Agustín Bernasconi en “Lo de Pampita”: “Con Wanda Nara no pasó nada”
El actor, cantante y compositor habló sin filtros de su vida personal: los rumores de romance con Wanda Nara, reflexionó sobre sus vínculos y, soltero desde hace cuatro años, contó qué busca hoy en una pareja y cómo imagina su futuro amoroso
- 🎭 Inicio y ascenso: Agustín Bernasconi emergió como actor y cantante a partir de Soñando por Cantar, dio salto con Aliados y ganó fama internacional con Soy Luna.
- 🎵 Dúo MYA y carrera solista: formó el dúo MYA con Maxi Espíndola, obtuvo millones de reproducciones y colaboraciones; tras la disolución, continúa como solista combinando música y actuación.
- 📺 Proyectos actuales: destaca Las reglas del boxeador para Disney+, una producción basada en la novela de Jazmín Riera, marcando su regreso a la actuación en un papel más adulto.
- 🎬 Cine y series: participa en ¿Querés ser mi hijo? junto a Wanda Nara; confirmado para la cuarta temporada de Soy Luna y en una nueva serie, Noah (aún sin plataforma confirmada).
- 🌍 Alcance global: busca consolidarse en la ficción con proyección internacional manteniendo su presencia musical.
- 💬 Rumores y aclaraciones: habló sobre romances inventados; afirmó que no hay nada con Wanda y que son solo compañeros de trabajo, a pesar del seguimiento mediático.
- ❤️🔥 Preferencias y familia: menciona intereses por mujeres mayores, sueña con formar una familia y podría querer tres hijos; aspira a ser padre joven.
- 🕰️ Situación sentimental: lleva alrededor de cuatro años soltero; ha salido con varias personas pero aún no hay pareja oficial, y no le incomoda la exposición cuando hay afinidad.
- 🧠 Esfuerzo creativo y presión: destaca que detrás de cada canción hay mucho trabajo y que la música es una montaña rusa que requiere aprovechar los momentos de éxito.
- 🪄 Lecciones del escenario: comparte una anécdota de pánico escénico durante una inauguración y cómo aprendió a salir de ese lugar con preparación.
- 🏡 Orígenes y apoyo familiar: proviene de un pueblo de 3.000 personas; la familia lo acompañó desde el inicio y los viajes a Peña eran una experiencia compartida.
Agustín Bernasconi es un actor, cantante y compositor cordobés que comenzó su carrera artística siendo adolescente, tras destacarse en el programa Soñando por Cantar. Su gran salto a la popularidad llegó de la mano de la ficción juvenil Aliados y, más tarde, con su participación en Soy Luna, donde alcanzó reconocimiento internacional. En paralelo, desarrolló una exitosa carrera musical junto a Maxi Espíndola en el dúo MYA, con el que acumuló millones de reproducciones y colaboraciones con grandes artistas de la región. Tras la disolución del grupo, inició su etapa como solista, consolidando un perfil que combina música, actuación y una fuerte presencia en redes sociales.
En cuanto a sus próximos proyectos, Bernasconi atraviesa una etapa de fuerte crecimiento en su carrera actoral. Uno de sus trabajos más destacados es Las reglas del boxeador, una producción para Disney+ inspirada en la novela de Jazmín Riera. Este proyecto marca su regreso a la actuación luego de varios años enfocado en la música, con un personaje más adulto que se aleja de los roles juveniles que lo hicieron conocido.
A la par, participó del rodaje de la película ¿Querés ser mi hijo?, donde comparte protagónico con Wanda Nara, en un contexto que lo ubicó en el centro de la escena mediática. Además, el artista confirmó su participación en la cuarta temporada de Soy Luna y en una nueva serie, Noah, aún sin plataforma confirmada. Así, Bernasconi apuesta a consolidarse en la ficción con propuestas diversas y de alcance global, combinando este presente actoral con el desarrollo de su carrera musical como solista.
Desde acá, los momentos más interesantes de la charla:
—¿Te inventaron algún romance?
—Sí, sí, varias veces. Con Wanda, que estuve grabando la película ahora hace poco.
—Yo en mi corazón pienso que eso es verdad.
—Te lo digo de frente que no...
—No me rompas la ilusión.
—Era lógico que podía hablarse algo de eso porque estuvimos un mes en Uruguay grabando una película...
—¡Chicos, no solo grabando! Desayunando, almorzando en un hotel divino.
