Boca le ganó a San Pablo y definirá en Brasil la clasificación para los cuartos de final de la Copa Sudamericana
Empezó con dudas, encontró el gol y cumplió el objetivo de mínima; la revancha, el martes, en el Morumbi
- ⚽️ Boca ganó 1-0 ante São Paulo en La Bombonera y toma ventaja para la revancha en Brasil.
- 📅 La vuelta para definir el pase a semifinales de la Copa Sudamericana será el martes en São Paulo.
- 🟢 La serie queda abierta: una victoria por la mínima no garantiza la clasificación y todo se define en la revancha.
- 🧭 En la primera mitad, São Paulo controló el partido y neutralizó a Boca, dificultando la salida del equipo argentino.
- 🤝 Ausencias y formaciones: Boca tuvo bajas (Tomás Aranda y Milton Delgado) y Ascacíbar llegó con gripe; Velasco y Belmonte no estuvieron al nivel habitual al inicio.
- ⚡ En el segundo tiempo, Velasco cambió de banda y apareció con más libertad para generar peligro.
- 🔥 Boca subió líneas y presionó más cerca del área de Rafael para buscar la ventaja.
- 🧱 Gol clave: Lautaro Blanco desbordó por la izquierda y Merentiel remató el rebote para marcar su quinto gol en el ciclo.
- 🟥⚖️ A 15 minutos, Duarte recibió una roja por una falta a Paredes, pero el VAR indicó revisión y dejó al defensor en cancha.
- 🎯 Con este triunfo, Boca dejó la serie abierta y mantiene la expectativa para la revancha en Brasil.
Boca hizo lo que tenía que hacer, aunque no todo lo que quería. Ganó 1-0 ante San Pablo y viajará con ventaja a Brasil para definir el martes el pase a las semifinales de la Copa Sudamericana, pero dejó la serie abierta. En un partido parejo, cerrado y con pocas situaciones, aprovechó su mejor momento para sacar una diferencia mínima que sirve, pero que todavía no le permite pensar en la revancha del Morumbi con tranquilidad.
La Bombonera empujó desde antes del arranque, pero durante un buen rato esa energía no se trasladó a la cancha. El que empezó mejor fue San Pablo, más firme en las divididas, atento a las segundas jugadas y preciso para mover la pelota rápido. Sin ejercer un dominio abrumador, logró lo que buscaba: manejar el trámite, neutralizar a Boca y jugar lejos de su arco.
Era, incluso, una versión mejor de la que podía esperarse de un equipo que navega por la mitad de tabla del Brasileirao y que había llegado a Buenos Aires con un objetivo concreto: resistir y llegar con vida a la revancha.
La principal batalla estaba en el medio. Boca intentaba encontrar a Leandro Paredes, pero San Pablo lo tenía bien controlado. Luciano, el enganche brasileño, se movía muy cerca suyo, le tapaba la salida y complicaba cada intento de progresión. Sin su principal eje de juego, el equipo de Rodolfo Arruabarrena quedaba obligado a saltear líneas. Álvaro Montero jugaba largo y Miguel Merentiel debía pelear, casi siempre en desventaja, contra dos centrales altos: Robert Arboleda, de 1,89 metro, y Domingos Duarte, de 1,92.
Ahí también se notaron más algunas ausencias. La de Tomás Aranda, que recién volverá en 2027, por su capacidad para recibir entre líneas y darle otra velocidad a los ataques. Y también la de Milton Delgado, afuera por un desgarro y una de las principales ruedas de auxilio cuando el equipo necesita otra opción en el medio.
A Boca le faltaba alguien que rompiera la estructura de San Pablo. Alan Velasco, que venía en alza, pasó demasiado tiempo pegado a la derecha, casi como un carrilero, lejos de Merentiel y también del área. Santiago Ascacibar, condicionado por un cuadro gripal, tampoco tuvo el despliegue de otros partidos. Y Tomás Belmonte aportó más lucha que juego. El resultado fue un equipo previsible, sin claridad y con poca profundidad, con algunas apariciones de Leonel Flores, titular en lugar de Sebastián Villa, y las trepadas de Lautaro Blanco.
San Pablo tampoco generaba demasiado, pero cada vez que lograba acelerar encontraba espacios. Y las dos chances más claras del primer tiempo fueron de la visita. Primero, después de una mala salida de Belmonte, Luciano ganó de arriba y obligó a Montero a una gran respuesta para mandar la pelota por encima del travesaño. Después apareció Jonathan Calleri, que recibió casi en el punto penal, con tiempo y espacio, pero abrió demasiado el pie: la pelota salió picando y se perdió lejos del palo.
Boca se fue al descanso sin respuestas y con algo claro: no podía jugar otros 45 minutos de la misma manera si pretendía viajar a Brasil con alguna ventaja.
Y algo cambió en el entretiempo. No tanto desde el juego, pero sí desde la decisión. La gente volvió a hacerse sentir y el equipo respondió con enjundia y adelantando sus líneas. Boca empezó a jugar más cerca del área de Rafael, recuperó más arriba y encontró a un Velasco distinto, esta vez arrancando desde la izquierda, pero con libertad para cerrarse y aparecer en zonas de mayor peligro.
No fue una transformación total, pero alcanzó para modificar la tónica. Dos córners consecutivos terminaron de levantar al estadio y San Pablo, que durante toda la primera mitad había jugado cómodo, empezó a retroceder.
Entonces apareció Lautaro Blanco, con otro desborde por izquierda. Merentiel recibió, la paró y sacó un remate que Rafael alcanzó a bloquear con el rostro. Pero el rebote volvió a quedarle al delantero, que esta vez no perdonó: le rompió el arco.
Fue el quinto gol del uruguayo en el ciclo y el cuarto en sus últimos seis partidos. Pero, sobre todo, fue el gol que Boca había buscado durante más de una hora sin encontrar el camino. El que cambió el partido y también el clima de una Bombonera que, por fin, encontró en la cancha una respuesta a todo lo que había generado desde afuera.
Una acción pudo terminar de inclinar la balanza en favor de Boca. A falta de 15 minutos, el chileno Piero Maza le mostró la roja directa a Domingos Duarte, lateral derecho de San Pablo, por una supuesta infracción sobre Paredes. Pero cuando Boca empezaba a imaginar un cierre con un hombre más y la posibilidad de ampliar la ventaja, el VAR, a cargo de Fernando Vejar, llamó al árbitro a revisar la jugada. Maza volvió sobre sus pasos y anuló correctamente la expulsión: apenas había sido falta.
En el final, Arruabarrena buscó refrescar el ataque con Villa y Enner Valencia, pero ni uno ni otro terminaron de entrar en sintonía. Sobre todo el ecuatoriano, que levantó murmullos por no presionar a los defensores de San Pablo y por cometer una falta innecesaria en tres cuartos de cancha, con amarilla incluida, ya en tiempo de descuento.
El aplauso del final, fuerte pero contenido, reflejó la sensación que dejó el resultado: un premio al esfuerzo y a la victoria, pero también la certeza de que todo está por definirse.

