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La carta del hijo de un soldado que murió en Malvinas antes del Argentina-Inglaterra: “El deporte no repara las pérdidas”

La carta del hijo de un soldado que murió en Malvinas antes del Argentina-Inglaterra: “El deporte no repara las pérdidas”
Dufume
sociedad

Santiago Martella escribió un texto antes de la semifinal del próximo miércoles. Su papá, Carlos, está enterrado en el cementerio de Darwin. “Es inaceptable cargarle a los jugadores responsabilidades que no les pertenecen”, sostuvo

AI
  • 📜 Carta de 1982: una carta manuscrita de Carlos Martella, teniente de 24 años, escrita desde Puerto Argentino para su hijo Santiago cuando él tenía un año; 27 días después murió en el monte Dos Hermanas.
  • 🧒 Realidad actual: cuarenta y cuatro años más tarde, el hijo es periodista y cubrirá la semifinal del Mundial entre Argentina e Inglaterra.
  • ⚽️ Carga histórica del partido: este cruce no es solo fútbol; arrastra una historia de Malvinas que Portugal? perdón, la Argentina recuerda con intensidad.
  • 🗺️ Mensaje del padre: en la carta, el padre desea que su hijo sea un hombre de bien y que la meta sea servir a Dios, a la Patria y a la Familia.
  • 💔 Legado y duelo: Santiago creció sin su padre; la memoria se guarda en fotos y en una cassette con la voz de Carlos, además de la carta.
  • 🏟️ Visitas a las islas: Santiago visitó Darwin y Monte Dos Hermanas en varias ocasiones, acercándose al lugar donde murió su padre y dejando recuerdos.
  • 🗣️ Mensaje del periodista sobre el partido: hay que evitar la violencia y separar lo deportivo de lo político; la soberanía debe resolverse por vía diplomática.
  • 🕰️ La memoria en el himno: cuando suene el himno, los pensamientos de Argentina viajarán a quienes esperan en las islas; la memoria está presente en cada partido.
  • 🎙️ Contexto presente: Martella estará cubriendo el partido desde un FanFest para TN; el deporte se ve como ejercicio de memoria, no como solución histórica.

La carta llegó desde Puerto Argentino. La escribió un teniente de 24 años que llevaba dos de casado, con un hijo de uno y una hija que estaba por nacer. La fecha del texto marcaba el 16 de mayo de 1982. El destinatario era Santiago, que ese día cumplía un año. El remitente estaba firmado por Carlos Martella, que moriría 27 días después en el monte Dos Hermanas.

Cuarenta y cuatro años más tarde, ese hijo es periodista y el miércoles tiene que cubrir la semifinal del Mundial entre Argentina e Inglaterra.

Santiago Martella lo dice él mismo, con la precisión de quien aprendió a medir las palabras. “El partido se trata solo de una cuestión deportiva y por eso hay que bajarle la tensión a eso”. Lo dice, y al mismo tiempo sabe que para él nunca va a ser solo eso.

Cada Argentina-Inglaterra arrastra una carga que no se puede ignorar. Y así lo escribió Martella en su texto. “Pasó en México ’86, cuando Diego Maradona convirtió dos goles que el país entero leyó como algo más que fútbol. Pasó en Francia ’98, con los penales que atajó el Lechuga Roa. Pasó en 2002, cuando el penal de Beckham dolió de una manera que iba más allá del marcador. Y vuelve a pasar ahora”.

Para Martella, sin embargo, la ecuación es clara. “Lo importante es separar la cuestión de un partido de fútbol de lo que fue Malvinas. Aunque está en el contexto, no hay que exacerbar el tema. No se va a solucionar el tema de la soberanía de las Islas Malvinas”.

Y el periodista agrega: “No hay que exacerbar la violencia, porque pueden suceder hechos lamentables. Si ganamos con un gol de Messi de tiro libre no nos van a devolver las Malvinas. Eso tiene que ser por vía diplomática. No tiene que haber otra guerra”.

El partido del miércoles tiene una dimensión que ningún otro encuentro deportivo entre estos dos países tuvo antes. Es una semifinal de Copa del Mundo.