—Veinticuatro horas juntos... Pero la verdad es que no ha pasado nada; nada más que compañeros de trabajo que, por suerte, generamos un vínculo hermoso. Y sabíamos que por ahí se iba a poder hablar algo de eso. Porque con la exposición que tiene ella, todo lo que gira alrededor de ella es como que se entera todo el mundo.
—A la gente le encantaría esa pareja.
—Ah, ¿sí?
—Sí, obvio. Decís: “¿Nunca saldría?, la veo como una amiga", o decís: “Bueno, capaz la vida nos sorprende en algún momento”.
—No, a ver... yo no descarto para siempre nunca nada porque no sabés qué puede pasar, pero somos compañeros de trabajo; hemos construido una relación hermosa y la peli va a quedar muy buena. Por el momento tenemos eso...
—“Por el momento”. ¡La dejás picando!
—No, no la dejo picando.
—¿Migueles se puso celoso con este rumor de romance con Wanda?
—La verdad, no sé. No sé tanto la interna.
—¿Cómo no sabés? La tenías al lado.
—Sí, pero bueno, no es que tenía mala confianza de: “Che, ¿qué te dijo?“. No, ni idea. O sea, no sé bien la interna realmente. En serio te digo. Yo no tengo nada que ocultar.
—Te voy a creer.
—¿A Agustín Bernasconi le gustan las mujeres más grandes?
—Y... No sé si me gusta la mujer más grande o no.
—¿O te gustó alguna vez?
—Ah, sí, puede ser. Sí, de eso no hay duda...
—¿Cuánto más grande?
—No te voy a dar edad exacta, pero creo que no es algo en lo que me pongo a pensar o algo que pueda cambiarme.
—¿Cinco, diez años?
—Si me gusta, sí, sí. Cinco, diez años. No tengo problema.
—¿Y saliste con una mujer con hijos?
—Sí, sí, varias veces. No tengo problema. Yo sueño mucho con una familia también.
—¿Un hijo, dos hijos?
—Creo que tres sería un buen número.
— ¿Y ya te vas sintiendo como en edad de querer eso o decís “Todavía no, mi carrera necesita mi energía un tiempito más”?
—Creo que todo se realimenta. El amor de un hijo seguramente sea tan grande como para seguir alimentando la música y seguir alimentando el escenario. Quiero ser padre joven, es lo que siempre dije...
—Yo soy un romántico.
—¿Hace cuánto estás soltero?
—Y... hace como cuatro años.
—Pero, ¿por qué?
—No sé, me pregunto lo mismo. He estado saliendo un par de veces, pero no he vuelto a estar en pareja oficial.
—Y cuando salís, ¿las chicas piden blanquear?, tipo subir una foto a Instagram, ¿algo?
—No, no, nunca. En eso no tengo drama. O sea, si estoy bien con otra persona y todo va fluyendo, yo no tengo drama de mostrarme: salimos a bailar, salimos juntos.
—¿Qué tiene que tener una mujer para enamorarte?
—Que me haga reír, que sea simpática, que curta un poco lo simple, como yo, de las cosas simples. Desde levantarse y prepararse un mate. Creo que va más por ese lado. Me gusta también mucho que tenga un objetivo en su vida o un norte hacia dónde ir. Digo, desde lo laboral o desde su vida, algún sueño.
—¿A qué le escapás?
—Va a parecer medio raro lo que digo, pero por ahí me alejo un poco de lo muy mediático. Es por ahí a lo que le escapo un poco, pero no quiere decir que no pueda suceder.
—Me ha pasado varias veces... Porque mis viejos siempre joden, ¿viste? “Bueno, laburar es otra cosa”, tienen esa mentalidad. Y cuando vienen y me acompañan dos o tres días, ahí dicen: Ah, bueno...”
—“Sí que trabajás”.
—Hay que estar, ¿viste? Todo el día ahí laburando, grabando o en el estudio, preparando un show. Pero sí, requiere mucho tiempo. La gente ve el resultado final o te ve en el escenario y piensa que es subir al escenario y cantar... pero no saben todo el laburo de un montón de personas que hay detrás de una canción, incluso muchos no están en el escenario. La gente ve el videoclip y dice: “ah, qué lindo el videoclip”, y lo que sea, pero de repente hay una inversión, un tiempo, mucha gente laburando detrás, horas que uno se queda trabajando.
—Y la soledad del artista.
—Sí, eso re. Yo soy bastante solitario. Entonces estoy proponiéndome empezar a vincularme un poco más porque por momentos me siento un poco solo.
—¿Se gana bien con la música?
