Cómo se gestó el cambio que podría llevar al noveno de la tabla a la Libertadores y quiénes serían los beneficiados
La Liga proyecta una modificación en el sistema de clasificación con vistas a 2028
- ⚖️ AFA decidió no modificar las reglas en plena competencia y postergó cualquier cambio de reglamento para 2027.
- 🗺️ El tema central es la idea de que el equipo que dispute la repesca de la Libertadores sea el último clasificado por la tabla anual, lo que podría afectar la lógica deportiva.
- 🗓️ El debate nació en la reunión del Comité Ejecutivo de la Liga, aprovechando la discusión tras la eliminación de Argentinos Juniors ante Barcelona de Guayaquil.
- 🔄 Si se aplica, algunos clubes podrían preferir terminar más abajo para tener facilitado el acceso a la Libertadores, en lugar de mejorar su posición.
- 💰 Analistas señalan que el cambio podría beneficiar a clubes grandes por mayores ingresos de la Libertadores, pero también genera dudas sobre la equidad deportiva.
- 🗺️ La LPF indicó que los futuros cambios en las clasificaciones para CONMEBOL se definirán en reglamentos para temporadas futuras, con aplicación en 2028, sin detallar exactamente el sistema.
- 🇦🇷 En Argentina, Conmebol asigna 5 plazas directas y 1 de repechaje; para 2026 estuvieron Platense, Estudiantes e Independiente Rivadavia, además de clasificados por la anual (Rosario Central y Boca) y otros como Argentinos y Lanús.
- ⏳ Si se confirma el cambio, no sería inmediato y se iría trabajando con el tiempo, con posible acuerdo y coordinación con Conmebol.
- 🏟️ Como ejemplo, en 2025 Barracas Central habría ido a la Libertadores siendo último clasificado, gracias a Lanús ganando la Sudamericana y a los ingresos asociados.
- 🧭 En resumen, la AFA podría transformar la regla para que el último clasificado tenga chance de Libertadores, lo que genera debate y podría cambiar la motivación deportiva; aún hay tiempo para revertir.
Esta vez, al menos, la dirigencia de AFA tuvo el cuidado de no modificar las reglas en plena competencia y resolvió postergar para 2027 un nuevo cambio de reglamento. El motivo, en este caso, justifica la discusión: hoy, el tercer equipo de la clasificación general accede al repechaje de la Copa Libertadores, una instancia riesgosa porque, en caso de eliminación, lo deja automáticamente sin competencia internacional. En cambio, quienes finalizan entre el cuarto y el noveno -o décimo- puesto se aseguran un lugar en la Sudamericana.
El inconveniente es que la alternativa que se analiza en el Comité Ejecutivo desafía la lógica deportiva y hasta podría abrir la puerta a suspicacias en las últimas fechas de cada temporada: la propuesta es que el equipo que dispute la repesca sea el último clasificado por la tabla anual. Dicho de otro modo: con este esquema, a ciertos clubes podría convenirles terminar más abajo que más arriba.
El cambio empezó a gestarse este martes, en la reunión del Comité Ejecutivo de la Liga. Mientras se especulaba con una posible suspensión del paro -que finalmente no ocurrió-, los dirigentes aprovecharon para poner sobre la mesa un tema que volvió a instalarse en la órbita de la AFA tras la eliminación de Argentinos Juniors ante Barcelona de Guayaquil en la Fase 2 de la Copa Libertadores. Para ingresar a la zona de grupos, el Bicho -tercero en la temporada 2025, detrás de Rosario Central y Boca- debía superar dos instancias: primero ante los ecuatorianos y luego frente al ganador de Botafogo y Nacional Potosí. Demasiadas escalas para un equipo que, aun sin haberse consagrado campeón, sumó más puntos que 26 de los 30 clubes del campeonato. En cambio, otros seis equipos peor ubicados aseguraron su participación en una copa: River, Racing, Deportivo Riestra, San Lorenzo, Tigre y Barracas Central -el club de Claudio Tapia-, que accedió a último momento gracias al cupo que liberó la consagración de Lanús en la Copa Sudamericana. Una situación similar vivió Boca en 2025: cayó ante Alianza Lima en la Fase 2 y quedó fuera de las copas, con un doble impacto: el golpe deportivo y la pérdida de varios millones de dólares.
