: con un traumatismo en la rodilla izquierda, fue baja en los últimos partidos de Como. Será evaluado hasta último momento.

