Otro intento fallido de unidad en el PJ: la foto forzada que esquiva Kicillof y el juego que despliega Máximo Kirchner

El gobernador riojano buscó acercar posiciones entre las tribus enfrentadas. El economista entiende que la unidad buscada no es genuina. El líder de La Cámpora apuntó contra el bonaerense
- 🔄 No hay unidad peronista real sin un acuerdo entre Axel Kicillof y Cristina Kirchner; la división persiste.
- 📋 Se busca acercar posiciones y crear un orden interno para presentar una opción competitiva en 2027; las PASO son clave, pero no garantizan la unidad.
- 🏛️ El encuentro en La Rioja para conmemorar a Enrique Angelelli pretendía ser un acto de unidad, pero el camino hacia un acuerdo es largo y sinuoso.
- 🧭 Quintela intentó unir a Kicillof y Máximo Kirchner invitándolos, pero no hubo cara a cara; Kicillof ausente por agenda; Cristina presente.
- 🗣️ «La unidad debe tener contenido, no una foto» —señaló un funcionario de Kicillof— para evitar una unidad forzada como en 2023.
- 📉 En La Plata adscriben que la foto de La Rioja sería un paso hacia un “acuerdo de cúpulas”; prefieren competir y no forzar relaciones degradadas.
- 💬 Máximo Kirchner criticó a Kicillof y recordó su papel durante la disputa por la conducción del PJ Nacional; dejó en claro diferencias y lealtades.
- 🤝 Quintela ha buscado reconciliarse con los Kirchner: invitaciones previas, encuentros y un abrazo como señal de articulación.
- 🧑🤝🧑 Participaron diversas vertientes: Wado de Pedro, Cecilia Moreau, Giuliano, Tolosa Paz, Alí, Cámpora y otros; muestra de diversidad dentro del peronismo.
- 🗺️ Se vislumbra la posibilidad de ampliar puentes por abajo para construir una opción para 2027 y evitar quedar atrapados en tensiones internas.
- 🚗 Se prevé una oleada de actividades de ministros y dirigentes en provincias para fortalecer la presencia del sector de Kicillof (MDF) en el interior.
- 📊 Las encuestas muestran margen para armar una opción competitiva pese a las fracturas, siempre que haya contenido y acuerdos sostenibles.
La unidad política y electoral del peronismo tiene un límite muy marcado. Hasta que no se resuelva el camino que seguirán Axel Kicillof y Cristina Kirchner, lo que gire alrededor de esa espera serán solo gestos de buena voluntad. No hay unidad política completa o, al menos, mayoritaria, si no existe un acuerdo entre las dos partes del kirchnerismo sobre cómo se moverán el año que viene. Hoy reina la división y no hay acto ni encuentro que modifique esa realidad.
Lo que puede existir es una vocación marcada de acercar posiciones y de tratar, hasta último momento, de que se genere un orden interno que estructure una opción robusta y competitiva para el año que viene. En ese camino, las PASO son la salvación, aunque no garanticen la unidad, y el acuerdo de cúpula es la herramienta del mal a la que nadie quiere volver después del fracaso del Frente de Todos en el gobierno.
El encuentro que Ricardo Quintela organizó en La Rioja para conmemorar los cincuenta años del asesinato del sacerdote Enrique Angelelli tuvo como telón de fondo la voluntad de ser un gran acto de unidad peronista. Un encuentro entre los distintos sectores con un eje de coincidencias instalado sobre la cabeza del gobernador norteño. Entre lo sucedido ayer y lo que tenga lugar hoy quedará evidenciado que el camino hacia el acuerdo es extremadamente largo y sinuoso.
El “Gitano”, como se lo conoce al riojano, hizo un primer movimiento que no tuvo el resultado esperado. Invitó a Axel Kicillof y Máximo Kirchner para ser parte de la convocatoria. Los quiso unir y mostrar en ese gesto un punto de partida para construir la unidad peronista. Pero tal como le pasó a la intendenta de Moreno, Mariel Fernández, unas semanas atrás, el intento quedó trunco. No hay acuerdo para verse las caras.
Kirchner confirmó presencia la semana pasada, al mismo tiempo que Kicillof confirmó su ausencia. El argumento fue la agenda armada de antemano. Una explicación cordial para un par con el que tiene buena relación y que ha atravesado, en el 2024, una guerra con los Kirchner por la presidencia del PJ Nacional. El argumento de fondo es mucho más realista. El gobernador bonaerense no quiere quedar entrampado en lo que considera que es una foto de unidad forzada.
“La unidad no necesita celestinos, necesita contenido. Y hay un sector que no está dispuesto a eso. ¿De qué sirve una foto? Es una ficción”, fue la reflexión que hizo un funcionario provincial de estrecho vínculo con el Gobernador. En el kicillofismo entienden que no hay que repetir los errores del pasado para fundar una unidad similar a la de 2023, cuando la coalición estaba completamente quebrada y, aún así, dio pelea en los comicios que terminó ganando Javier Milei.
En La Plata advierten que la foto de La Rioja se emparenta con lo que en los hechos puede terminar siendo un “acuerdo de cúpulas” y que el peronismo debe seguir otro camino, asumiendo los sinsabores de las grietas y moldeando, cada uno desde su lugar, un proyecto político que el año que viene sea legitimado por el voto. “Lo mejor es la competencia”, suelen decir en el círculo chico de Kicillof.