Poco después de iniciada la reunión, con Claudio Tapia y Pablo Toviggino en el estrado de la sala de conferencias de Ezeiza, Cristian Malaspina pidió la palabra vía Zoom. Aunque el encuentro era presencial -y los vicepresidentes de Argentinos, Diego Radano y Pedro Glik, se encontraban en el lugar-, fue el presidente del club de La Paternal y secretario general de la AFA quien impulsó la moción, apoyándose en lo que definió como una injusticia deportiva. Tapia, proclive a modificar las reglas sobre la marcha -basta recordar que en los últimos años se alteraron, entre otras cosas, el número de equipos en Primera, la cantidad de descensos e incluso se consagraron campeones por tabla general-, respondió que era “complejo” cambiar el reglamento con la temporada ya iniciada, aunque aseguró que tomaría nota del pedido con vistas a la temporada siguiente. En los pasillos de la Liga, sin embargo, nadie ignora que estas propuestas rara vez aparecen sin haber sido antes conversadas con “Chiqui”. Para muchos dirigentes, lo ocurrido no fue más que una puesta en escena habitual dentro de un sistema en el que las decisiones suelen cocinarse antes de debatirse. Algunos, incluso, se retiraron del complejo Lionel Messi sin saber con certeza si la modificación ya había quedado aprobada o si aún faltaba un paso formal.
Si bien se produjo un breve intercambio de opiniones entre los dirigentes -más enfocado en la necesidad de cambiar el sistema que en la búsqueda de una solución concreta-, tras bambalinas comenzó a ganar fuerza la posibilidad de que el club que ocupe el último lugar entre los clasificados sea el que deba disputar las dos instancias previas por un lugar en la Copa Libertadores; en vez de que el tercero de la tabla general, ante una derrota en la Fase 1 o 2, obtenga al menos una plaza en la Sudamericana, una alternativa que parecía la salida más lógica.
Este jueves, la LPF emitió un comunicado en el que advierte que “los futuros cambios en las clasificaciones de los clubes argentinos para las competencias CONMEBOL se incluirán en los reglamentos de los torneos de la temporada 20274 y de aplicación para 2028”, sin mencionar a cuál será el sistema que la Liga (es decir, Tapia) tiene en mente.
Aunque en los papeles cada asociación tiene la potestad de definir qué torneos o tablas otorgan los cupos asignados por Conmebol, el ente presidido por Alejandro Domínguez también tiene injerencia a la hora de resolver estas cuestiones. En el caso de Argentina, son cinco plazas directas y una para el repechaje. Para la edición 2026, los clasificados fueron Platense (campeón del Apertura 2025), Estudiantes (del Clausura) e Independiente Rivadavia (de la Copa Argentina), además de los tres mejores equipos de la anual: Rosario Central y Boca ingresaron directamente a la fase de grupos, mientras que Argentinos debió disputar el repechaje. A ellos se sumó Lanús, que obtuvo su lugar por haberse consagrado en la Copa Sudamericana.
En ese contexto, y con la necesaria intervención de Conmebol, el cambio no sería inmediato, sino que se iría trabajando con el correr de los meses. En caso de confirmarse, podría darse la situación de que al equipo que llegue a la jornada final ocupando el último escalón de clasificación a la Sudamericana le resulte más beneficioso caer un lugar en la tabla para tener la chance de acceder a la Libertadores que intentar mejorar su ubicación; sobre todo si se trata de un grande, obligado por su historia a disputar el máximo torneo continental. Y también, claro, porque el dinero que se embolsa es mayor. Si ese escenario se presentara, la pregunta sería inevitable: ¿qué garantizaría la competencia deportiva?
Tomando como referencia la tabla de 2025, el equipo que habría accedido a la Fase 2 de la Libertadores, pese a haber ocupado el último lugar entre los clasificados a las copas, hubiese sido, paradójicamente, Barracas Central: en la última jornada empató como local ante Huracán con un arbitraje bochornoso de Andrés Gariano -pitó dos penales insólitos a favor del Guapo-, punto que le permitió avanzar a los playoffs del torneo y quedar a las puertas de la Sudamericana, a la espera del resultado de Lanús frente a Atlético Mineiro. La consagración del Granate finalmente le abrió las puertas de la competencia por primera vez en su historia: embolsó 900.000 dólares por clasificarse, y se aseguró 300.000 más por cada partido como local, sin contar los premios por una eventual pasaje a los octavos.
Pese a que aún habrá tiempo para dar marcha atrás, la AFA podría volver a bajarle el martillo a una decisión sin precedentes y convertir al fútbol argentino en la única liga donde los últimos, como reza la Biblia, pueden ser los primeros.