—Depende el momento que estés atravesando. Es una cuestión lógica eso. Como que la música, y todo lo artístico es como una montaña rusa.
—Y hay que administrar, porque después no sabés cuándo vuelve otro.
—Hay que administrar y hay que ser muy vivo, también, para aprovechar los momentos. Hoy salen canciones todos los días. Entonces, digo, si sale una canción que le está yendo muy bien y de repente generaste como mucho público, bueno, cómo capitalizar eso. De repente por ahí podés sacar seis canciones más y no pasa nada. Hoy es así, todo va evolucionando y la música también y hay que adaptarse.
—Creo que fue la peor experiencia que tuve y que debe haber tenido Maxi también, mi compañero. En una inauguración de la heladería, era un show de diez temas y el segundo tema la gente estaba tipo ahí tomándose el helado, mirándonos. No es que eran fanáticos que estaban aplaudiendo nuestras canciones. No, estaban ahí como: “Bueno, a ver qué hacen estos dos pibes”, ¿viste? Y en ese tema arrancaba a cantar Maxi, yo cantaba la segunda estrofa y me mira y me dice: “¿Che, cómo arranca el tema?“. Le digo: “No sé, no me acuerdo”. Y me dice: “Vamos con otra” y me pasa la guitarra a mí.
—¿Nunca empezó esa canción?
—No, todo por lo bajo, ¿viste? Le digo: “¿Cómo arranca este tema?“. Y me dice: “No sé”. Y entramos en ese pánico que te transpirás todo en un segundo y te ponés colorado. Y yo arranqué con la primera frase que se me vino a la cabeza y nos quedaban siete temas más por delante y la pasamos muy mal.
—¿Pero qué les pasó?
—Cantamos tres temas menos. En un momento fue como: “Che, la última y bajémonos de acá porque necesito bajarme del escenario”.
—¿Fue como pánico o qué?
—Es como que te nublás, como cuando vas a dar un examen y te empezás a olvidar de todo y la cabeza te juega una mala pasada y no podés salir, es como un bucle, ¿viste? Entonces, a raíz de eso es que uno empieza a entrenar ciertas cosas para prepararse por si te vuelve a pasar algo así en el escenario, de cómo poder salir de ese lugar.
—El primer día que me subí a un escenario a cantar cuando era chiquito en un acto del colegio supe que lo quería hacer toda la vida. Por lo que me generó, como la adrenalina de estar ahí, en el escenario, como con las miradas de todos. No sé, fue como algo que me dio mucha confianza.
—Y sí, da mucha, mucha energía.
—Sí, sí.
—Y el momento de despedirse de tu provincia, hacer ese bolsito para irse a Capital y conquistar el mundo...
—Y la verdad que fue un desafío grande. Yo vengo de un pueblo muy chiquito, de 3.000 personas, somos prácticamente todos medios primos. Y de repente llegar a Buenos Aires —era la segunda vez que venía en mi vida— era como que estaba en Júpiter, ¿viste?, como algo demasiado monstruoso. Y pasa algo, sobre todo en el interior del país, que la gente ve mucho los noticieros.
—Claro, tienen miedo...
—Mucho miedo. Pasan muchas cosas malas, ¿viste?
—Pero también es verdad que salimos a la calle y vivimos normal.
—Exactamente. Como que uno en el pueblo siente que en Buenos Aires siente que uno no puede salir a la calle, que tiene que salir con el celular así, agarrado con fuerza. Y es como que hay tener cuidado, sí, pero no es tan así. Entonces eso costó bastante también. Yo siempre digo que he tenido la suerte y ser un afortunado de venir a Buenos Aires con un escenario hermoso. Para mí ya era una locura, real, el subirse al colectivo de larga distancia, el de dos pisos.
—Sí, sí.
—Claro, porque nosotros no viajábamos nunca en ese. Siempre viajábamos entre pueblo y pueblo, en el otro, el más chico.
—Y cuando vas llegando a Buenos Aires y vas mirando por la ventanilla...
—No, fue una locura.
—Muy bien la familia que te acompañó en este sueño.
—Sí, cuando empecé a descubrir lo de la música, que era bastante chico, mi viejo y mi vieja me acompañaban. Cada peña que iba a tocar alquilábamos una Trafic e íbamos toda la familia. Como que aprovechaban también para que sea una reunión medio familiar. Así que siempre estuvieron acompañándome mucho.
Disfrutá la entrevista completa en el video.
Fotos: Maximiliano Luna

