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Enzo Fernández, el hombre que puede hacerlo todo, el primer abanderado de “la nuestra”

Enzo Fernández, el hombre que puede hacerlo todo, el primer abanderado de “la nuestra”
Dufume
deportes

El camino de la evolución del volante que quiere jugar en Real Madrid y al que Mourinho lo tiene como prioridad para sumarlo tras el Mundial

Enzo Fernández es uno de los tres mejores mediocampistas interiores del mundo en mi opinión. Se sienta en la mesa acompañado por Alexis Mac Allister y Joao Neves. Si armáramos una cena más numerosa mezclando actualidad con trayectoria, entrarían Vitinha, Pedri y Gravenberch. Y si se nos ocurriera extender el cupo incluyendo este arranque del Mundial, podrían sumarse Bouaddi, Nmecha, McKennie Puerta y también In-beom, neutralizado ante Mexico. La lista está sujeta a cambios de acuerdo con cada anfitrión pero estos serían mis invitados a la comida.

Me encanta hablar de mediocampistas, de posiciones y de funciones. No concibo un buen equipo sin un buen mediocampo. Durante su corta estadía en Boca, Daniele De Rossi contó que había armado un grupo de chat en el que solamente se hablaba de mediocampistas. Una hermosura. Los ingleses impusieron el concepto box to box para retratar a ese futbolista que, de área a área, aparece en ambas transiciones, defensa-ataque y ataque-defensa. Volvamos al protagonista de esta nota.

Enzo Fernández ha demostrado que sabe interpretar y puede ejecutar cualquier rol del puesto. Su primera gran actuación llegó durante su etapa en Defensa y Justicia con Hernan Crespo de entrenador. Brillante campeón de la Sudamericana 2020 ante Lanús en la final, ese equipo tuvo a Enzo en modo organizador. Delante de los tres centrales, manejó los hilos en modo titiritero como un 5 clásico con Francisco Pizzini y Valentin Larralde como interiores. Fue un espectáculo como condujo al equipo a puro pase corto. En el segundo semestre de 2021, regresó al River de Gallardo para destacarse como un mediocampista de campo rival compartiendo la base con el posicional Enzo Pérez, ideal para ese involucramiento ofensivo. Fue de menos a más y desde octubre de aquel año se convirtió en indiscutible. A veces Bruno Zuculini ejercía de ancla pero, más allá de quien lo acompañara, Fernandez aportaba pase claro, desmarques, llegada y gol.

Benfica hizo los deberes de scouting, vio talento, puso la plata y se lo llevó en el segundo semestre de 2022. El entrenador Roger Schmidt lo incluyó en la base con Florentino Luiz y mezclaron muy bien. Enzo no es un futbolista medible por números. Las cifras sirven para comparar sus roles en diferentes equipos pero su contribución se valora más con conceptos: capacidad asociativa, contagio en sus compañeros, liderazgo en el juego, manejo de ritmos, posicionamientos según lo que pida cada jugada. Su aporte es global y no se puede fragmentar. Su rendimiento en Benfica, más los entrenamientos y algunos minutos en el amistoso ante Jamaica, lo metieron en el Mundial. En realidad, se puso solo.

Desde su sensatez y su intuición, el cuerpo técnico encabezado por Scaloni registró que, a puro fútbol, pedía un lugar en Qatar 2022. ¿Quién es el Enzo de 2026? Aún no ha jugado. Se llama Valentín Barco. Volvamos a nuestro protagonista. Entró por Paredes ante Arabia Saudita y por Guido Rodríguez ante Mexico. Demostró de qué estaba hecho. Su ingreso ante los mexicanos, con golazo incluido, desbloqueó otro nivel y se metió en el equipo titular. Sabemos que la Argentina se para tácticamente con un 4-4-2. Sacamos esa foto cuando el equipo debe defender o recuperar la pelota. Cuando la tiene, las fichas se empiezan a mover y esa figura se descompone. Se ordena desde la pelota para desordenar al rival. La desorganización-organizada ejecutada a la perfección. Te la doy para que me la devuelvas. Juntemonos a jugar. La Nuestra.

“‘La nuestra’ es el pase corto, la creatividad de los buenos, juntarse a tocar la pelota, el toque argentino, no imitar un modelo europeo. No es otra cosa. Es eso. ‘La nuestra’ siempre fue no copiar el juego físico inglés. Cuando llegó el fútbol desde los barcos ingleses, ellos pusieron los nombres de los clubes, pero nosotros les empezamos a decir insai o centrojás a las posiciones que habían nombrado. Su juego era parecido al rugby y acá lo hicimos de otra forma. No pudieron con nuestra manera de entenderlo, de jugarlo, con nuestra canción: pase corto, gambeta, juego creativo asociado”. Esta hermosa definición de Matias Manna a Roberto Parrottino es la esencia de Enzo Fernández, que además aporta picardía y engaño.