En el kicillofismo empujan la idea de que cada sector interno trabaje en su armado y que en el 2027 se definan las candidaturas. Hasta entonces, no creen conveniente forzar relaciones que, a la luz de los hechos, están completamente degradadas. El Gobernador juega a fondo con su manual de estrategias. No quiere que le marquen el pulso de sus movimientos políticos, ni que condicionen sus apariciones.
Durante que se hizo ayer por la tarde en un sindicato, Máximo Kirchner marcó sus diferencias con Kicillof. Apenas empezó a hablar apuntó contra el gobernador bonaerense. “Estoy acá con un compañero que hace dos años iba a competir con Cristina por la conducción del PJ Nacional. Con un compañero que fue a discutir cuando Cristina estaba libre, pero que cuando la metieron presa fue uno de los primeros en ir a visitarnos y ponerse a disposición”, sostuvo.
Kirchnner considera que Kicillof se decidió a enfrentar a su madre cuando su futuro en libertad estaba condicionado. Y siguió discutiendo poder cuando quedó detenida en San José 1111. Por eso remarcó que el mandatario riojano libró una batalla de igual a igual, y dejó entrever que el mandatario bonaerense no lo hizo, ni se preocupó por su situación personal, reclamo que los dirigentes cristinistas hacen a menudo en público.
El líder de La Cámpora contó que Quintela lo llamó algunos días atrás y le propuso viajar a La Rioja para “discutir, debatir y charlar” y que le preguntó si tenía condiciones, a lo que respondió que pedía “empanadas y vino riojano”. “Acá estamos hoy acá para realmente poder aportar ideas, participación y sobre todo fe, deseo y esperanza de que esto se dé vuelta, de dar vuelta a la taba”, dijo Kirchner ayer, marcando el contrapunto con el gobernador bonaerense, que se ausentó de la velada. Y dejó un mensaje bien grabado: “La unidad es necesaria y el contenido es tan necesario como esa unidad”.
Quintela hace tiempo que decidió mejorar su relación con los Kirchner y sanar las heridas de la guerra por el control del PJ. Primero invitó a Eduardo “Wado” de Pedro a su provincia, después formó parte de las reuniones en Matheu 130 donde se discutió el posicionamiento sobre la situación judicial de la ex presidenta, luego visitó a CFK en San José 1111 y, más tarde, empezó a entablar comunicaciones telefónicas con Máximo Kirchner que tuvieron su eslabón final en el abrazo que se dieron en el despacho del riojano ayer por la tarde.
Durante este fin de semana, el “Gitano” buscó ocupar, con mayor centralidad, el rol de articulador. Por eso pidió a cada sector que envíe un delegado ante la ausencia del personaje principal. No fue Axel Kicillof, pero viajó una funcionaria de confianza y parte del círculo político más chico, como Cristina Álvarez Rodríguez. No fue Sergio Massa, pero estuvieron Cecilia Moreau, que es la principal espada legislativa del massismo y Diego Giuliano, el presidente del Frente Renovador a nivel nacional.
Viajó Germán Martínez, presidente del bloque peronista en la cámara de Diputados, al igual que algunos legisladores de la primera línea de La Cámpora como “Wado” de Pedro, Lucía Cámpora y Paula Penacca. También estuvieron los diputados del PJ Federal Victoria Tolosa Paz y Ernesto “Pipi” Alí. Hubo representantes de distintas vertientes del peronismo. Fue un guiño de buena convivencia dentro de un esquema donde hay tensiones permanentes.
En algunos sectores del PJ resaltaron que “es positivo que haya puentes por abajo” y que “todo ámbito es bueno” para que se generen encuentros entre las distintas tribus del justicialismo. Entienden que hay que desandar un camino distinto al que plantea Kicillof y que el peronismo debe generar más encuentros como el de La Rioja, para empezar a mostrar una misma dirección de cara al 2027.
El gran problema que advierte Kicillof es que, más allá de cualquier foto, su relación con el camporismo no se modificará. Lo que está roto, sigue roto. Por más encuentros y reuniones que haya. Por eso en La Plata patean todas las definiciones para el año que viene y acumulan millas sostenidos en la idea de ampliar las fronteras del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) en cada una de las provincias.
Una muestra de eso es que entre este fin de semana y los próximos quince días, varios ministros del gabinete bonaerense y dirigentes del kicillofismo van a encabezar actividades en el interior del país. Carlos Bianco y Walter Correa estarán en Entre Ríos; Javier Rodríguez viajará a Santa Fe; Alberto Sileone estará en Viedma y Daniel Gollan en Chubut. Esa es la sintonía en la que se mueve el sector del gobernador bonaerense.
El peronismo advierte con claridad que hay un margen importante para empezar a armar una opción competitiva. Lo muestran casi todas las encuestas. En ese camino, algunos dirigentes intentan saltar la interna bonaerense y salir por arriba de ese laberinto inagotable. Ese es el caso de Quintela, que jugó fuerte para armar la cumbre peronista de este fin de semana, que puede terminar siendo un mojón en las negociaciones para lograr un acuerdo electoral.