Martella lo escribió en una carta que circuló estos días. “Este cruce arrastra una carga histórica imposible de ignorar. Malvinas dejó una herida que sigue abierta. Una herida que atraviesa generaciones, familias y recuerdos”. Y también: “El deporte no repara esas pérdidas. Tampoco puede saldar cuentas con la diplomacia. No cambia lo que pasó. Es inaceptable cargarle a los jugadores responsabilidades que no les pertenecen. Ellos juegan otra historia”.

Pero hay algo que no puede evitar. “Cuando suene el himno, inevitablemente nuestros pensamientos viajarán hacia otro lugar. Porque detrás de la celeste y blanca estarán los nombres de quienes nos siguen esperando en las islas, como eternos custodios de nuestra soberanía”.

El miércoles, mientras suene ese himno, Martella va a estar trabajando. “El partido seguro lo voy a ver trabajando para TN en algún FanFest que me toque según lo decida la producción del canal", contó. No lo verá desde su casa, no lo verá en silencio. Lo verá rodeado de gente, con un micrófono en la mano, haciendo su trabajo.

Hay un objeto que Martella guarda desde siempre. Una carta manuscrita, fechada el 16 de mayo de 1982 en Puerto Argentino. Se la mandó su padre desde las islas el día que él cumplía un año.

Carlos Martella era Teniente. Tenía 24 años, llevaba dos de casado y su mujer esperaba a su segunda hija. Para él, ser militar no era una carrera sino una vocación. Defender a la Patria, un deber. El 12 de junio de 1982 murió en el monte Dos Hermanas, en la defensa final a Puerto Argentino.

Santiago tenía un año. No tiene recuerdos propios de su padre, solo fotos, un casette con su voz hablando de cosas sin importancia. Y esa carta.

En ella, Carlos le decía a su hijo de un año cómo quería que creciera.

“Quiero que sepas todo lo que tu padre, hijo mío, desea para vos cuando crezcas, y que no es más que seas un hombre de bien, solo el sacrificio y el trabajo duro y constante rinden sus frutos. En la vida, el hombre debe tener una gran meta que guíe sus pasos, esa meta no debe ser otra que el servicio a Dios, a través del amor a la Patria y a la Familia”.

Y cerraba: “¡Feliz cumpleaños, Santiago! Te besa, Papá”.

“Mi papá murió en la guerra de Malvinas cuando yo tenía un año. Y antes de morir me mandó una carta desde las islas que me marcó mucho toda mi vida”, dijo Martella.

No tiene un recuerdo puntual del momento en que se enteró. “Me lo fue contando mi mamá a medida que iba creciendo hasta que tomé conciencia de la situación”, explicó. Su madre tuvo que ser las dos cosas a la vez. “Crecí sin papá y mi mamá se encargó de todo. Nunca supe lo que es tener un papá. Muchas veces extrañé esas situaciones que uno tiene con su papá: ir a la cancha, alguna charla”.

No hay bronca en sus palabras. Pero sí una pregunta que volvió muchas veces: “No estoy enojado con lo que tuve que pasar. Pero sí muchas veces me pregunté por qué me tocó a mí”.

La respuesta nunca llegó del todo. Lo que sí llegó, con los años, fue algo más complejo: “Muchas veces sentí dolor y tristeza y, por otro lado, el orgullo de saber por qué fue a las islas a defenderlas”.

Santiago Martella pisó las islas cuatro veces. La primera, en 1991, cuando tenía casi diez años. La última, en 2009, como periodista, para cubrir el primer partido de rugby en la historia de las islas, organizado por la Fundación Rugby sin Fronteras.

En cada viaje fue al cementerio de Darwin. La tumba de su padre está en “la primera tumba de la segunda fila, del lado derecho”. Así se la identificaron la primera vez.

En el segundo viaje, en 1999, con 18 años, caminó también por el monte Dos Hermanas. El lugar donde murió Carlos. De cada visita, cuenta, se llevó algo diferente y dejó algo diferente. “El orgullo no dejó de crecer”, escribió.

Este miércoles no va a las islas. Va a un FanFest, con un micrófono, a cubrir el partido. El mismo partido que, dice, hay que ver solo como deporte.

“Este partido es, en el fondo, un ejercicio de memoria”, escribió Martella. “Es el momento en que un país entero se mira al espejo y recuerda que Malvinas no es un tema de libros de historia, sino una presencia viva”.

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