“Las rejas no son para siempre”: el mensaje tumbero de la policía de la Bonaerense presa por encubrir a su novio ladrón

La oficial ayudante Micaela Quintana continúa tras las rejas en una cárcel de Merlo tras ser detenida en una redada que derribó a una banda acusada de una serie de violentas entraderas en la zona oeste. Champagne, cuatriciclos e indirectas en jerga
- 🔒 Fue arrestada a inicios de junio por la DDI de La Matanza, acusada de encubrir a su novio, líder de una banda acusada de seis entraderas en abril y mayo en La Matanza.
- 👮♀️ Micaela Solange Quintana, 29 años, de González Catán, era oficial ayudante destinada al área de Comunicaciones de la Departamental San Martín.
- 🕵️♀️ En la redada también hubo alrededor de una decena de detenidos; cinco de ellos tenían una orden de arresto explícita.
- 💑 El primer detenido en la lista fue Aaron Eloy Mancilla, 25 años, novio de Quintana, con una causa en investigación por la fiscal Evangelina Sánchez.
- 🔎 Los investigadores sostienen que Quintana sabía de la relación y de los gustos que compartían; su rol público podría haber pesado en la investigación.
- 📹 Las cámaras de seguridad fueron clave para ubicar a Mancilla en el lugar de los hechos.
- 📸 Quintana tenía más de 85 mil seguidores en Instagram y mostraba viajes y lujos junto a Mancilla.
- ⚖️ Fue desafectada de su servicio, aunque continúa percibiendo aportes del Ministerio de Seguridad bonaerense.
- 🚔 Sigue presa en la Unidad 60 de Merlo; desde la celda envió un mensaje a sus amigas difundido en redes.
- 🗣️ En ese mensaje habló de amistades traicioneras y prometió revelar “la verdad del caso”.
- 🧰 La foja penitenciaria la señala por asociación ilícita, robo triplemente agravado y privación ilegítima de la libertad; le incautaron tres autos, dos motos, pistolas y un sistema para clonarle llaves.
- 🛡️ También le secuestraron su chaleco antibalas, credencial, pistola Bersa Thunder reglamentaria y esposas.
- 🏠 Zona de acción de la banda: Villa Dorrego, González Catán, territorio de Mancilla.
- 📅 Hechos imputados: 1 de febrero, robo a una jubilada de 82 años; 4 de abril, robo de 700.000 pesos, 5.200 USD y un Peugeot 408; 6 de mayo, un cabo de la Federal y su hijo fueron atados y amenazados (con disparos en la sien).
Micaela Solange Quintana, “Quinti” para sus amigas, fue arrestada a comienzos de junio último por la DDI de La Matanza de la Policía Bonaerense, acusada de encubrir a su novio delincuente, el jefe de una banda acusada de cometer seis entraderas en abril y mayo de este año en La Matanza. Básicamente, se la llevaron presa sus propios compañeros de fuerza. Quintana, de 29 años, oriunda de González Catán, era policía con rango de oficial ayudante, destinada al área de Comunicaciones de la Departamental San Martín.
Hubo otra decena de aprehendidos y detenidos en la redada que se la llevó; cinco de ellos tenían una orden de arresto explícita. El primero en la lista era el presunto novio de Micaela, Aaron Eloy Mancilla, de 25 años, también oriundo de González Catán, con una causa en su contra investigada por la fiscal Evangelina Sánchez.
Quintana, de 29 años, sospechaban los investigadores, no podría no saber, de cara al vínculo con su pareja y a los gustos que compartían. Su rol de funcionaria pública, desde ya, es determinante.
El rastro de cámaras de seguridad relevado por la investigación de la DDI matancera -que ubicó a Mansilla en el lugar de los hechos- fue clave para encontrar a los acusados.
Sin embargo, para Micaela Solange (que acumuló más de 85 mil seguidores en su cuenta de Instagram- fue un poco su ruina. Allí, se mostraba junto a Mansilla en viajes a la nieve, en yates en el Delta, a toda velocidad en un cuatriciclo por los médanos de la Costa Atlántica, o con una moto de alta cilindrada, cero kilómetro, a las puertas de una concesionaria.
La oficial ayudante fue desafectada de su servicio, aunque todavía percibe sus aportes del Ministerio de Seguridad bonaerense, de acuerdo a sus registros previsionales.
Continúa presa hasta hoy. Tras las rejas en la Unidad 60 de Merlo, “Quinti” regresó a las redes, en cierta forma. Desde una celda, compartió un mensaje que varias amigas suyas difundieron en sus stories. Allí, habló sobre su nueva vida en prisión, con algunas advertencias, en el tono pasivo-agresivo de los presos inquietos.
Allí, Quintana le pide a su amiga que le mande “un saludo a las redes de mi parte”, en especial a “los ruchis”, traidores en la jerga. “Los que compran, los que venden, están en la calle. La lealtad no tiene precio amiga”, siguió: “El que tiene miedo de morir, que no nazca”.
Luego, señaló a “sopla bolsas”, delatores en la jerga también. Así, prometió: “En breve, les presento la verdad del caso”. La promesa, difícilmente, implique una nueva declaración judicial. Finalizó, entonces, con un aprendizaje: “Las rejas no son para siempre, pero me enseñaron mucho. Acá mis ranchos”, sus compañeras de encierro, “son más fieles, y me conocen hace dos días”.
Luego, se despide: “Saludos, manga de putas”.
La foja penitenciaria de Quintana habla de un delito pesado: asociación ilícita, robo triplemente agravado, privación ilegítima de la libertad. Le incautaron tres autos y dos motos a la banda, así como una serie de pistolas y un sistema completo para clonar llaves de vehículos. Quintana fue allanada también: le secuestraron su chaleco antibalas, su credencial de la fuerza y su pistola Bersa Thunder reglamentaria, junto a un par de esposas.
La banda de Mancilla robaba, principalmente, en la zona de Villa Dorrego, González Catán, su propio territorio. El primer hecho que les imputan ocurrió el 1° de febrero de este año. En aquella ocasión, le quitaron un Citroen C4, dinero y joyas a una jubilada de 82 años. El golpe más lucrativo ocurrió el 4 de abril, también en Villa Dorrego. Un hombre de 55 años y su familia fueron las víctimas. Les robaron 700 mil pesos, 5200 dólares y un Peugeot 408.
El peor de todos ocurrió el 6 de mayo, siempre en Villa Dorrego. Un cabo de la Federal y su hijo fueron maniatados; los delincuentes les gatillaron en la sien.