Luego del título en Qatar como mejor futbolista joven del torneo, Enzo pasó a Chelsea por 121 millones de euros. El pibe de San Martín atrajo los reflectores de la fama con todo lo que eso implica en términos de adaptación, exigencia y responsabilidad. El comienzo fue áspero con ese combo nuevo. El entrenador Graham Potter, que en el Mundial conduce a Suecia, lo ubicó en el eje junto con el croata Kovacic delante de una línea de tres zagueros. A veces como vértice retrasado de un triangulo que incluía al francés Kanté. Lo despidieron muy pronto. Enzo conservó la titularidad con Lampard pero, más allá posiciones y funciones, el contexto no era el mismo. Y eso influye decisivamente en el rendimiento de un jugador. La nula socio-afectividad dentro de la cancha y la complicada adaptación a Londres condicionaron su rendimiento. Aparecieron los primeros cuestionamientos. “¿Su valor estará a la altura del costo?”. Mauricio Pochettino le dio el liderazgo apenas asumió. Compartió la base con Moisés Caicedo. Pero el contraste con el seleccionado era evidente. En la Premier League se juega con otro traje. Es la “de ellos”. Mientras con Argentina Enzo siempre era Enzo, el Fernandez de Chelsea necesitaba descubrir un nuevo perfil para destacarse en su club.

Campeón de America en 2024, la vuelta a Stamford Bridge, con escándalo incluido por la canción del micro, lo encontró con un nuevo entrenador, el cuarto en 18 meses. Y otro Enzo, de apellido Maresca, lo ayudó a cumplir con esa misión de redefinirse como jugador en su equipo. Lo ubicó de mediapunta delante de Caicedo y Lavia y lo mandó al banco como alternativa de ellos dos y de Cole Palmer. Llegó el clic tras dos partidos de eliminatorias con la selección en noviembre de 2024. Chelsea ganó 5 partidos seguidos con tres goles y dos pases gol de Enzo en la base, al lado de Caicedo o de Lavia. Sin perder su esencia, interpretó que su contribución también debía pasar por su participación en los goles como definidor o pasador. De golpe, sus estadísticas empezaron a valer. Enzo juega de Enzo, lo sabemos. Pero le sumó números a los conceptos y la Premier League empezó a respetarlo. Maresca lo estimuló a agregarle recursos a su juego. Más llegada, más goles. Llegaron los títulos en la Conference League y en el Mundial de Clubes. Fue mediapunta en la final contra PSG armando un cuadrado con James y Caicedo en la primera línea y Cole Palmer más adelantado. A ese modo estratega en el armado marca registrada, le sumó el modo llegador desde el ultimo tercio.

Maresca se fue el 1° de enero de 2026 porque confesó que estaba charlando con Manchester City para reemplazar a Guardiola. Su sucesor, Liam Rosenior, no paró de elogiar a Enzo pero nunca le ofreció un contexto favorable para que ejerza de líder. El desorden lo arrastró y la temporada terminó en un desastre. Rosenior acató ordenes del club y lo suspendió por dos partidos debido a un par de comentarios sobre Madrid en canales de streaming. Semanas después, los dueños echaron a Rosenior.

Enzo quiere jugar en Real Madrid y Real Madrid quiere que juegue ahí. José Mourinho lo considera prioritario para el medio campo. Fernandez llegó al Mundial con todo esto en su mente. Ya no es un proyecto de crack. Es una estrella, de los tres mejores en su puesto. En el 3-0 ante Argelia, compartió el eje con Alexis. Se alternaron en ser el mediocampista que inicie las salidas con los centrales. Creo que Fernandez se destaca más en ese rol y Mac Allister influye más en campo rival. El Enzo de Chelsea juega más parecido al Alexis de Argentina. Y el Alexis de Liverpool probablemente se asemeje al Enzo de Argentina. No hubo tanta fluidez durante el estreno mundialista más allá de la cantidad de pase correctos. Desde los 30 minutos del primer tiempo, Argelia tuvo un 60% de posesión. Argentina partió desde la cobertura de espacios y controló el juego desde el lanzamiento largo y el contraataque. Ganó con otro molde, de otra manera. El rival también juega, como respuesta a todo. Hubo momentos en los que la falta de un 5 definido ofreció algunas líneas de pase por el centro. Otros en los que al jugar en paralelo, Enzo y Alexis eran el mismo pase en campo propio.

Entre Qatar 2022 y este Mundial 2026, Enzo Fernández cambió su status al de estrella y agregó más variantes a su juego. Puede hacer absolutamente todo lo que se le demande a un mediocampista de élite. Y lo hace bien. Dar el segundo pase en salida, juntar al equipo desde el toque corto, marcar, recuperar, cortar lineas de pase, meter cambios de frente, pisar el área, elaborar y definir. Depende de cada contexto, que sabe interpretar muy bien. Veremos cuál le encaja mejor para este equipo, en este campeonato y en este momento de su carrera. El hombre que puede hacerlo todo también necesita un punto de partida para ordenarse y ofrecer su mejor versión. Por lo visto ante Argelia, me gustaría ver a Enzo siendo Enzo pero de 5. Que sea él el encargado de la construcción del juego en salida y que quede como punta del triángulo con los centrales a la hora de la recuperación y la defensa. Después el juego fluirá y él descubrirá lugares y momentos para dejar su marca. Porque es uno de los tres mejores del mundo.

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